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Regreso a la Última Frontera
n sus más de 40 años de historia, la cual ha impactado en varias generaciones, Star Trek se ha labrado un estatus icónico en la moderna cultura pop como la única historia en curso que resume todo el miedo, el asombro y la audaz valentía del deseo humano de llegar hasta las estrellas. Con las inolvidables palabras del principio de la serie original de televisión de los años sesenta, “El espacio, la frontera final”, se emprendieron una serie de viajes por el cosmos que celebraban, y aún lo siguen haciendo, la emoción de la aventura, el espíritu pionero de exploración y la voluntad de crear un futuro cada vez más asombroso y lleno de posibilidades.
Los valientes y provocativos viajes de la Nave Espacial Enterprise, y de las muchas naves que pronto seguirían sus pasos, han seducido al soñador estelar que todos llevamos dentro, y dado alas a nuestra esperanza en que los avances tecnológicos y culturales sacarán a relucir lo mejor de nuestra humanidad.
La serie original de televisión no tuvo un gran éxito cuando se emitió, pero después se extendió como un reguero de pólvora entre las legiones cada vez más numerosas de fans que respondieron a sus irresistiblemente divertidos, carismáticos y polémicos personajes y a su misión de cinco años para asociarse amistosamente con nuevos mundos y culturas.
Pero, ¿cómo comenzó esa misión? ¿Qué unió a este variopinto grupo de desenfadados, brillantes y ambiciosos jóvenes y les llevó a explorar nuevas fronteras? ¿Y cómo forjaron esa química especial y esa sensación de objetivo común que inspiraría tantos fantásticos descubrimientos y aventuras en los años e incluso siglos siguientes?
Para el director J.J. Abrams, volver al principio después de seis series de televisión y diez largometrajes era la única manera de forjar el futuro. Su visión era empezar literalmente desde el principio, comenzando con James T. Kirk y su futuro primer oficial, el ascenso del vulcaniano Spock en la Academia de la Flota Estelar, y su extraordinario primer viaje juntos.
Abrams entró en el proyecto con un gran respeto por Gene Roddenberry y por todo lo que Star Trek había conseguido al crear un mito arquetípico moderno y un fenómeno de culto. No obstante, también quería llevar la historia hasta donde no había llegado nunca: hacer una película épica de acción con la más moderna tecnología, acerca de dos heroicos líderes cuando eran unos jóvenes en formación.
“Yo era fan de la serie original, aunque nunca fui un trekkie”, dice Abrams. “Sin embargo, me parecía que había algo que aún no se había hecho con ‘Star Trek.’ Ha habido diez películas, pero ésta es la primera vez que en una película se cuenta la historia primordial y fundamental que Gene Roddenberry escribió en 1966”.
brams continúa: “Lo que espero de verdad con esta película es que, aunque nunca antes se haya visto nada de Star Trek, se disfrute de verdad con esta aventura cómica, romántica y llena de suspense, pero que también hace honor al mundo brillante y duradero que creó Gene Roddenberry. Lo más brillante que Star Trek aportó al mundo fue una dosis de optimismo, y espero que esta película continúe con esa tradición”.
Mientras que mucha gente se esperaba un reinicio total por parte de Abrams, a él le ilusionó ir en una dirección inesperada, retrocediendo, por así decirlo, hasta el lanzamiento de la nave Enterprise en el siglo XXIII, algo nunca visto antes. Cuando le llevó la idea de una “historia del origen de “Star Trek” al productor Damon Lindelof, con quien Abrams (en unión también de Jeffrey Lieber) creó el fenómeno televisivo contemporáneo “Perdidos”, el productor se sintió atraído al instante por la idea. Lindelof explica: “Para mí, era genial la idea de que nadie hubiera contado la historia del origen de Kirk y Spock y de todos esos personajes. Tuvimos una larga conversación acerca de cómo se podría haber reunido ese grupo de gente y aprendido a sacrificar ciertos aspectos de su personalidad para salir adelante. Fue muy divertido y, en un abrir y cerrar de ojos, Bob Orci y Alex Kurtzman estaban escribiendo un guión”.
