|
ENTREVISTA CON DOUGLAS R. HOFSTADTER
Creatividad e inteligencia artificial
GUZMÁN URRERO | 18 de enero de 2007
Lo admito: el cambio de siglo no deja un amplio margen para la genialidad. No obstante, aún cabe descubrir a grandes eruditos que, al estilo de los humanistas del Renacimiento, combinan distintos saberes y cambian nuestra vida por medio de conclusiones inesperadas.
Uno de estos raros personajes es el escritor, ensayista y profesor Douglas Richard Hofstadter
Su padre, Robert Hofstadter, ganó el premio Nobel de Física, y su influjo explica la curiosa carrera académica de Douglas. La ambición de éste como físico lo condujo al Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT. En la Universidad Bloomington de Indiana dio clases de literatura comparada, filosofía, psicología, ciencias cognitivas e informática.
Con posterioridad, accedió a la Cátedra de Ciencias Cognitivas de la Universidad de Michigan, desde donde hoy realiza nuevas aportaciones al campo de la cognición.
O lo que viene a ser lo mismo: al estudio de las operaciones que desarrollan los mecanismos de la mente al procesar la información que constantemente les llega.
La habilidad del profesor para los idiomas es proverbial (tradujo del ruso al inglés Eugenio Onegin, de Pushkin) y como melómano puede considerársele tan informado como un musicólogo. Por su carácter excepcional, las sugerencias de Hofstadter en todas estas disciplinas son la culminación de un determinado enfoque de la Inteligencia Artificial (IA). Créanme, buena parte de lo que dice inspiraría una formidable novela de ciencia-ficción.
Para trazar el eje de toda esa correspondencia de saberes, deben ser tomadas en cuenta las inquietudes que suscitó Gödel, Escher, Bach un Eterno y Grácil Bucle (Basic Books, 1979; Tusquets, 1987), un maravilloso libro (y éxito de ventas) por el cual fue premiado en 1980 con el Pulitzer y el American Book Award.
Al repasar los capítulos finales de dicha obra vemos cómo el autor sugiere, en forma resumida, sus opiniones en torno a los futuros derroteros de la IA: “En una oportunidad −escribe−, Wittgenstein hizo una observación graciosa: Si un león hablara, no lo entenderíamos. Esto me hizo pensar en el cuadro de Rousseau con el manso león y la gitana dormida, en el páramo iluminado por la luna. Sin embargo, ¿cómo lo sabe Wittgenstein? Mi sospecha es que todo programa IA, si bien nos será inteligible, tiene que parecernos bastante ajeno. Por eso mismo, nos costará mucho trabajo establecer si estamos ocupándonos de un programa IA, o tan sólo de un programa misterioso”.
Animado por lo pertubador de esta y otras ideas suyas, entrevisté a Hofstadter en septiembre de 1999. En su momento, aquel diálogo fue publicado por la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Por el interés que aún despiertan, recupero aquí las declaraciones del pensador americano en su integridad.
La conversación, por cierto, se inicia con una advertencia relativa al modo en que él y yo nos comunicamos: intercambiando dudas y contestaciones a través de la red.
−Guzmán, tan sólo podré responder a sus preguntas de la manera más breve posible. De hecho, limitaré mis respuestas a unas pocas líneas por cuestión. Lo cual, a todas luces, resulta insignificante…
−Entiendo.
−Es todo cuanto la escasez de tiempo me permite aportar. No obstante, quizá ese límite que me impongo resulte algo sugestivo. Quizá sea estimulante desde el punto de vista intelectual.
−¿Lo cree así, profesor?
−Un ajuste de esa naturaleza con frecuencia nos obliga a encauzar los pensamientos por sendas inesperadas. Y también a expresarlos de forma inusual.
−Ya que lo dice, creo que eso evitará que dispersemos el diálogo. Permítame que comience por una cita: usted ha escrito que lo esencial en la IA es la representación del conocimiento.
−Así es.
−Sin embargo, en lo que se refiere a los algoritmos de software que emulan procesos de pensamiento caben distintos dominios de especialización. ¿Podría detallarnos en qué área concentra sus esfuerzos en la actualidad?
−Junto a mi grupo investigador estudio la cognición humana. Y a la hora de abordar esta materia, nos concentramos en la analogía.
−Entiendo que se refiere a metáforas, ¿no es cierto? A equivalencias del tipo: el átomo se corresponde al sistema solar…
−Así es. La analogía es un tema esencial en el ámbito de la cognición. Y si bien hemos desarrollado modelos de ordenador que operan en procesos de analogía, nuestra línea de trabajo se imbrica en las ciencias cognitivas... No en la informática.
−Sin embargo, esa imitación del pensamiento analógico se resuelve en programas informáticos…
−Cierto.
