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ob Dylan es uno de los artistas que ha cosechado mayor número de fans, y también de detractores. Generalmente, se trata de las mismas personas, ya que no hay nadie que limite más la libertad de un creador que sus propios admiradores, quienes le obligan a repetir una y otra vez la misma obra de la que se enamoraron, le cargan con la responsabilidad de ser adalid de su causa y, en definitiva, le ordenan que haga lo que ellos dictan.
El problema es cuando el artista en cuestión es un tipo como Bob Dylan, alérgico a las etiquetas y de espíritu inquieto, que lo mismo comienza su carrera emulando a los bluesmen sindicalistas de los años 30, que se transforma en un cantautor (El Cantautor) folk de letras acusadoras para pasarse luego a un poco etiquetable rock de influencias estupefacientes, por no hablar de sus delirios evangelistas.
La gente adora a Bob Dylan por inclasificable, pero le llaman traidor cuando se sale de la idea que ellos tienen de lo inclasificable, lo cual, además de paradójico, es un lío.
´m Not There trata sobre las múltiples “vidas” de Bob Dylan desde un estilo postmoderno en el que se codean Rimbaud, Godard, Peckinpah, Terry Gilliam y Richard Lester, por mencionar algunos nombres.
La película alterna formatos visuales y argumentales, desde el drama marital al realismo mágico, siendo la característica más llamativa y publicitada la utilización de actores de todo pelaje que encarnan a Bob Dylan (o más bien, a las personalidades que le conforman).
Aunque parezca mentira, leyendo lo que se lee por ahí, hay personas a las que Bob Dylan no nos desagrada, pero que tampoco le hemos tenido como ídolo en ningún momento. A estos desangelados seres recomiendo un acercamiento cauto a esta película repleta, eso sí, de intérpretes tremendos (añorado Ledger, asombrosa Blanchett) y de buena música.
i además uno tiene ciertas reticencias respecto a la narrativa exhibicionista, la cautela debe convertirse en cuidado extremo. Todo aquel que haya visto Velvet Goldmine sabrá en qué consiste el cine melómano y estrambótico de Todd Haynes, uno de esos tipos peculiares que gustan o disgustan, sin lugar a matices.
Pero como en esta vida la fortuna favorece a los audaces, siempre es mejor dejarse llevar por la curiosidad y arriesgarse. Y es que, entre las muchas peculiaridades de esta obra peculiar, este film nos enseña a un Christian Bale pacífico y cantarín, y experimentamos algo igual de inusual: el visionado de una película estadounidense en la que se fuma durante más de dos horas.
Sinopsis
ob Dylan cambió la música popular en los años 60 y desde entonces y hasta hoy nunca ha dejado de influenciar a músicos, escritores, poetas y, en definitiva, a la cultura en general.
La película de Todd Haynes sobre su figura, que cuenta además con la aprobación del legendario músico, es un entretejido de historias en la América de los años 60 y 70.
Cada historia expresa un aspecto de la mercúrica carrera de Dylan y han sido filmadas de manera diferente a través de también muy diferentes intérpretes: Woody (Marcus Carl Franklin), un niño negro de 11 años siempre huyendo; Robbie (Heath Ledger), un artista mujeriego siempre en la carretera; Jude (Cate Blanchett), un joven andrógino estrella del rock; John / Jack (Christian Bale), un ídolo folk que se reinventa como cristiano reconvertido; Arthur (Ben Whishaw), un poeta callejero; y Billy (Richard Gere), un famoso fugitivo milagrosamente vivo pero ya haciéndose viejo.
Seis actores interpretando a siete personajes “dylanianos”, inmejorablemente acompañados por la irrepetible música del artista.
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Copyright © Revista Cine y Letras, Guzmán Urrero Peña, Madrid, 2009. ISSN 1989-1253. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web sin previa autorización escrita del titular de sus derechos
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