Fan de Star Trek desde la infancia, Lindelof cree que las premisas y los personajes de la historia continúan siendo relevantes después de tanto tiempo porque captan algo esencial del mito del viaje espacial: su puro optimismo. “La mayoría de las historias sobre el futuro lejano que vemos ahora son lóbregas, deprimentes y pesimistas. Lo increíble de la serie inicial de televisión de Star Trek es que era muy energética, optimista y genial. Presentaba el futuro de la forma en que nos gustaría creer que iba a suceder. Es un futuro que constituye un objetivo”.
Ese concepto, según él, hacía muy buena pareja con el estilo exuberante de narrativa de Abrams, centrada en la acción y los personajes. “J.J. le aporta innovación a todo lo que hace, y además aporta una capacidad para pergeñar una historia hasta en sus elementos más humanos, y transformar retos de producción extremadamente complicados en algo que atrajese a la gente, y hacía falta todo eso para regresar al principio de Star Trek con la tecnología cinematográfica actual”, dice Lindelof.
El productor Bryan Burk, quien también colaboró con Abrams en “Perdidos”, Alias” y “Cloverfield”, añade: “Imaginábamos este Star Trek como una aventura verdaderamente grande acerca de dos hombres muy diferentes cuyo destino no sólo es convertirse en grandes amigos, sino en icónicos guardianes, compañeros y exploradores”.
El productor ejecutivo Jeffrey Chernov, que supervisó la cadena de producción, concluye: “La película se convirtió para mí no sólo en una mirada fresca sobre el universo Star Trek, sino en una especie de mezcla entre ‘Elegidos para la gloria’ y la película original de ‘La guerra de las galaxias’. Tiene esa narrativa fresca, imaginativa e intergaláctica, pero también se basa mucho en el concepto de unos hombres y mujeres jóvenes con mucho corazón y camaradería. Cuando a eso se le añade la maestría de J.J. para la acción y su gusto por la panorámica, se consigue algo muy divertido y entretenido”.
Dentro de Trek: el guión
os personajes de Star Trek,sobre todo el capitán James T. Kirk y su leal pero polémico primer oficial Spock, están entre los personajes más inmediatamente reconocibles creados en el siglo XX. Pero J.J. Abrams necesitaba escritores que pudieran tomar a esas personalidades bien definidas y darles marcha atrás, para volver a lo que forjó sus esperanzas, sueños y motivaciones al principio.
Para conseguirlo, Abrams recurrió a un equipo que él sabía que podría acometer la historia con un estilo de acción con mucha intensidad y suspense, y con una auténtica fidelidad a ese legado: Roberto Orci y Alex Kurtzman, cuya colaboración ha producido guiones memorables para películas como “Transformers”, “Misión: Imposible III” y la actual serie de FOX “Fringe”. Orci, en concreto, ha sentido pasión toda su vida por todo el mundo de Star Trek. “Cuando conocí a Bob en el instituto, una de las primeras cosas suyas que recuerdo es que tenía un teléfono del Enterprise, ¡y el puente sonaba como un timbre de verdad!”, dice Kurtzman riendo.
Y sin embargo, cuando les propusieron lo de Star Trek, ambos admiten que no se lanzaron inmediatamente. “Nos lo pensamos porque sabíamos que iba a ser una tremenda responsabilidad”, explica Kurtzman. “Todo el universo Trek estaba como en una especie de encrucijada en ese momento, y sabíamos que haría falta pensar mucho para conseguir atraer a la siguiente generación. Los retos eran un poco amedrentadores. Pero cuando a uno le da miedo hacer algo, creo que al mismo tiempo siente que es un desafío personal al que hay que enfrentarse. Tras nuestras vacilaciones iniciales, empezamos a hablar de ello con J.J. y entonces simplemente decidimos unirnos y meternos en ello”.
