Carterlera estrenos de cine Historia del arte resumenes de libros

 

 
Portada
 Cine y letras

Login






Olvidaste tu contraseña?



 

NOVEDAD
Bizancio
Esta fascinante obra redescubre el Imperio bizantino a través de episodios y temas tan atractivos como la construcción de Santa Sofía, la iconoclasia, el papel de los eunucos o las Cruzadas.

  ÚLTIMA HORA
 

I'm Not There
29 de enero, 2010  8:29 PM

 

Punisher: Niñas vestidas de blanco
2 de febrero, 2010  3:21 PM

 

Chéri. Diálogo con Stephen Frears
13 de enero, 2010  1:02 PM



 

LIBRO RECOMENDADO
Relatos sombríos
Relatos que fluctúan entre lo perverso y lo melancólico; historias de corazón, entrepierna y tumba; cuentos de amargura sosegada y de pasiones infernales. En este recopilatorio no abunda la felicidad, pero sí la imaginación con buena letra.


  LOS + VENDIDOS [FICCIÓN]
 

El símbolo perdido
Dan Brown  PLANETA

 

El tiempo entre costuras
María Dueñas  TEMAS DE HOY

 

La mecánica del corazón
Mathias Malzieu  MONDADORI

 

Contra el viento
Ángeles Caso  PLANETA

 

Invisible
Paul Auster  ANAGRAMA

 

Perdona pero quiero casarme contigo
Federico Moccia  PLANETA

 

La noche de los tiempos
Antonio Muñoz Molina  SEIX BARRAL

 

La reina en el palacio de las corrientes de aire
Stieg Larsson  DESTINO

 

Caín
José Saramago 
ALFAGUARA

  LECTURAS [NO FICCIÓN]


 

NARRATIVA
El otro mundo
Conocido por sus críticas cinematográficos y libros sobre el séptimo arte, Hilario J. Rodríguez se está forjando una merecida fama como novelista. En El otro mundo nos sirve una obra de estilo autobiográfico excelentemente escrita.


 

LIBROS DE HISTORIA
Los olvidados
Por ÁLVARO COLOMER
Los olvidados (Debate) detalla la historia de los cientos, miles de norteamericanos que en los años 30, cuando Estados Unidos sufría la Gran Depresión, emigraron a Rusia creyendo que el modelo soviético les aseguraría un techo bajo el que cobijarse. Se equivocaron.


 

LITERATURA JUVENIL
El ladrón del rayo
Primera entrega de la saga Percy Jackson y los dioses del Olimpo, este libro lleva los mitos griegos a terreno estadounidense de una manera divertida pero respetuosa.

 

ACTUALIZACIONES
Batman: Los Archivos Negros
Entrevista con John Carlin: El factor humano
Monet y la abstracción
Monet y los orígenes del impresionismo
Jackson Pollock
La tumba de Drácula
Hugo Pratt: Diario de guerra 3
Zombie Planet

Manucho. Una vida de Mujica Láinez
Sam Francis
Jean Bazaine

Zao Wou-Ki
Helen Frankenthaler
Adolph Gottlieb
Maria Elena Vieira da Silva
Hans Hofmann
Ellsworth Kelly
Willem de Kooning
Lee Krasner
André Masson
Joan Mitchell
Barnett Newman
Milton Resnick
Gerhard Richter

Jean-Paul Riopelle
Mark Rothko
Robert Ryman
Nicolas de Staël
Clyfford Still
Mark Tobey
Cy Twombly
Esteban Vicente
La cuestión colonial y la economía clásica


 
Las dos caras de Grace Kelly Imprimir E-mail


Grace Kelly © Turner Classic Movies. Reservados todos los derechos.

LAS DOS CARAS DE GRACE KELLY

La princesa de Filadelfia

Grace Kelly regresa a las portadas en el 25 aniversario de su muerte. La llamaron «princesa de América», y personificó un admirable modelo de glamour y elegancia. Con todo, hay algo que no recuerdan las exposiciones de homenaje que proliferan dentro y fuera de Mónaco. Me refiero, claro, a su vida íntima. O mejor dicho, a ese aspecto oculto de su aventura hollywoodense, durante la que se mostró experta en los juegos de seducción.

GUZMÁN URRERO | 15 de septiembre de 2007

Esta es una versión expandida de un artículo que publiqué en el diario ABC en septiembre de 2007.

Asimismo en www.guzmanurrero.es: Modistos en Hollywood. El cine frente a la moda.

engo la insistente fantasía de que si uno forzase la memoria, llegaría a recordar películas que nunca se hicieron. Todavía anoto en mi agenda títulos que se esfumaron antes de tiempo. Cintas cuyo rodaje hubo que suspender, o que cambiaron de reparto, dejándonos con la intriga de lo que pudo haber sido y no fue. Mencionaré dos en particular: El hombre que sabía demasiado y Marnie, la ladrona. Aunque cada una suene a obra maestra, estoy seguro de que hubieran deslumbrado con mayor propiedad de haber contado con quien iba a ser su legítima protagonista: Grace Kelly.

