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diferencia de otras producciones europeas aparentemente infantiles, esta película de Michael Bully Herbig es una aventura blanca, sin dobles lecturas ni chistes agotados de antemano, a la medida de adultos pretenciosos.
Destinada a un público objetivo menor de doce años, Vicky el vikingo convence precisamente por esa claridad de enfoque.
De hecho, la idea no es reinventar a aquel pequeño vikingo que triunfaba a golpe de ingenio. Lo que aquí se pretende –y se consigue– es reproducir fielmente al Vicky de los dibujos animados, si adulterar su imagen con versiones alternativas.
Tanto es así, que la película comienza exactamente igual que el primer episodio de la famosa teleserie: Vicky obtiene su casco de vikingo ganando a su padre, Halvar, en una competición donde la inteligencia puede más que la fuerza.
s una lástima que en España se desconozcan los libros que dieron origen al personaje. Su autor, el sueco Runer Jonsson, escribió el primero de ellos en 1963, y gracias a él, Vicky pronto se hizo famoso entre los pequeños lectores de Alemania.
A partir de 1974, el personaje llegó a medio mundo convertido en dibujo animado, y no es raro encontrar a espectadores de mediana edad que lo recuerdan con enorme agrado.
Desde luego, el atractivo de la película no sólo radica en ese guiño nostálgico. Si los niños de hoy la acogen con entusiasmo es porque resulta entrañable y mantiene un aire de fiesta de principio a fin.
¿Y qué decir del diseño de producción? ¿Acaso la aldea de Flake no es idéntica a la que recordamos haber visto en la serie? Créanme: cuando vean el drakar de Halvar o el de Sven el terrible, a más de uno le invadirá una indefinible sensación de alegría.
Ese mismo entusiasmo parece sentir el propio Michael Bully Herbig cuando se atreve a interpretar al narrador, el avispado español Ramón Martínez Congaz, convertido en italiano en la versión doblada.
(Copyright © Guzmán Urrero Peña)
Sinopsis
icky (Jonas Hämmerle) es un muchacho vikingo inteligente y simpático de pelo rubio rojizo. Vive con su madre Ylva (Sanne Schnapp) y su padre Halvar (Waldemar Kobus), el jefe vikingo más testarudo de la historia, en la aldea nórdica de Flake.
Los vikingos son, por naturaleza, fuertes, valientes y escandalosos. Vicky, sin embargo, es un caso un tanto particular: es tímido y retraído, e incluso un poco blando. Pero, por eso mismo, posee un don especial que lo hace único entre sus camaradas vikingos: ¡tiene cerebro!
De hecho, tiene suficiente cerebro para toda su aldea, lo que resulta positivo para todos. El lema de Vicky es, sin duda, “cerebro antes que músculo”.
Un día, una banda de terribles desconocidos, que llevan máscaras de dragón de aspecto aterrador, asalta su aldea y la saquea despiadadamente. Los atacantes roban el mayor tesoro de la aldea: ¡sus niños!
A todos ellos, salvo a Vicky, que se había quedado atascado en la copa de un árbol al intentar volar, lo que viene a demostrar que no hay mal que por bien no venga.
alvar, el padre de Vicky, organiza una misión de rescate con los demás vikingos y ponen rumbo a una gran aventura para salvar a los niños de la aldea. Vicky se cuela de polizón a bordo contra la voluntad de su padre. Y menos mal, porque la ayuda de Vicky será indispensable una y otra vez para salvar a sus compañeros vikingos de un desastre seguro con sus geniales ideas e inteligentes planes.
La tripulación vikinga incluye a Tjure (Nic Romm) y Snorre (Christian A. Koch), que andan constantemente a la gresca, el sabio y anciano Urobe (Olaf Krätke), Gorm (Mike Maas), que siempre está entusiasmado, Ulme (Patrick Reichel), el bardo de la aldea, y, por supuesto, Faxe (Jörg Moukaddam), el gigantón fuerte, generoso y bonachón.
Por muy distintos entre sí que puedan parecer los vikingos de Flake, siempre se mantienen unidos, contra viento y marea... Pero, ¿y si aparece Sven, el Terrible (Günther Kaufmann), el pirata más temible de todos los tiempos? ¡Pues le darán una lección que no olvidará fácilmente, faltaría más!
Cómo se hizo
l escritor sueco Runer Jonsson (1916-2006) empezó a escribir su serie de libros infantiles “Vicke Viking” en 1963, que narraba las aventuras de un inteligente e ingenioso niño vikingo.
Empezaron a publicarse en Alemania con el título “Wickie und die starken Männer” (Vicky y los hombres fuertes) a partir de 1964. Al año siguiente ganaron el Premio Alemán de Literatura Juvenil.
En octubre de 1965, la Radio de Alemania Occidental emitió una obra radiofónica de dos partes basada en “Vicke Viking”. El joven Vicky fue interpretado por Marius Müller-Westernhagen, que acabaría convirtiéndose en una de las principales estrellas de rock del país, bajo la dirección de Hermann Pfeiffer.
