Tiana y el sapo - CINE Y LETRAS
Escrito por Guzmán Urrero Viernes 25 de Septiembre de 2009 13:56
| Índice de Artículos |
|---|
| Tiana y el sapo - CINE Y LETRAS |
| Cómo se hizo |
| Todas las páginas |

No sólo hay buenos sentimientos, calidad y magia en los fotogramas de Tiana y el sapo (The Princess and the Frog). Hay también la evidencia de que la animación no es nada sin artistas capaces de crear vida con un lápiz y un papel.
Con esta excelente película vuelve lo que podríamos llamar –para entendernos sin dificultad– la típica producción Disney. Una de dibujos animados a la antigua usanza: elegancia, humor y alegría, con un guión clásico y una música inolvidable. En definitiva, un producto para buscadores de oro, en el que ningún fuego de artificio enturbia esa atmósfera de clasicismo que algunos ya empezábamos a echar en falta.
Con esta película realmente insólita regresa el cuento de hadas musical. Vuelve ese género imprescindible, y se lo debemos a John Musker y Ron Clements, dos veteranos que aman el dibujo animado y saben transmitir ese amor.
Pero Tiana y el sapo se adjudica otro mérito que tiene que ver con la actitud de la audiencia, y es que transmite la nostalgia por un mundo perdido. A estas alturas del calendario tecnológico, ya nada es igual para el público.
Hoy no nos acompañan los herederos de Blancanieves, sino criaturas digitales, modeladas a base de algoritmos. Los nuevos creadores no cesan de alimentar la caldera de la animación 3D, a ser posible en formato estereoscópico.
Hay mucho que decir respecto al modo marginal con que los estudios empiezan a tratar el dibujo chapado a la antigua. Cosas de nuestra época: el formato 3D, asimilado a títulos deslumbrantes como Wall•E y Up, prueba que los productores creen a los ingenieros de software en mayor medida que a los ilustradores con pincel.
Aunque sus bonos no están en alza, Musker y Clements aún figuran entre aquellos animadores ilustres que respetan la tradición, y a la vez, se la inventan.
Hace ya cuarenta años, Clements planeó su debut con todo esmero. Después de suspirar por alguna oportunidad en Hanna-Barbera, lo aceptaron en Disney. Ese gran maestro que fue Frank Thomas confió en él, y le animó hasta que Clements adquirió un estilo que fue suyo y solo suyo. Gracias a su protector, tuvo un sitio asignado en el equipo de Los rescatadores.
Después de matricularse en el California Institute of the Arts, Musker también fue becario en los estudios Disney. Para su fortuna, coincidió con Clements en los rodajes de Tod y Toby y Tarón y el caldero mágico.
Los dos comprendieron que la animación es, qué duda cabe, un negocio en el que técnica y encanto se funden sin ninguna costura. Al realizar juntos Basil, el ratón superdetective, Musker y Clements reforzaron el espectáculo con dos ingredientes infalibles: canciones al estilo de Broadway y buenos efectos visuales, resueltos en el ordenador. Después de ponerse sus calcetines de la suerte, el dúo empezó a encadenar éxitos: La Sirenita, Aladdín, Hércules... Pero la confianza del público falló con su proyecto más sofisticado, El planeta del tesoro, una cinta que alternaba la animación de corte clásico y los efectos 3D.
¿Qué había cambiado? El más idóneo para responder es John Lasseter, que aprendió a adaptarse a los tiempos junto a George Lucas, en el departamento de informática de Lucasfilm. Ahí es nada: Lasseter fundó la empresa Pixar y perfeccionó nuevos programas hasta presentar en 1988 el cortometraje Tin Toy, la primera película animada por ordenador que ganó un Oscar. Bajo el paraguas de Disney, Pixar consolidó un imperio y ha ido forjando un repertorio sensacional, que comenzó en Toy Story y continúa con la fantasía John Carter of Mars, cuya producción acaba de comenzar.