Sin duda, lo anterior suena un tanto azaroso, pero no erraríamos al sospechar que Alfred Hitchcock pensaba exactamente lo mismo. Picoteando citas aquí y allá, se confirma que al maestro le irritaba esa decepción. Jamás quiso entender por qué Grace, una vez convertida en princesa, rechazó estos papeles. Y tampoco se dio por aludido cuando la prensa monegasca criticó sus declaraciones sobre el “inimitable sex-appeal” de la actriz.

Para empezar, ¿cómo es que se atrevían a contrariarle en su papel de Pigmalión? Y además, ¿a qué obedecía tanta suspicacia?

Nada de esto pasó desapercibido a Claire Griswold, la esposa de Sydney Pollack, que salió desesperada de una audición para el papel de Marnie. “Me impresionó –dijo– su evidente necesidad de recrear a Grace Kelly. Pero yo no sentía el menor deseo de seguir adelante con aquello”.

Al llegar su turno, la pobre Tippi Hedren padeció la misma fuerza gravitatoria.

unque los pensamientos de Hitch no debieran ser emitidos en horario de máxima audiencia, podemos racionalizarlos. Tengan siempre este dato a mano: al cineasta le fascinaba una figura femenina típica del Fin de siglo. Frágil, tentadora, ambigua, demasiado buena para otros adultos.

Cuando llegó por vez primera al despacho de Sir Alfred, la joven Grace Patricia era una guardiana de tesoros ocultos. Natural de Filadelfia, sólo llevaba siete años fuera del hogar familiar. Su padre, Jack Kelly, un irlandés atlético, buen negociante, hubiera merecido aparecer en los diccionarios para ilustrar la expresión self­made man. Con todo, a pesar de los afanes de papá Kelly, Grace había perdido interés por los estudios y prefirió ingresar en una residencia femenina de Manhattan.

En principio, buscó la fama entre los fotógrafos de la capital. El primer relámpago de felicidad llegó en forma de portada. Pero no se conformó con ser modelo de alta costura. Tras recibir clases de arte dramático, debutó en Broadway en 1949.

La gente le había contado historias sobre los coches aparcados en Sunset Boulevard. Habladurías que ella no quiso escuchar. ¿Temores? En modo alguno. Con un billete de ida rumbo a Hollywood, decidió su meta: ganarse un puesto entre las divas del celuloide. Como un guiño a su ambición, le dieron dos papeles, uno menor en Catorce horas (1951), y otro más substancioso en Solo ante el peligro (1952).

Hasta cierto punto, la fuerza motriz de su carrera aún era la pequeña pantalla. Por ello, si no les importa, citaré sólo una entre las muchas apariciones televisivas de Grace: la Dulcinea que encarnó en Don Quixote, de Sidney Lumet, con Boris Karloff en el papel de hidalgo.

Cuentan que se sintió muy atraída por Gary Cooper. Añorase o no la figura paterna, le pasó lo mismo con Clark Gable durante el rodaje de Mogambo (1953). Ahora sabemos que mientras Kelly acariciaba el flequillo del actor –allí pasaba algo, eso está claro–, el bueno de Hitch se frotaba las manos.

Por supuesto, el director británico había estudiado los impecables antecedentes teatrales de la joven. “Yo estaba muy nerviosa cuando lo conocí –dijo Grace años después–. Pero él fue muy gentil conmigo… Hablamos de ropa”.

esde el punto de vista fieramente fetichista del inglés, el tema no era casual. Un vestuario adecuado convertiría a aquella chica tan modosa –ojos claros, entonación perfecta– en una dama sofisticada e irresistible. Él mismo lo explicó en una entrevista: “Grace Kelly, que parecía más bien apagada en Solo ante el peligro, pareció florecer para mí”.

Este tipo de relación puede acabar desastrosamente, pero Hitchcock supo manejarla a su favor. Grace mostró una gran fuerza provocadora en Crimen perfecto (1954), y ya era una estrella en ejercicio cuando intervino en La ventana indiscreta (1954).

Hay varios momentos distraídos en este acoso del genio a su protegida. Así, mientras él detallaba por escrito hasta el último pormenor sobre el calzado que debía usar, ella lucía su lánguida sonrisa en los salones más mundanos. Cuenta el chismoso Kenneth Anger que, en cierta ocasión, Hitch la espió de noche, con un potente catalejo, empeñado en verificar cómo se quitaba esas prendas que él mismo había elegido (¡Ah, la costumbre del voyeur!).

omo se sabe, a aquel demonio obeso le gustaba ser tentado, pero la musa, imagen viviente de la distinción, prefería bailar con los trajes que le diseñaban Oleg Cassini (otro de sus novios), Edith Head y Helen Rose. Fue así como conquistó –por este orden– a William Holden y a Bing Crosby, sus compañeros de reparto en el melodrama por el que ganó un óscar, La angustia de vivir.

