|
acido con la Ilustración, para secularizar la unidad social desplazando a la figura sagrada del rey, el nacionalismo ha sufrido avatares históricos, en especial desde que los románticos lo convierten en un rasgo de identidad sentimental, algo irracional y pugnaz. Se vuelve estratégico y desarrolla el enfrentamiento con el enemigo principal.
Se define racialmente y, en todo caso, hace de la nación un ente natural, algo dado e inmodificable, sustraído al devenir histórico, inmarcesible aunque reiteradamente derrotado. Cruz Prados, sin pretender originalidad tética, hace un cumplido estado de la cuestión, examinando textos, autores y circunstancias históricas.
Su posición es fuertemente crítica frente a los nacionalismos, en especial los que actúan en España. Llega a desmontar, por jurídicamente absurda, la idea de autodeterminación, que las Naciones Unidas reconocen como derecho de los pueblos colonizados y que excluye la facultad de segregarse. Nunca esta demás un libro como éste, apretada y ordenada síntesis de un desafío que el entusiasmo por actuar plantea a estas sociedades secularizadas, a menudo languidecientes entre la privacidad y el individualismo.
Más artículos del autor en las secciones:
El viejo lector
Lecturas americanas
Visite la página personal de Blas Matamoro
Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
Copyright © Revista Cine y Letras, Guzmán Urrero Peña, Madrid, 2009. ISSN 1989-1253. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web sin previa autorización escrita del titular de sus derechos
QUIÉNES SOMOS | PUBLICIDAD | TÉRMINOS Y CONDICIONES DE USO
|