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a durante esos años de formación, se sintió intrigado por las reproducciones que encontraba en las revistas de artistas como Modigliani o Picasso y que se alejaban de la tradicional visión de la escuela.
En 1948 se embarcó rumbo a Francia, que más tarde se convertiría en su país de adopción. A su llegada a París, Zao Wou-Ki visitó los grandes museos y asistió a las clases del Académie de la Grande Chaumière.
Pronto conoció a Alberto Giacometti y Joan Miró, y también a artistas jóvenes inmersos en las corrientes abstractas que dominaban el panorama artístico de posguerra: Hans Hartung, Nicolas de Staël, Vieira da Silva, Sam Francis o Jean-Paul Riopelle. El descubrimiento de estas tendencias fue revelador para Zao Wou-Ki, que sintió que el camino iniciado en China tomaba nuevos rumbos gracias a la abstracción. En torno a 1953, las referencias explícitas al mundo exterior habían desaparecido de su obra.
En 1957 viajó a Nueva York y tuvo la oportunidad de conocer y entablar amistad con algunos miembros representativos de la Escuela de Nueva York, como Franz Kline o William Baziotes. La espontaneidad y frescura que percibió en los artistas norteamericanos se vio reflejada en unas pinturas de mayor dramatismo y pincelada más gestual.
Sin embargo, Zao Wou-Ki nunca ha llegado a ser un pintor puramente abstracto, puesto que las referencias paisajísticas nunca han desaparecido completamente de su obra. Su estilo ha conjugado en una síntesis perfecta el arte oriental y el occidental, algo deseado por tantos artistas contemporáneos suyos.
Zao Wou-Ki ha admitido sin problemas las tradiciones artísticas de las que procede su arte y en ese gran panteón que, en su caso, está compuesto por dos civilizaciones, ha incluido en un lugar destacado al último Monet y sus Nenúfares.
Esta biografía forma parte de los materiales de la exposición Monet y la abstracción, organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid.
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Copyright del texto © Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid. Cortesía del Departamento de Prensa del Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.
Ilustración superior: Mark Rothko. Sin título, 1969 © Colección Universidad de Navarra. Fundación Universitaria de Navarra. Cortesía del Departamento de Prensa del Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.
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