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acida en Connecticut en 1973, Meyer debutó en el mundo literario con este ciclo, conocido popularmente como la saga del Crepúsculo o la saga Crepúsculo (Twilight series).
En la actualidad, cada uno de los títulos mencionados figura en lo más alto de la lista de bestsellers, gracias, sobre todo, a su formidable acogida entre los lectores adolescentes.
Antes de plantear una crítica de Crepúsculo y de sus secuelas, no está de más que describamos un éxito editorial que algunos analistas equiparan al obtenido por las novelas de Harry Potter.
sta serie de novelas nos cuenta la historia de amor que viven Isabella Swan, una chica corriente conocida como Bella, y Edward Cullen, un vampiro. Mientras se desarrolla este peculiar romance, surgen numerosas complicaciones. Por ejemplo, los dos protagonistas acaban formando un triángulo amoroso con Jacob Black, un hombre lobo.
La primer entrega de la saga Crepúsculo llegó a las librerías estadounidenses en octubre de 2005. Pasado un mes, ya ocupaba la quinta posición en la lista de los libros juveniles más vendidos que elabora el New York Times. Esta sorprendente reacción del mercado hizo que la editorial responsable del lanzamiento, Little, Brown and Company, solicitara a Meyer una continuación para incorporarla a su colección Brown Young Readers.
En la entrevista que se publicó en Amazon para promocionar la edición de Crepúsculo, la autora explicó las razones por las que su novela se ambienta en el mundo adolescente.
“Es un territorio fascinante –señaló–: uno es lo suficientemente mayor como para sentirse del todo adulto, para tomar decisiones que afectarán el resto de la vida y para vivir el amor. Sin embargo, al mismo tiempo, uno es demasiado joven, en una mayoría de casos, para afrontar esas mismas decisiones sin el apoyo de otra persona. Hay una gran perspectiva para crear una novela a partir de todo ello”.
lama la atención el escaso interés de Meyer por otras novelas de vampiros. En la mencionada entrevista, reconoció que aún no había leído Dracula, de Bram Stoker. De las archiconocidas Crónicas vampíricas, de Anne Rice, sólo leyó Lestat, secuela claramente inferior a la primera entrega, Entrevista con el vampiro.
Gregory Kirschling le planteó otra entrevista, publicada en Entertainment Weekly. Esta vez reconoció haber comenzado La historiadora, de Elizabeth Kostova.
“Después de escribir Crepúsculo, intenté leerla –dijo– porque era el gran lanzamiento de aquel verano. Pero no puedo leer historias de vampiros escritas por otros. Si se acercan demasiado a mi escritura, me perturban. Si quedan demasiado lejos de lo que yo hago, también me perturban. Es algo que me vuelve muy neurótica”.
Ni siquiera le interesan los vampiros cinematográficos. Prefiere el suspense de Hitchcock a los clásicos de la Universal, que también le son ajenos.
Para justificar ese desinterés por el género, alega que no quiere que sus creaciones sigan la estela de ningún precedente (urdió su primera novela inspirándose en un sueño propio).
n lo que concierne a sus gustos literarios, hay algunas claves a tener en cuenta. Stephenie Meyer admira a C.S. Lewis y a Lucy Maud Montgomery, la autora de esa encantadora novela juvenil que es Ana de las Tejas Verdes (Anne of Green Gables, 1908). Asimismo, aprendió a valorar a los clásicos a través de Jane Austen, pero está claro que en su biblioteca de lecturas aún quedan bastantes huecos por llenar.
Luna Nueva salió a la venta en agosto de 2006. Una vez más, el New York Times la incorporó a su lista de bestsellers, en la que se mantuvo nada menos que treinta semanas. Muy pronto numerosos productos de mercadotecnia animaron lo que ya era una moda de amplia repercusión.
Puntual a su cita con los lectores, Meyer lanzó Eclipse, la tercera entrega, el 7 de agosto de 2007. Para entonces, la saga Crepúsculo ya se había traducido a más de veinte lenguas, en competencia con marcas muy aventajadas del sector editorial.
El 2 de agosto de 2008, Little publicó el cuarto libro del ciclo, Amanecer, que supuso la consolidación de Meyer como una de las escritoras de novela juvenil más exitosas del mundo.
Desde que Crepúsculo salió de imprenta, el número de fans ha ido aumentando, a tal extremo que incluso se han promovido visitas turísticas al lugar donde se desarrollan los libros: la ciudad de Forks, en Washington.
Pero en lo que se refiere a la explotación comercial, aún quedan nuevos retos por cumplir. Después de negociar los derechos de adaptación al cine, la compañía Summit Entertainment se hizo con éstos.
on su fecha de estreno prevista para noviembre de 2008, la película Crepúsculo (Twilight), escrita por Melissa Rosenberg y dirigida por Catherine Hardwicke, tuvo a Kristen Stewart y a Robert Pattinson como sus principales intérpretes.
No hacía falta ser un gurú del mundo editorial para comprender que dicho estreno aumentaría sensiblemente las ventas de la novela.
Meyer afirma que la saga Crepúsculo quedará cerrada con la cuarta entrega, que se publicó en España en octubre de 2008. No obstante, la autora anunció para 2009 otro título, Sol de medianoche (Midnight Sun), que viene a ser la misma historia relatada por Bella en Crepúsculo, pero esta vez con Edward Cullen como narrador.
En fin, coincidirán conmigo en que si una franquicia proporciona beneficios, hay que explotarla.
Copyright del texto © 2009 Begoña Pérez Ruiz. Reservados todos los derechos.
Descubre los secretos de esta saga en nuestra sección sobre Crepúsculo
Copyright de las imágenes © 2009 Summit Entertainment. Cortesía de Aurum. Reservados todos los derechos.
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