
Natalie Portman y Eric Bana en el Hotel Santo Mauro, Madrid © Fotografía publicada por cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.
VISITA DE NATALIE PORTMAN Y ERIC BANA
Las hermanas Bolena
No soy el único que opina que Natalie Portman y Eric Bana son dos de los personajes más fotogénicos del Hollywood actual. En todo caso, periodistas y reporteros gráficos archivaremos en la memoria el buen aspecto de esta pareja. Sobre todo después de la sesión fotográfica que ambos, acompañados por la española Ana Torrent, protagonizaron en el madrileño Hotel Santo Mauro. El motivo de esta visita no es otro que el estreno de una cuidada superproducción histórica, Las hermanas Bolena, de Justin Chadwick.
GUZMÁN URRERO | 18 de febrero de 2008
Asimismo en www.guzmanurrero.es: Encuentro con Katherine Heigl.
ientras Natalie Portman abandona a los fotógrafos, luce una sonrisa que alimentaría la ficción más feliz. Con las manos en los bolsillos, parece ese tipo de novia que una madre de mediana edad desearía para su hijo. Luce pulseras negras y un vestido sencillo, quizá demasiado breve para el frío que ahora impera en la ciudad. En todo caso, el calor de los focos tiene este tipo de recompensas: la estrella no se ve obligada a pensar en los termómetros.
Eric Bana, por el contrario, se presenta ante los objetivos con aire deportivo. De hecho, no ha terminado de alisarse la camiseta. Cruza los brazos, sujetándose los codos, y eso, en lenguaje no verbal, me hace pensar en un hombre que se dedica a vivir dentro de límites estrictos. Esto, lógicamente, es una interpretación y no una prueba del ADN, así que pueden ustedes imaginar otras claves psicológicas. En todo caso, Bana es sumamente apuesto. Y eso no hay quien lo discuta.
Vayamos a lo que importa. Las hermanas Bolena se inspira en la novela The Other Boleyn Girl, de Philippa Gregory, un bestseller que fomenta el gusto popular por la Historia. O por la interpretación romántica de la Historia, que a estas alturas viene a ser lo mismo.
Una desubicado Bana da vida al rey Enrique VIII de Inglaterra, la excelente Natalie Portman es su segunda esposa, Ana Bolena, y Scarlett Johansson –otra invitación a explorar la fantasía– es María, la hermana de Ana.
Es lógico que, ante un trío semejante, chasqueen instantáneas memorables: un rey inteligente y pecaminoso, dos hermanas con una pasión que confrontar, un país que cambia su destino, y en el umbral de salida, el cadalso, con un respetuoso verdugo afilando el hacha.
los españoles también ha de importarles el episodio, dado que una compatriota nuestra acabó atrapada en él. Me refiero a Catalina de Aragón, encarnada en la cinta por Ana Torrent, una de las actrices que mejor luce su talento en este largometraje.
“Mi esposa –explica Eric Bana– había leído el libro de Philippa Gregory. Como muchas otras mujeres. Pero eso es algo que descubrí después. Creo que les gusta porque muestra dos lados muy definidos de la psique femenina. En términos modernos, Ana es la mujer profesional y ambiciosa, y María prefiere el cariño y la familia. Me encanta cómo escribe Philippa, hay mucha vida en las páginas. Describe a la perfección a todos los personajes, los agradables y los desagradables”.
Al actor le fascina Enrique VIII: un seductor, un monarca cultísimo y, al mismo tiempo, un hombre cuya moralidad es digna de figurar en los archivos policiales.
“Me atrajo la complejidad de mi personaje –añade–. Me pareció que incluso cuando no se comportaba bien, seguía una lógica comprensible. Hacia el final de la película, se divisa el camino que tomará. Se ha convertido en un ser insoportable, impredecible y peligroso. En cierto sentido, tiene una doble personalidad, la que enseña a la corte y la que saca en privado, hipnotizado por Ana”.
Natalie Portman insiste en que conviene humanizar nuestra perspectiva de estas figuras del pasado. “Tendemos a ver –dice– lo que pasó desde un punto de vista histórico. Pero, en el fondo, es una historia de familia, entre dos hermanas”.
“Ana –comenta– entra de lleno en la competición con su hermana, pero María escoge otro camino. Prefiere la felicidad lejos de la corte y sale ganando al dejar que Ana obtenga una victoria que será su destrucción. Es una historia familiar, de amor y de intriga, de unos hijos atrapados en un mundo que les obliga a competir entre sí en vez de apoyarse mutuamente. María, la superviviente, acaba por rechazar ese mundo”.
¿Qué sería de un actor si no cuidase sus fuentes? Natalie Portman lo sabe, y por eso saca a relucir sus lecturas e investigaciones. “Ana Bolena –dice– tenía un sentido del respeto hacia sí misma nada corriente en una mujer de aquella época, y fue lo que la llevó a su triste fin. Entonces nadie se casaba por amor, sino por cuestiones políticas y de poder. Ana lo aceptó, pero no esperaba que Enrique fuera un hombre encantador, apuesto y culto. Descubre a un compañero intelectual y consigue llamar su atención retándole”.
Portman es hija única, y por eso le pareció adecuado hablar con su compañera de reparto sobre intrigas familiares. “Scarlett –dice– tiene tres hermanos. Era como tener a una conspiradora… Es una actriz maravillosa con un gran sentido del humor. Estábamos de acuerdo en que había muchas cosas entre las dos hermanas, amor, rencor, culpabilidad, rivalidad, pero sobre todo proximidad, por lo que debimos trabajar mucho juntas”.
Cuando llega el turno de los elogios, Eric Bana es quien parece más desenvuelto. Indica que Natalie Portman y Scarlett Johansson son “dos increíbles y geniales actrices. Son auténticos pozos de interpretación y de gama emocional. Me dejaron asombrado. He seguido su carrera y me sorprende que sean tan jóvenes”.

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