En 2004, mientras que Pixar nos deparaba virtuosismo, exuberancia y sensibilidad, Disney producía Zafarrancho en el rancho, una cinta en 2D perecedera y escasamente original. La reacción del estudio fue la esperada: se fueron –o los echaron– los animadores clásicos, y la reconversión condujo a la compra de Pixar dos años después.
Han pasado demasiadas cosas desde entonces. Ahora John Lasseter es consejero delegado ejecutivo de los Walt Disney Animation Studios. Entre sus gestos más brillantes figura el de reabrir la línea de animación tradicional.
Los veteranos de la casa estuvieron de acuerdo, claro. ¿Quién podría no estarlo?
Ambientada en el delta del Mississippi e inspirada en El príncipe sapo, de los hermanos Grimm, Tiana es un proyecto que Lasseter apoya sin reservas. Lasseter es un ilusionista que una y otra vez saca conejos de su chistera, pero esta vez no son tantos los que consideran viable el retorno al clasicismo. Y no sólo porque haya cambiado el gusto del público. El perfeccionamiento de la animación digital –la misma que electrizará al público de Toy Story 3– promete posibilidades que se excluyen con las dos dimensiones.
De hecho, a Musker y a Clements les ha parecido justo emplear un paquete informático de última generación, indispensable para reproducir el Mardi Gras y Nueva Orleans.
Cómo articular la sabiduría de los maestros con la madurez tecnológica. En Disney llevan preguntándoselo desde que produjeron Tron, en 1982, y no deja de asombrar la facilidad con la que Lasseter se aproxima a una respuesta.
(Copyright © Guzmán Urrero Peña. Artículo publicado previamente en el ABCD Las Artes y Las Letras. Suplemento cultural del diario ABC. Reservados todos los derechos)
Sinopsis
El musical Tiana y el sapo, que se desarrolla en Nueva Orleans, la cuna legendaria del jazz, nos presenta a Maddy, la última princesa de Disney. Maddy es una joven afroamericana que vive en el elegante y espléndido Barrio Francés.
Las misteriosas tierras bajas y pantanosas de Luisiana (Bayou) y las orillas del todopoderoso río Mississippi sirven de telón de fondo par una inolvidable historia de amor, embrujo y hallazgos, un enternecedor cocodrilo cantarín, llena de encantos y descubrimientos con un conmovedor cocodrilo que canta, hechizos de vudú y el encanto de la música Cajún que lo invade todo.
Tiana y el sapo se basa en una historia original escrita por el aclamado dúo de realizadores de Disney John Musker y Ron Clements (La Sirenita, Aladdin, Hercules), que también dirigen la película.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
Últimas actualizaciones
Lo más leído
- "Avatar", de James Cameron
- La saga Crepúsculo, de Stephenie Meyer
- Historia del cartel y del cartelismo (I)
- Historia de los cuentos de hadas
- Historia de la caricatura
- Cine clásico. Las películas clásicas en Cine y Letras
- Historia del diseño gráfico (I)
- Historia de los cómics: Introducción
- Historia del Cine V. Los años 30
- CINE Y LETRAS - Libros para niños. Literatura infantil y juvenil
- Orígenes del vampirismo. El vampiro romántico
- Historia del Cine VII. Los años 50
- Historia del Cine IX. Los años 70
- Ciencia-Ficción: INDICE
- Historia del Cine VIII. Los años 60
- Historia del Cine II. La etapa inaugural
OpenX
Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernanteLuego de su exitosa exhibición en el Museo Británico de Londres, la exposición Moctezuma II. Tiempo y ... |
"Toy Story 3" (Lee Unkrich, 2010)Es posible que, hablando de cine, no haya nada en el mundo tan difícil de realizar co... |
Misterios de VelázquezComo toda biografía barroca, la de Diego Velázquez parece pintada por un tenebrista. Abundan en ella la... |
Diálogo con Jackie Chan, Will Smith, Jada Pinkett y Jaden SmithLos productores de Karate Kid y padres del protagonista –el matrimonio formado por Will Smith y Ja... |















