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partir de una propuesta de Louis Dumont -la Europa del año 1000 era, básicamente, la actual- y de la descripción de Max Weber -Europa es un encadenamiento de circunstancias-, Mitterauer se pone a explorar durante la alta Edad Media ese encadenamiento circunstancial en diversos campos de la vida histórica.
Así, detecta una revolución agraria que va del Sur al Noroeste del continente y coincide con la paralela que sucede en la China. Se introducen nuevos cereales, nuevas formas de molinos, el uso del arado, la regulación de los huertos. La familia cambia de estructura, se torna extensa y ocupa villas rústicas diversas de las romanas. Coincide con las variantes familiares del mundo islámico y la reforma del confucianismo chino.
A su vez, el modelo de monarquía cambia con la dinastía carolingia, que se apoya en las villas, núcleo de futuras ciudades, y no en la gran propiedad, según el paradigma de los francos. Aquella estructura será imitada por todas las coronas europeas. En lo religioso, es una época de fuerte reorganización eclesial: fijación de las estructuras, control de las jerarquías sobre los predicadores y misioneros. Se diseña la ortodoxia y se persiguen las herejías, que son la semilla de la crítica y la reforma de siglos posteriores. También se debate en los burgos, esbozo de futuros parlamentos. No faltan los primitivos gestos de una cultura de masas, sobre todo por el uso de la imprenta de tipos fijos, que reproduce textos y, en especial, imágenes para públicos analfabetos.
En esto converge Europa con la China y el Japón. Finalmente, se preparan peregrinajes y cruzadas, o sea contactos pacíficos y violentos entre culturas, comercio de sustancias y objetos exóticos, nuevas rutas expansivas y el enigma acerca de ultramar, la unidad global del planeta y los descubrimientos del siglo XV. Mitterauer procesa y simplifica la información, frondosa y compleja. La exposición es amena y fluida. La estructura del libro, ordenada. Se trata de una tesis pero que puede ser leída con provecho y placer por quienes no la compartan. En el fondo, se apunta a una enésima definición de modernidad, un concepto abaratado por su confusión con la moda, que es una de sus consecuencias, pero no lo esencial de este cauce ancho y complejo que aún nos alberga.
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