−Programas que, además, han sido ideados por usted y su equipo. Entre los frutos de ese trabajo figuran Copycat y Tabletop, dos programas usados en esa investigación sobre la analogía que me comenta. Hay otro programa suyo, el llamado Metacat, que complementará las posibilidades de Copycat. ¿Continúa usted trabajando en el diseño de todo ese software?
−Bueno, yo me relaciono con el mundo de los ordenadores desde 1960, más o menos.
−Digamos, entonces, que es un programador experimentado.
−He programado a lo largo de muchos años, es cierto. Pero verá, ya he abandonado esa actividad. Son mis estudiantes quienes elaboran los códigos informáticos para las ideas que juntos desarrollamos.
−Entonces, su relación actual con los ordenadores…
−Por regla general, ahora me limito a emplear las computadoras para escribir.
−Ahora que lo dice, su actitud en este sentido empieza a ser habitual en la investigación y en otros campos. Quienes proyectan y quienes programan siguen trayectos complementarios pero diferenciados. A decir verdad, con ello sale ganando la estructura de trabajo. En este sentido, su labor de investigación es difundida a través de una página web.
−Sí, tengo una página personal en la Red, pero no fui yo quien se encargó de escribirla.
−Vaya, pensaba lo contrario. Precisamente le escribí por vez primera a través de esa web.
−Todos los profesores de mi universidad han de tener una, y alguien, sin pedirme opinión, la diseñó para mí.
−Entonces, ¿qué servicio le presta esa página?
−No utilizo la web, y lo cierto es que tampoco estoy demasiado interesado por ella.
−Cambiemos entonces de tema. Ante la sobreabundancia de información en Internet, Umberto Eco reclama un dispositivo de orientación, un filtro que permita navegar con un criterio razonable. De hecho, ya existe un filtrado, nada arbitrario, que es la barrera del idioma. El riesgo actual, más o menos discutible, es que una determinada lengua monopolice la red. ¿Cuál es su opinión al respecto?
−Verá, soy profesor de literatura comparada. Por ese motivo, me hallo profundamente involucrado en la tarea de traducir poemas sujetos a metro y rima. Con esos antecendentes, se comprenderá cuánto amo la diversidad idiomática. Lamento por esa razón que sea el inglés una lengua tan dominante en los recursos que figuran en la Red. Pero ante una circunstancia como esa, no nos queda sino constatar que así es la vida.
−Volviendo al problema de la IA, quisiera poner el acento en el centro que usted dirige en la Universidad de Indiana, el CRCC (Center for Research on Concepts and Cognition), donde además actúa su grupo de investigación: FARG (Fluid Analogies Research Group). En la experiencia central de ese proyecto participan alumnos de disciplinas tan alejadas como la informática y la filosofía. ¿Qué proyecto motiva esa relación simultánea de saberes?
−Ciertamente, el CRCC se interesa por diversas áreas de investigación. Figura entre ellas el modo en que opera la cognición humana, sobre todo en lo que concierne a la analogía, como ya le indiqué. También se investiga en el Centro cómo actúan la creatividad y el descubrimiento, qué es la consciencia y cómo se relacionan palabras y conceptos.
−Todo eso es fascinante, pero se me ocurre una dificultad. La creación de analogías significa, en este campo, emular un pensamiento típicamente humano...
−Así es.
−Por consiguiente, hablamos de algo tan sutil como la creatividad. De hecho, mediante el uso simultáneo de varios programas cabe la posibilidad de imitar otros procesos neuronales, y en este sentido, la creación de alfabetos es la faceta que destaca su monografía Fluid Concepts and Creative Analogies: Computer Models of the Fundamental Mechanisms of Thought (Basic Books, Nueva York, 1995), escrita por usted y los miembros del FARG. ¿Cómo resumiría los contenidos que aborda esa obra?
−El libro que usted menciona es una sinopsis de varios modelos computacionales que sirven para recrear diversos aspectos de la cognición creativa. Figura entre ellos aquel que opera en el diseño de tipos de letra en estilos "desenvueltos" y a la par coherentes. Por lo demás, he de señalar que yo me detengo en las ideas principales, pero no en los detalles del programa.
−Profesor Hofstadter, aquí terminan mis preguntas. Le agradezco mucho su interés y su amabilidad.
−Guzmán, le pido disculpas por la brevedad, pero la única opción era una entrevista de este tipo. Con todo, espero que este diálogo, aunque breve, sea preferible a no haberlo tenido.
(Entrevista originalmente publicada por Cuadernos Hispanoamericanos)

Copyright © Cuadernos de Cine y Letras, Guzmán Urrero Peña, Madrid, 2007. Reservados todos los derechos.
Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web sin previa autorización escrita del titular de sus derechos.
|
|