Lo hicieron con la férrea determinación de continuar con el espíritu de la visión de Gene Roddenberry acerca de un futuro luminoso. La pareja comenzó haciendo una lista de los mayores y más universalmente reconocibles atributos de Star Trek. Orci explica: “Esa lista incluía la idea de un grupo de amigos que se unen, la forma en que cada personaje parece cálido, humano y real, el uso de auténtico humor, no de parodia ni ironía, que surge de las situaciones reales, y además una historia que hace pensar y que es auténtica ciencia-ficción, no una fantasía imposible, sino una visión del futuro que podemos llegar a alcanzar los humanos”.
Kurtzman continúa: “Había también algo que queríamos captar y que es muy específico de Star Trek’: hombres y mujeres respondiendo al desafío de quiénes son como personas, por el método de enfrentarse a lo que parecen ser problemas irresolubles. Parte de lo irresistiblemente divertido de la serie original era ver cómo esas personalidades increíblemente inteligentes e intrigantes trabajan juntas y llegan a dar lo mejor de sí mismos. Nos pareció que, si podíamos tomar ese espíritu y darle unos nuevos cimientos, se podría hacer avanzar la herencia de Star Trek con esta película”.
Partiendo de esa base, Orci y Kurtzman estaban entusiasmados por la ocasión de hacer cosas nuevas: imaginar la juventud, nunca antes vista, de Kirk (Chris Pine) y Spock (Zachary Quinto), y su conversión en amigos y líderes, y elaborar la primera misión de la nave Enterprise.
xplorar cómo eran Kirk y Spock de adolescentes ayudó a los escritores a llegar hasta la raíz de lo que los ha hecho tan consistentemente atractivos: la idea de dos hombres completamente opuestos encajando firmemente y embarcándose en una peligrosa misión de un modo en el que ninguno de los dos podría haberlo hecho por separado. Dice Kurtzman: “”Era realmente fascinante pensar en el joven Spock, que está literalmente desgarrado entre el mundo humano y el vulcaniano y que, como cualquier niño, intenta imaginarse cómo puede encajar. Eso hace de él un personaje con el que es sumamente fácil identificarse. Era igualmente fascinante pensar en el joven Kirk, que creció siendo un rebelde, a lo James Dean, mientras buscaba su identidad. Cuando se conocen en la Academia de la Flota Estelar, no pueden ser más opuestos en el modo en que conciben la vida, pero también reaccionan a los parecidos que ven en el otro. Una gran parte de este viaje consiste en cómo aprenden a utilizar el uno lo mejor del otro para tomar decisiones de mando que harán que sobreviva la nave Enterprise y el propio universo”.
Cuando la nave Enterprise es atacada, los estilos de liderazgo de Kirk y Spock van apareciendo gradualmente. Orci explica: “La reglas del deber en una nave espacial provienen de una rica historia de reglas navales auténticas. Todo se basa en el código, el honor y la cadena de mando. Y sí, en ese ambiente, Kirk siempre está buscando la ocasión de romper las normas para ganar, mientras que Spock cree en la lógica de atenerse exclusivamente a las órdenes. Ese es el principal motivo de discusión entre ellos, y uno siente claramente que ambos han de tener razón. No nos gustaría que el uno tuviese razón a expensas del otro. Kirk y Spock se enfrentan realmente a un dilema moral, pero llegan a darse cuenta de que solamente encontrando un modo de trabajar juntos podrán progresar de verdad”.
Para J.J. Abrams, éste era uno de los elementos fundamentales que había que captar bien. “En un sentido amplio, quería que la película fuese un viaje de los corazones y las mentes uniéndose. La belleza de Kirk y Spock ha radicado siempre en su relación, pero aquí teníamos la oportunidad de explorar no sólo el aspecto divertido y humorístico de esa tensión, sino también cómo llegaron a convertirse en hermanos de armas. Era ver cómo se vieron inmersos en esa aventura que no sólo les puso a prueba, sino que les vinculó de por vida”.