Varios años más tarde, Josef Göhlen, responsable de programación infantil y juvenil de la segunda cadena de televisión alemana, ZDF, decidió producir una serie de marionetas de 13 capítulos basada en los libros.
Sin embargo, la idea quedó pronto descartada a favor de una serie de dibujos animados. Para ahorrar dinero, ZDF y su coproductor austriaco ORF se embarcaron en su primera empresa conjunta con un socio japonés. El trabajo fue a parar a manos de Zuiyo Enterprise Company, que después crecería hasta convertirse en Nippon Animation. Runer Jonsson, padre creativo de Vicky, también colaboró en la elaboración de los guiones.
Entre 1972 y 1974, el estudio de animación produjo un total de 78 episodios de 23 minutos de duración cada uno.
Christian Bruhn y Andrea Wagner escribieron el famoso tema musical “¡Hey, hey, Vicky!”. En español podremos escuchar una versión del tema interpretada por el famoso grupo musical El canto del Loco.
icky el vikingo introdujo el estilo manga euro-japonés que llevaría a coproducciones germano-japonesas como La abeja Maya, Pinocho y Alicia en el País de las Maravillas. Otros animes, como la famosa Heidi o Simbad, fueron en realidad producciones puramente japonesas que se exportaron con gran éxito a Europa.
En la Nochevieja de 1974 la cadena ZDF emitió el primer capítulo de Vicky el vikingo. Michael Bully Herbig, de cinco años, se encuentra tumbado en la alfombra de la familia, delante del televisor, viendo la primerísima aventura del muchacho vikingo de pelo rubio rojizo.
Después de ese día, no se perdería ni un capítulo (si su madre lo recogía a tiempo de la guardería, claro).
“Vicky era mi héroe”, confiesa Michael Bully Herbig. “Podía identificarme con él. Sabía exactamente por qué huía de los lobos y le tenía miedo a Sven, el Terrible. Lo único que no teníamos en común eran sus geniales ideas. Creo que toda una generación de niños creció admirándolo por esas ideas suyas”.
El productor Christian Becker también pertenece a esa generación de Vicky: “Me encantaba Vicky de niño, la combinación de imágenes inofensivas, historias emocionantes y personajes disparatados. Y en el centro de todo ello, un chico de ideas geniales”.
asi 30 años después de su encuentro inicial con Vicky, Christian Becker empezó a trabajar en una versión de acción real de las aventuras del pequeño vikingo. “Como la serie se emitió en más de 60 países, la idea me parecía muy lógica”, comenta el productor. “Cuando empecé a investigar para adquirir los derechos, hace seis años, descubrí que Constantin Film AG también estaba interesada en los mismos. Así que nos juntamos para desarrollar la idea”.
En 2004, le comentó a la gran estrella de la comedia alemana, Michael Bully Herbig, su idea de una película de Vicky de acción real. “Al momento pude percibir cómo le centelleaban los ojos”, recuerda Christian Becker. Michael Bully Herbig tampoco ha olvidado ese mágico momento. “En cuanto escuché el nombre de ‘Vicky’, se me levantaron las orejas. Enseguida empecé a ver imágenes que serían perfectas para la película”.
Como director de más éxito de Alemania, que ha conseguido más de 23 millones de espectadores con sus tres últimos éxitos de taquilla, considera a Vicky el vikingo “una premisa perfecta para un género que siempre había querido abordar: la aventura llena de diversión y emoción. Lo que desde luego no quería era ‘Vicky, el Alfeñique’, sino un emocionante y vertiginoso espectáculo de aventuras”.
Junto a su coguionista Alfons Biedermann, con el que Michael Bully Herbig ha escrito sus éxitos de taquilla El tesoro de Manitú, (T)raumschiff Surprise – Periode 1 y El reino de los chiflados, Michael Bully Herbig se puso rápidamente a idear un guión. A modo de preparación, la pareja decidió no utilizar las novelas originales de Runer Jonsson, sino que optaron por volver a ver los 78 capítulos de la serie original en DVD.
Para cuando llegó el momento de rodar la primera toma, el 5 de agosto de 2008, el diseñador de producción, Matthias Müsse, y su equipo llevaban ya siete meses diseñando y construyendo desde cero cada casa y cada barco del perfecto universo vikingo.
l epicentro de este gran espectáculo de carpintería era la aldea vikinga de Flake, erigida desde sus cimientos en el precioso lago Walchensee, al pie de los Alpes. Sin embargo, no estuvo tan claro desde el primer momento que nuestros aldeanos vikingos fueran a tener su hogar en Baviera.
“Buscamos por todas partes con antelación, desde Letonia a Irlanda e Inglaterra, pasando por el norte de España y la costa del Báltico”, recuerda Michael Bully Herbig. “Se llegó a sugerir incluso ir a Nueva Zelanda o Canadá. Nuestros localizadores de exteriores viajaron a todas partes y sacaron fotos para que las viéramos”.
