Stephen King

Escritores

Índice de Artículos
Stephen King
Elogio del miedo
Mutantes en el autocine
Primeras publicaciones
La ruta de la fama
Cómo triunfar en Hollywood
Corren tiempos oscuros
Decálogo del terror
Obras completas
Todas las páginas

Stephen King

"Un amigo –escribe Stephen King– me preguntaba si me daba cuenta de que le asustaba cuando se dibujaba en mi rostro cierta sonrisa malévola. Y tenía razón. Humor y horror van juntos. Ambos provienen del mismo impulso agresivo, y en ambos casos nos reímos o gritamos porque somos felices o porque no lo somos".

A estas alturas del nuevo siglo, la obra de Stephen King es la formulación más intensa y popular de lo macabro, una experiencia cuyo origen se pierde en la platea de los viejos cines de programa doble y entre las viñetas de aquellos cómics de horror que el autor leía en su adolescencia, oculto en alguna habitación de su vieja casa de Durham.

Al fin y al cabo, los aspectos creativos más interesantes de su literatura parten de aquella época: la misma que recrea en It. Y nadie puede negar que la nostalgia –sobre todo en la América Gótica que King representa– alberga secretos que merece la pena desvelar.

Me figuro, además, que el escritor aún guarda un inmenso archivo de oscuros recuerdos en sus mansiones de Bangor y Lovell, en el corazón de su estado natal, Maine, que viene a ser el territorio de todas sus ficciones.

"Se han dado muchas razones para explicar la popularidad de King –señala Clive Barker–. Un elemento común en la mayoría de las teorías es su verosimilitud como escritor. En sus novelas –más raramente en las historias cortas– describe la confrontación entre la realidad y elementos fantásticos tan creíbles que los sentidos racionales del lector, raramente son, si lo son alguna vez, ultrajados. Las imágenes de poder, de pérdida, de transformación, de niños salvajes y hoteles tremendos: todo cae de forma demasiado ingeniosa sobre la textura del mundo que conjura, bocado a bocado, y para cuando nuestras bocas están llenas, nos encontramos perfectamente dispuestos a tragarlo todo con gusto".

Acusado por sus detractores de ser excesivamente comercial, de desatender el cuidado formal y estilístico requerido por toda obra literaria, King se limita a ignorar las críticas, confiando su prestigio a las listas de ventas.

"La que sí es una pregunta interesante, cuando consigues llegar a ella directamente –escribe Algis Budrys–, es la de por qué se encuentra Stephen King más allá de la crítica. De hecho, consigue mucho más dinero cuando es criticado, dinero que proviene del bolsillo de los lectores y de ningún otro sitio. Así que, para cualquier crítico, incluido yo mismo, es como gritar de cara a un huracán que se lleva tus palabras de un lado a otro".

Por suerte, algunos prejuicios tienden a despejarse, y una nueva generación de estudiosos empieza a considerarle como lo que siempre fue: un eficaz narrador, muy bien dotado para las tramas y formidable a la hora de hilvanarlas a través del diálogo y la descripción.

"Sobre todo –añade Budrys–, creo que atrapado dentro de King hay uno de los más refinados escritores de nuestro tiempo, y puede que él, probablemente, no pueda entender que lo dejó a un lado para convertirse en una máquina de hacer dinero a escala gigantesca. Principalmente, creo que ha hecho algo casi inimaginable; sin quedarse en estrecheces, ha ampliado la definición de lo que es él mismo como escritor, llegando a un punto en el que puede decir, como nadie más puede hacerlo, que lo ha probado todo y lo ha hecho trabajando de una u otra manera".

Los orígenes de un escritor

King viene al mundo el 27 de septiembre de 1947 en Portland. Apenas llega a conocer a su padre, Donald King. De hecho, cuando el pequeño Stephen cumple dos años de edad, Donald abandona a los suyos en busca de una cajetilla de tabaco, y ello fuerza a la madre del futuro escritor, Nellie Ruth, a recorrer diversas ciudades norteamericanas persiguiendo esa estabilidad económica que cada vez parece más lejana.

"A partir de 1949 –aclara el escritor– de mi padre no volvió a saberse... aunque en 1964, durante las revueltas en el Congo, mi madre insistió en que le había visto en un reportaje sobre los mercenarios blancos que prestaban sus servicios a uno u otro bando. Supongo que es remotamente posible".