Las apuestas empiezan a ponerse increíblemente altas para Kirk y Spock a medida que comienzan a entender los propósitos de Nero (Eric Bana), el iracundo y despiadado romulano. Al ser un personaje recién introducido, los escritores emplearon igual cantidad de tiempo en desarrollar a Nero hasta convertirle en un enemigo a la altura de los tripulantes del Enterprise, alguien lleno de trucos, astuto e impredecible. “En la mejor tradición de los villanos complejos, Nero es alguien que siente genuinamente que le han engañado y cree que tiene un motivo válido para vengarse de la Flota Estelar”, dice Orci. “Sus ansias de destrucción van más allá de la política intergaláctica y son algo profundamente personal. Es terrorífico, pero hay algo en él con lo que uno puede identificarse”.
Para completar el reparto, los realizadores solicitaron a uno de los miembros originales de la tripulación, el legendario Leonard Nimoy. “Nos pareció que tenía que estar en la película a toda costa. Le escribimos uno de los personajes principales sabiendo que podía decir que no y ponernos en un aprieto”, dice Orci. “Y entonces, cuando nos reunimos con él, fue como si nos tocara el gordo. No nos podíamos creer nuestra buena suerte. El mero hecho de contar con su aportación era un auténtico estímulo”.
“Queríamos a Leonard porque deseábamos tener ese enlace con el canon de Star Trek”, explica el productor Lindelof. “Pero era un gran riesgo acudir a Leonard Nimoy, porque había dicho que nunca volvería a hacer otro Star Trek”.
medida que se adentraban en el meollo de la historia, el profundo conocimiento de Orci de las decenas de volúmenes sobre las tradiciones Trek supuso una gran ventaja. “En lugar de tener que buscar las cosas en un libro, teníamos la libertad de imaginar argumentos geniales y de jugar con ellos sin preocuparnos de si estábamos reflejando bien los detalles”, dice Orci. “Pero, aunque siempre tuvimos muy claro que queríamos escribir una historia que atrajese a todo el mundo, también queríamos satisfacer a los fans de toda la vida y recompensar su fidelidad a la saga. Para nosotros, era muy importante que incluyese en su propio tejido y estructura todo lo que la había precedido. Hicimos listas de cosas que estábamos seguros que la gente querría ver: un miembro de la tripulación con camiseta roja, una chica verde de Orión, Spock tocando el arpa, la clase de cosas que emocionarían a los fans y gustarían también a la gente que no conocía estas aventuras”.
Siempre que había alguna duda acerca de las reglas de la Flota Estelar o de la historia de alguna raza alienígena, los escritores no dudaban en consultar con las legiones de trekkers que sienten pasión por averiguar las respuestas a esa clase de preguntas. “Los fans han sido los auxiliares de vuelo de esta saga durante las últimas cuatro décadas, y son también de los fans más inteligentes del mundo”, dice Orci. “Así que, si surgía alguna duda, sabíamos que cualquier fan que se preciase conocería la respuesta. Y así era”.
Los escritores se apoyaron además en los conocimientos del investigador Sean Gerace, quien se aseguró de que nada en Star Trek entrase en conflicto con el largo futuro de la Flota Estelar ya descrito en las películas y en series como ‘La Nueva Generación’ y ‘Espacio profundo Nueve’. Gerace se enfrentó a tareas tan inusuales aunque divertidas como redactar un informe detallado sobre la mitología romulana. También vio los 79 episodios de la serie original y todas las películas, tomando notas detalladas de las historias personales y de los matices de cada personalidad. Los realizadores se interesaron especialmente por ‘La ira de Khan’, considerada generalmente como la más estimulante emocionalmente de la serie de largometrajes anteriores.