Escocia fue la principal favorita durante mucho tiempo. Su fascinante paisaje ha servido de telón de fondo de producciones épicas como Braveheart y Rob Roy.
No obstante, problemas logísticos, caros permisos de rodaje y un mar otoñal muy agitado obligaron al equipo a volver a empezar de cero. Al final, se decidieron por el lago Walchensee, en Baviera.
Comenta Matthias Müsse, diseñador de producción, comenta: “El paisaje es muy similar a un fiordo noruego y la bahía era ideal para construir la aldea vikinga”.
Müsse descubrió por casualidad que Walchensee ya había servido como escenario de películas de vikingos hace 50 años. En 1958, Kirk Douglas, Tony Curtis, Ernest Borgnine y Janet Leigh rodaron allí Los Vikingos y, un año después, la productora de Douglas regresó a ese mismo lugar para rodar una serie de televisión derivada de esa película, Tales of the Vikings.
“Una ancianita de cerca de Jachenau me enseñó un álbum de fotos en blanco y negro en las que se la podía ver haciendo de extra junto a un actor americano guaperas”, recuerda Matthias Müsse. “El equipo norteamericano construyó entonces tres barcos para navegar por el lago y unas estupendas casas largas en una lengua de tierra, que ya está totalmente cubierta de árboles. Han pasado unos cuantos años, al fin y al cabo”.
La fidelidad histórica no era, precisamente, la principal preocupación de Matthias Müsse para sus diseños. “La intención era que no pareciera una auténtica aldea vikinga, sino más bien la aldea de Flake de los dibujos animados”, explica el diseñador de producción.
l rodaje en Walchensee duró del 25 de agosto al 12 de septiembre, semanas durante las cuales se convirtió en una atracción turística local. Todos los días se acudían entre 400 y 800 espectadores a los cordones de seguridad. “A veces se formaba una auténtica avalancha”, comenta Michael Bully Herbig. “La gente llevaba a toda la familia a ver Flake”.
Parte de los edificios del plató se salvaron del destino habitual de acabar destruidos al terminar el rodaje. En vez de eso, se desmontaron en Walchensee y se transportaron a los Bavaria Film Studios, donde se exhibirán como parte de la visita turística del estudio.
“Creo que es una pasada”, opina Michael Bully Herbig, “porque de niño me encantaba la visita al estudio”.
Con su gran mascarón de proa en forma de cabeza de dragón, su vela cuadrada de franjas rojas y blancas y su gran casco de madera, el drakar vikingo en el que Halvar, Vicky y los demás se hacen a la mar es un réplica perfecta del de la serie de animación, incluidos los errores históricos, ya que, en realidad, el barco es demasiado panzudo, navega demasiado por encima del agua y no tiene la cantidad correcta de remos.
l construir todos los barcos de Vicky el vikingo, Matthias Müsse, como diseñador de producción, pudo contar con la experiencia de dos auténticos expertos: el director artístico Uwe Stein, que ya había construido varios barcos para otras películas, y el experto en vikingos Burkhart Pieske, que conoce como nadie el arte vikingo de la construcción naval y ha atravesado el Atlántico en un drakar vikingo que él mismo construyó, siguiendo una supuesta ruta histórica al continente norteamericano.
El drakar de Halvar en la película medía 17,5 metros de eslora por 5,5 metros de manga. Una vela de 100 metros cuadrados ondeaba en el mástil de 14 metros. Había dos versiones del barco de 14 toneladas. Una para el rodaje en Walchensee y otra para navegación de altura, para el rodaje en Malta.
El barco de Walchensee se construyó en Praga y Múnich en tan sólo dos meses. Tenía un armazón de acero en su interior y podía desmontarse en cuatro partes principales, que se transportaron desde Praga hasta Walchensee en camiones de plataforma y, de allí, a los Bavaria Film Studios de Múnich, donde hará las delicias de los futuros visitantes del estudio.
Navegar en un drakar vikingo por el lago alpino resultó una experiencia muy especial para todo el que tuvo ocasión de probarla. “Casi se me saltan las lágrimas”, recuerda Waldemar Kobus de su viaje inaugural. “Allí estaba yo, a bordo de ese barco que era idéntico al de la serie de televisión, que habían construido especialmente para nosotros, ¡y me dejaron llevar el timón!”
Mike Maas, que pasó mucho tiempo a 14 metros de altura en la cofa, en su papel de Grom, estaba, naturalmente, entusiasmado: “Yo estaba encaramado en lo alto del mástil, con el barco deslizándose por el agua, mientras el helicóptero de la cámara se acercaba volando. Era algo digno de verse. Hace que un cosquilleo te recorra todo el cuerpo”.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota de prensa © 2009 Christian Becker Produktion, Rat Pack Filmproduktion, HerbX Film y Constantin Film Produktion. Cortesía de Aurum. Reservados todos los derechos.
Copyright © Revista Cine y Letras, Guzmán Urrero Peña, Madrid, 2009. ISSN 1989-1253. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web sin previa autorización escrita del titular de sus derechos
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