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na vez más, Dan Brown crea la impresión de que él solo es capaz de dar un vuelco a la estadística editorial. A partir de El código Da Vinci, sus millonarias cifras de venta son tan espectaculares que, literalmente, no podemos leerlas sin pensar en un fenómeno sociológico, que sobrepasa los límites de la literatura.
Lo mismo cabe decir respecto a sus temas. No conviene olvidar que en sus best-sellers la historia "secreta", los códigos ocultos y las conspiraciones desempeñan un papel primordial.
Claro que esta perspectiva sólo puede comprenderse plenamente si atendemos al gusto medio del lector moderno. Sin ese dato, sería difícil explicar por qué cada thriller de Dan Brown causa estupor, fascinación y polémica a partes iguales.
n El símbolo perdido (The Lost Symbol) la fórmula acuñada por Brown se expresa de la mejor manera posible. También aquí hay acertijos por resolver. De nuevo, encontramos sociedades secretas y fraternidades inquietantes, descritas de forma dramática. Y otra vez, el caos irrumpe en el seno de una organización todopoderosa, de ésas que, a las primeras de cambio, despiertan sospechas en el ánimo del lector.
Esta continuidad con respecto a las novelas anteriores de Dan Brown, reafirma su deseo de prolongar, sin demasiados matices, las aventuras de Robert Langdon después de El código Da Vinci y Ángeles y demonios.
El propio escritor declara que “ya estaba escribiendo El símbolo perdido cuando empecé a descubrir que El código Da Vinci sería algo grande. Lo que me sucedió es algo que le ocurre a cualquier escritor que alcanza el éxito. Por un tiempo, tomé mucha conciencia de mí mismo. En lugar de escribir y decir Esto es lo que hace el personaje, uno dice Espera, millones de personas van a leer esto”.
omo ya les indiqué, El símbolo perdido, que inicialmente iba a titularse La llave de Salomón (The Solomon Key), posee el mismo ADN que las otras novelas de Brown. Ha tenido, además, la misma fortuna. Desde su primer día a la venta –el 15 de septiembre de 2009–, su carrera comercial ha sido prodigiosa, tanto en las librerías convencionales como en los comercios virtuales que distribuyen e-books.
En un solo día, Dan Brown vendió más de un millón de copias de El símbolo perdido. Con todo, los mayores atractivos de la novela no se reducen a su comercialidad o a su tirón mediático. Limitarse a esos factores equivaldría a ignorar los motivos que convierten cada obra del escritor en un longseller.
Esta es una novela acerca de los grandes misterios del ocultismo: un horizonte que nos fascina aunque carezca de autenticidad. A partir de símbolos y fragmentos inconexos, Dan Brown vuelve a proporcionar “respuestas” y a presentar viejos enigmas como si fueran acontecimientos históricos comprensibles.
a en la primera página del relato, Brown asegura que las instituciones y claves que aparecen en El símbolo perdido son reales. Con esa advertencia, se asegura la lealtad de aquellos lectores que repasaron las páginas de El código Da Vinci como si se tratara de un ensayo, repleto de datos incontrovertibles.
No obstante, esta vez el debate será de inferior calado porque la trama aprovecha el secretismo de una organización con menor presencia pública: la masonería.
“La masonería es un grupo fascinante –declaró Brown en el programa Today de la NBC–. Se trata de una organización mundial, que es espiritual, pero que une en su seno a musulmanes, judíos, cristianos y a personas que están confusas sobre su religión. En este mundo en que tantas culturas se matan por discutir qué versión de Dios es la adecuada, la masonería los une y les invita a rezar juntos, porque no hace falta ponerle una etiqueta a ese Dios que saben que existe ahí fuera".
Obviamente, hay masones en la esfera del poder, pero no creo la controversia alcance el grado que provocó Brown al reescribir el pasado de la Iglesia Católica como si se tratara de un folletín repleto de héroes y villanos.
omo es lógico, la primera pregunta que el lector se hará al ver el libro en los escaparates es: ¿de qué trata El símbolo perdido?
Toda la acción transcurre a lo largo de doce horas en Washington, D.C. El protagonista, Robert Langdon, sale de su despacho en Harvard para dictar una conferencia en el Capitolio. En principio, cree que le ha invitado su mentor, el secretario del Museo Smithsoniano Peter Solomon, que no casualmente es un masón de grado 33.