A medida que Orci y Kurtzman se acercaban a un borrador acabado de Star Trek, contaron también con mucho apoyo por parte de Abrams y de los productores, que estaban listos y dispuestos a debatir los matices de los personajes y el desarrollo de la trama en cada giro. “Trabajar en el guión con Bob y Alex y el equipo de productores fue un cómodo intercambio de ideas”, dice Abrams. “Lo que fue genial era que todos teníamos diferentes grados de experiencia y conocimientos. Bob Orci era un trekker total, que conocía cada detalle y que también sabía si los fans se iban a disgustar si hacíamos tal cosa, mientras que Bryan Burk ni siquiera había visto la serie original y se aproximó a la historia con esa perspectiva. Eso nos permitía a cada uno de nosotros tener una opinión única en cuanto a lo que iba a funcionar con diferentes públicos. Era como un sistema de equilibrio y contrapeso, así que sentíamos la emoción de unos recién llegados y sin embargo éramos fieles a todo lo que nos había precedido”.
Academia para Actores de la Flota Espacial
na vez establecido el reparto, al igual que sus personajes en la Academia de la Flota Estelar, fueron sometidos a un riguroso entrenamiento para la acción que les esperaba, que abarcaba desde una bronca en un bar hasta persecuciones tan del siglo 23 como hacer paracaidismo galáctico desde vainas espaciales. Esta era una parte fundamental para la visión que tenía J.J. Abrams de una película que espera que transporte a los espectadores hasta una nueva frontera de joviales y épicas aventuras. Abrams explica: “Quería que en esta Star Trek hubiera una energía exuberante que no hubiese antes, con más énfasis en la acción, la aventura y el espectáculo”.
Para preparar al equipo para las muchas secuencias emocionantes de la película en planetas alienígenas y naves enemigas, el coordinador de especialistas Joey Box trabajó en su entrenamiento físico. “Fue un placer para mí porque este reparto está lleno de gente joven y atlética y lo aprendían todo muy rápido”, dice Box. “La coreografía les salía de manera natural, y lo que no tenían de experiencia con la acción lo compensaban con su entusiasmo y su amor por sus personajes”.
Los principales retos de Box eran tomar la acción anticuada y estilo años sesenta de la serie original de televisión y llevarla a una concepción más basada en la realidad del siglo XXIII, y mezclar acción y personajes. “J.J. quería que fuera una grandiosa película de acción, pero también quería que todo lo que hicieran esos personajes, incluida la acción, realmente les definiera a ellos y a su relación entre ellos”, explica. “Así que, por ejemplo, Spock tiene su propio estilo de lucha con influencias vulcanianas, que es muy fluido y directo. Nunca utiliza ni los puños ni la emoción, mientras que Kirk es un auténtico luchador callejero, una especie de camorrista inteligente que perseverará en cualquier situación y por los medios que sean necesarios”.
“Tampoco se pasó por alto ningún detalle para los fans”, continúa Box. “Hicimos grandes esfuerzos para asegurarnos de que los romulanos lucharan como romulanos y los klingon como klingon, y de que todos esos pequeños matices fueran fieles al canon”.
Nero, a quien nunca antes se había visto, desarrolló su propio estilo de lucha romulana adecuado a su personaje lleno de rabia. “Eric Bana era increíble físicamente, lo que nos permitió divertirnos de verdad con Nero”, dice Box. “Eric es un completo atleta, y sus peleas son de las más emocionantes que he visto. Nero pelea en un estilo casi de lucha grecorromana, con muchas zancadillas y llaves y volteretas”.
l equipo de Box concentró también sus esfuerzos en aparejar catapultas neumáticas y tornos de alta velocidad que pudieran lanzar a los actores por los aires de manera segura pero visceral.
“Había un montón de aparatos propulsores y de explosiones inmensas en esta película”, explica. “Todo formaba parte de la intención de J.J. Abrams de encontrar formas realistas para transmitir de verdad la sensación de lo que está viviendo esta tripulación con un montón de acción y aventuras”.