Repárese –las cosas como son– en que esas penurias le llevan a conocer América. Los King pasan un tiempo en West De Pere, Wisconsin. "Nuestra estancia en West De Pere –recuerda King– no fue ni larga ni muy lucida. Nos echaron del piso, un tercero, porque un vecino vio a mi hermano de seis años en el tejado y avisó a la policía. No sé dónde estaba mi madre, ni la niñera de la semana; sólo sé que yo estaba en el cuarto de baño, descalzo y subido a la estufa, vigilando a mi hermano para ver si se caía del tejado o conseguía volver sano y salvo al lavabo. Lo consiguió".

Junto a su madre y su hermano mayor, David, King habita en Fort Wayne, Indiana; y Stratford, Connecticut.

Todo ocurrió poco antes de volver a Maine, adonde regresan para que Ruth cuide de sus ancianos padres. Desde 1958 la familia encuentra acomodo en Durham, población donde Stephen King pasará una etapa decisiva de su vida.

¿Pasatiempos? Los justos. "Nací en 1947 –escribe–, pero no tuvimos tele hasta 1958. Lo primero que recuerdo haber visto es Robot Monster, una película donde un individuo con traje de mono y pecera en la cabeza (llamado Ro-Man) se pasaba el día intentando matar a los últimos supervivientes de una guerra nuclear. Me pareció arte de una calidad bastante elevada".

Stephen es un chaval sensible, que ya siente una especial atracción por las historias de misterio. Le agrada pasear durante las luminosas tardes de Maine, pero también se divierte leyendo Famous Monsters of Filmland, escuchando los radiodramas del CBS Mystery Theater, tecleando en su maquina de escribir Royal, o investigando la soledad de los sótanos y los cobertizos de las casas de sus nuevos amigos, sean esto imaginarios o no.

En el desván de su casa, descubre un tesoro: una caja con viejas novelas de bolsillo editadas por Avon. Ahí conoce King a autores como Frank Belknap Long, Zelia Bishop, Abraham Merritt y H.P. Lovecraft.

"Me llevé los libros del desván –dice–. Mi tía, que era maestra de gramática en la escuela y el vivo retrato del sentido práctico de la cabeza a los pies, los desaprobó rotundamente, pero yo me mantuve firme. (...) Una o dos semanas más tarde todos aquellos libros desaparecieron y nunca volví a verlos. Siempre he sospechado que mi tía Ethelyn tuvo algo que ver en este caso... pero a la larga tampoco importaba. Ya había encontrado el camino".

Por las noches, algún Matusalén de Durham narra historias sobre el Wéndigo, el monstruo devorador que custodia los bosques y los pantanos, hijo de una tenebrosa leyenda de los indios algonquinos.

King imagina el rostro del Wéndigo y dibuja sus fauces con la imaginación, gozando con los escalofríos que le producen tales fantasías, como si soñase con convertirse en su próxima víctima.

Nace aquí una temprana pesadilla, recurrente en toda su obra. El Wéndigo es y será la bestia sin nombre que aparece una y otra vez en los libros del escritor.

No faltan tampoco los días en que, atraído por las voces de algún pregonero, Stephen visita extasiado las ferias ambulantes que detienen sus camionetas en las afueras de la ciudad. Atiende entonces al cazador de espectadores, siempre inventando maravillas desde el podio para envolver con sortilegios las sorpresas que se ocultan tras la carpa.

Hombres minúsculos, mujeres barbudas e incluso algún ternero de cinco patas componen ese catálogo de fenómenos que fascina a King, a quien, por otro lado, le inquietan los viejos payasos de la caravana.

Quizás porque tras la gruesa capa de maquillaje, él adivina una mirada turbia.

Y ésa, y sólo ésa, es la química sombría de la que brotarán novelas como It (1986) cuando el escritor alcance su madurez creativa.



Publicidad

News image

Entrevista con Milla Jovovich

Antes de que Resident Evil: Ultratumba 3D llegue a las pantallas, hemos tenido la ocasión de co...

News image

"Los Guardianes de Ga´Hoole. La Captura", de Kathryn Lasky

Primera entrega de la serie de quince novelas escritas por Kathryn Lasky entre 2003 y 2008. Un...

News image

"Salvando las distancias" ("Going the distance", Nanette Burstein, 2010

Dos de los actores más simpáticos del panorama hollywoodiense, Drew Barrymore y Justin Long, protagonizan esta co...

News image

Mutts: ¿Sabes a qué huelen las rosas?

De vez en cuando nos llega una historieta con el jubiloso anuncio de que está destinada a ...

Copyright © 2010 Cine y Letras, Guzmán Urrero Peña, salvo indicación en otro sentido. Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos sin consentimiento escrito de sus propietarios.

ISSN 1989-8584