El misterio se revela cuando Langdon debe descodificar un objeto misterioso, hallado en el mismo edificio. En realidad, ese objeto, adornado crípticamente, es una invitación que abre las compuertas a una forma antiquísima de sabiduría.
La atención de Langdon se dirige hacia la obra que adorna el dosel que hay sobre la rotonda del Capitolio: La Apoteosis de Washington, de Brumidi. Dicho friso está lleno de elementos esotéricos, y supone la primera fase de una investigación que complica –y de qué manera– la vida del profesor Langdon.
n esta ocasión, quien ayuda a nuestro experto en simbología es la hermana de Solomon, la doctora Katherine Solomon, especialista en noética y estudiosa de la inteligencia humana.
¿Y quién es el villano? Pues un personaje que parece surgido de las viejas novelas de misterio: Mal'akh, un tipo brillante y pintoresco, que luce llamativos tatuajes. Sobre el sadismo de Mal'akh no hay mucho que añadir, salvo que él mismo se sometió a una ruda castración.
Pronto descubrimos que el personaje en cuestión ha secuestrado a Peter Solomon. Si Langdon le ayuda a descubrir una primitiva fuente de poder, liberará a su rehén. De lo contrario, asesinará a Solomon.
Presionado por el director de la Oficina de Seguridad de la CIA, Inoue Sato, Langdon emprende una frenética investigación, en la que tendrá que resolver toda suerte de enigmas relacionados con la masonería y la alquimia.
Al igual que James Bond en sus aventuras internacionales, el personaje ideado por Brown también recorre todo tipo de lugares fascinantes. Así, en El símbolo perdido, sigue pistas que le llevan a hacer turismo por Washington. De hecho, pasa por el Museo Smithsoniano, la Biblioteca del Congreso, el Jardín Botánico, la Plaza de la Libertad, la Catedral y el Memorial Nacional Masónico George Washington.
olumbia Pictures ya ha comprado los derechos de adaptación de la novela, que con toda probabilidad será trasladada al cine por el mismo equipo creativo que realizó El código Da Vinci y Ángeles y demonios.
En líneas generales, la crítica norteamericana se ha mostrado favorable al nuevo libro de Dan Brown. Con su ritmo dinámico, sus giros sorprendentes y sus continuos golpes de efecto, la novela tiene todos los ingredientes para consolidarse como otro superventas.
Sin embargo, casi es inevitable coincidir con el crítico del Los Angeles Times cuando señala que, pese a la ligereza de la narración, ésta se detiene en esos momentos “en que los personajes suenan como si fueran enciclopedias”. Esa es una seña de estilo para Brown, y acaso el principal fallo de su prosa.
Sinopsis
l código Da Vinci fue un fenómeno mundial que convirtió a Dan Brown en el maestro absoluto del thriller. En esta nueva obra, Robert Langdon regresa para retar a los lectores con una historia inteligente y de ritmo vertiginoso que ofrece sorpresas en cada página. El símbolo perdido es lo que los fans de Dan Brown estaban esperando: su novela más emocionante.
¿Existe un secreto tan poderoso que, de salir a la luz, sea capaz de cambiar el mundo?
Washington. El experto en simbología Robert Langdon es convocado inesperadamente por Peter Solomon, masón, filántropo y su antiguo mentor, para dar una conferencia en el Capitolio.
Pero el secuestro de Peter y el hallazgo de una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos cambian drásticamente el curso de los acontecimientos. Atrapado entre las exigencias de una mente perturbada y la investigación oficial, Langdon se ve inmerso en un mundo clandestino de secretos masónicos, historia oculta y escenarios nunca antes vistos, que parecen arrastrarlo hacia una sencilla pero inconcebible verdad.
Con la ayuda de Katherine Solomon, hermana de Peter y experta en ciencias noéticas, Robert Langdon tiene doce horas para salvar a su amigo y, al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia caiga en las manos equivocadas...
an Brown es autor de El código Da Vinci, una de las novelas más leídas de todos los tiempos, así como de los bestsellers internacionales Ángeles y demonios, La conspiración y La fortaleza digital.
Actualmente, vive en Nueva Inglaterra (EE. UU.) con su mujer.
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