|
DIÁLOGO CON RUSSELL CROWE
La temible sinceridad (II)
GUZMÁN URRERO | 4 de octubre de 2006
Artículo anterior
Su simpatía de hoy resulta equívoca. El actor está tranquilo, modula su voz −grave, con eso que una compañera llama hipnótico vigor− y desmiente a quienes le llaman irascible. “Aunque siempre he demostrado un carácter impetuoso, ahora sólo quiero manifestarlo en mi faceta profesional. En todo caso, demostrar mi sinceridad tanto en el terreno personal como en el trabajo me ha acarreado el estereotipo de mal chico; una etiqueta ligada al hecho de que soy un producto comercial de Hollywood. No tengo pelos en la lengua, y este carácter me impulsa a decir aquello que opino en cada momento. Si considero a una película de buena calidad, lo digo, y tampoco me callo si otra me parece basura comercial. Es probable que esta forma de ser no resulte muy popular, pero no puedo evitarla”.
El entramado de indicios puede servir para que le recuerden episodios de cólera. Nadie lo hace. Quizá nos ha puesto de su parte. Quizá ha conseguido hacernos creer que lo suyo es nobleza. “Resulta estupida la competitividad en el cine −proclama−. En cierto modo, el personaje de Un buen año se mueve en un mundo equiparable al de Hollywood, que te envuelve en la ambición aun sin quererlo. No niego que las películas sean un producto caro de hacer y sumamente rentable, pero no quiero participar en ello desde ese punto de vista. Mi intención no es conseguir este o aquel papel, sino que el trabajo se acomode a las circunstancias de mi vida. Especialmente ahora, cuando el matrimonio y el hecho de tener dos niños pequeños han cambiado tanto mis prioridades. De hecho, mi intención es regresar a Londres para estar junto mis hijos cuando se despierten. A decir verdad, sólo pretendo superarme como el mejor padre de familia”.
Llegados a este punto, conviene recordar que estamos aquí para hablar de una película. Una comedia. ¿Russell, haciendo reír? “El género no es algo nuevo para mí. Un tercio de mi filmografía se compone de comedias. Sucede que se trata de títulos menos populares. Buen ejemplo de ello es Mystery Alaska (1999), donde interpretaba a un sheriff patinador. Debo añadir que éste no fue precisamente un éxito comercial”.
Cuando cita esta película, recuerdo otras entrevistas en que ha salido a colación. Sin duda, la referencia es calculada y da una idea de cómo se mueve el actor frente a un nuevo proyecto. Por un instante, lo imagino charlando en un hotel de Beverly Hills junto a Ridley Scott y al guionista Akiva Goldsman. Russell quiere evitar la presión del estudio y elige el guión más humilde, el menos costoso de rodar. Dicho de otro modo: démonos un descanso y viajemos a Francia. “Por supuesto, −confirma él, con un tono de voz calmo− resultaba sumamente atractivo establecer junto a Scott retos diferentes a los que supuso Gladiator. De ahí surgió esta comedia en cuyo fondo late la idea de que, mientras los guardemos en la memoria, nuestros seres queridos nunca mueren. Además, había un elemento práctico en nuestra resolución, y es que Ridley tiene una casa en Provenza desde hace quince años. Ese factor –la localización− influyó mucho en el rodaje. No hay duda de que el buen conocimiento que tiene Scott de la zona suponía un buen punto de partida”.
Desde luego, a la vista del papel que le ha tocado en suerte, parece que éste tampoco supone un mal comienzo. “El personaje a quien doy vida, Max Skinner, es un tipo que cae en la cuenta de algo básico. Pese a su éxito económico y profesional, descubre que se ha empobrecido como persona. En el chateu de su difunto tío, hace memoria y entiende que todo aquello que éste le enseñó de niño tienen un enorme valor. Ha sido la ambición lo que ha distorsionado su criterio de lo que es crucial y, asimismo, lo que le ha hecho olvidar la importancia de su mentor”.
Continúa en el siguiente artículo
Copyright © de las fotografías: Guzmán Urrero, 2006. Reservados todos los derechos.

Copyright © Cuadernos de Cine y Letras, Guzmán Urrero Peña, Madrid, 2007. Reservados todos los derechos.
Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web sin previa autorización escrita del titular de sus derechos.
|
|