Durante ese verano de 1954, la actriz compartió bromas y manchas de pintalabios con Cary Grant. Ambos se enamoraban en la nueva cinta de Hitch, Atrapa a un ladrón. El rodaje de esta cínica comedia transcurrió en la Riviera, y aquella fue una buena ocasión para admirar unos jardines que había descubierto el guionista John Michael Hayes. Unos jardines cuyo propietario era Rainiero III de Mónaco.

e regreso, Grace interpretó junto a Alec Guinness El Cisne (1956). Mientras tanto, Hitchcock preparaba nuevos proyectos para ella, convencido de que esos guiones eran más efectivos que los diamantes que el Sha de Persia solía enviar a la rubia imposible.

Sin embargo, todo cambió cuando la invitaron al Festival de Cannes. Ni siquiera una murmuradora como Hedda Hopper pudo sospechar de la simpatía que allá surgió entre Grace y Rainiero. Meses después, el titular se imprimió en los ecos de sociedad: “Kelly anuncia su boda real”.

Hitch, celoso, perdió su invitación a la ceremonia, pero la MGM envió a la diseñadora Helen Rose y al peluquero Sydney Guilaroff. Ambos garantizaron una belleza insuperable a la novia más popular del mundo.

Grace dio lecciones de elegancia en Alta sociedad (1956). Fue su última película, dicen que por expresa indicación de Rainiero. Sabido esto, viene la letra pequeña. En su noble casa, adormecida por el rumor de los casinos, la princesa comenzó a saborear la melancolía. Era entonces, y supongo que sigue siéndolo ahora, precio suficiente como para adquirir la sangre azul.

quel matrimonio le hizo demasiado daño a las fantasías de Hitchcock. “¿Qué tal le va a la princesa Desgracia?”, llegó a decir. Y es obvio que, con esas bromas, ponía de manifiesto las oscuras entretelas de su obsesión.

En el fondo, este ardor erótico puede reconstruirse a través de los diálogos de Atrapa a un ladrón. Todavía hoy, mientras escribo esto, resuenan como una despedida. “¿Qué es lo que espera conseguir siendo tan amable conmigo?”, pregunta Cary Grant, y nuestra Grace, diosa y diablesa, responde: “Probablemente, mucho más de lo que usted está dispuesto a ofrecer”.

Anterior |   246/1000   |
Siguiente


Copyright © Cuadernos de Cine y Letras, Guzmán Urrero Peña, Madrid, 2007. Reservados todos los derechos.

Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web sin previa autorización escrita del titular de sus derechos.



 Condiciones de uso | Contacto | Sobre el autor  
 

Publicidad


 

Busqueda

Novedades








  1. Avatar
  2. Al límite
  3. When in Rome
  4. Rompedientes
  5. The Book of Eli
  6. Legión
  7. The Lovely Bones
  8. Sherlock Holmes
  9. Alvin y las ardillas 2
 10. No es tan fácil
  VER + ESTRENOS


Diálogo con Mel Gibson
Al límite, de Martin Campbell, es una nueva muestra de su talento como actor


Encuentro con Benicio del Toro y Emily Blunt
Nos presentan la nueva versión de El hombre lobo


Diálogo con Morgan Freeman
Con ustedes, Nelson Mandela, el héroe de Invictus

  VER + ENTREVISTAS


 

El hombre lobo
La maldición de la luna llena

  Infestation
  Dambusters
  The Lovely Bones
  Al límite
  Whip It
  Iron Man 2
  The Invention of Lying
  Dread
  El circo de los extraños
  Los hombres que miraban fijamente a las...
  VER + PREESTRENOS


 

Los fantasmas de Fellini
Charlotte Chandler escribe sobre Nine

  VER + DISEÑO

Umberto Eco en el Museo del Louvre
El pensador italiano protagoniza una muestra excepcional


Impresionistas
La pintura impresionista a través de los fondos del Musée D'Orsay

  VER + EXPOSICIONES


Batman por Neil Gaiman
¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado?


Red Sonja: Viajes
La diablesa de la espada protagoniza una singular antología


El Experimento
Juaco Vizuete nos presenta un cómic lleno de originalidad

  VER + COMICS

Mika presenta su nuevo disco
Todo sobre The Boy Who Knew Too Much


Entrevista con Ryuichi Sakamoto
El universo de un vanguardista en estado puro

  VER + REPORTAJES

  Fiorenza Cedolins (Bongiovanni)
  Amarilli Nizza: Puccini (Dynamic)
  Obras para theremin (Mode)
  Tamerlano, de Haendel (Ponto)
  Sinfonía nº 2, de Hermann Bischoff (CPO)
  Otello (Idis)
  Piazzolla: Diez tangos (Dynamic)
  Sinfonía nº 3, de Aulis Sallinen (CPO)
  VER + CRÍTICAS

 

Web subvencionada por el programa ArtePyme