Luces, Cámara, Cosmos
no de los temas eternamente atrayentes de Star Trek es cómo los seres humanos le echan optimismo, ingenio y pasión al enfrentarse a problemas aparentemente irresolubles. La producción se tomó muy en serio esos preceptos. Por asombroso que parezca, las escenas épicas que reflejan el espacio a años luz de distancia de la Tierra fueron rodadas casi por completo en el sur de California, y principalmente no en platós, sino en localizaciones reales, lo que significa que el equipo emprendió unas metamorfosis tan totales como convertir una fábrica de cervezas en una Sala de Máquinas, y el parking de un estadio de béisbol en un desolado planeta de hielo.
Así es como lo quería J.J. Abrams, siempre espoleado por su imaginación. “En Star Trek’ suceden una gran cantidad de cosas casi inimaginables para nosotros, así que quería que siempre pareciera tan real como fuera posible, tanto emocional como físicamente”, dice. “No quería que todo fuera a base de pantallas verdes e imágenes generadas por ordenador. Quería construir tanto como fuera posible, lo que implicaba un proceso realmente complicado que suponía muchas conversaciones acerca de cada detalle, desde el aspecto de la interfaz del salpicadero de un coche del siglo XXIII hasta cómo dispara una nave contra otra”.
Como el capitán de una nave, Abrams se rodeó de gente que ya se había ganado su confianza: el director de fotografía Dan Mindel (de “MI:3”); los editores Maryann Brandon y Mary Jo Markey (de “MI:3” y “Alias”), el director artístico Scott Chambliss (“MI:3,” “Alias”), y un recién llegado al equipo, el diseñador de vestuario Michael Kaplan (“Soy una leyenda”, “Miami Vice”, “El señor y la señora Smith”). También de “M:I 3” y volviendo a formar equipo con Abrams estaba Roger Guyett, de Industrial Light & Magic, que también ha ejercido de supervisor de efectos especiales en varias de las mayores películas de aventuras de los últimos años, incluida la serie de “Piratas del Caribe”, “La Guerra de las Galaxias: Episodio 3” y varias de las películas de “Harry Potter”. Guyett también asumió el papel de director de la segunda unidad.
hernov continúa: “La filosofía de J.J. era muy importante y yo la compartía enteramente, y era reunir a un grupo de gente lo más creativa posible que se pueda encontrar y dejarles hacer su trabajo, animándoles siempre a ir más lejos y a sugerir más ideas. Ese espíritu era contagioso en este plató”.
El director de fotografía Dan Mindel dice: “Lo estupendo de la forma en que rodamos Star Trek es que estábamos continuamente aprendiendo de lo que habíamos hecho la semana anterior y elevando el nivel de la producción”.
Tras muchos debates, se tomó la decisión de rodar Star Trek en pantalla ancha anamórfica. “Todos queríamos que esta película pareciese tan enorme como el propio espacio, y la pantalla ancha nos ofrecía esa sensación expansiva y cinemática que ‘Trek’ nunca había tenido antes. Siempre he creído que en las películas debería tratarse de crear una ilusión completa. Hay algo mágico en lo que hemos hecho: hacer que los efectos sean muy orgánicos y utilizar fotografía analógica para hacer una película del espacio de última tecnología”, dice Mindel.
Los fans de anteriores películas de Star Trek van a tener sin duda una experiencia nueva. “Esta Star Trek tiene el toque de J.J.”, dice Mindel. “La forma en que la abordamos fue que el espectador es la cámara, y la cámara nunca está quieta, lo que produce una sensación de aventura constante, exactamente lo que se sentiría si se estuviera en la nave Enterprise a años de luz de casa”.
Llévalo al puente
¿Cómo actualizar y refrescar uno de los platós cinematográficos más icónicos de todos los tiempos? A esto es a lo que se enfrentaba el equipo de producción de Star Trek cuando empezaron la labor de diseñar la nave USS Enterprise, y sobre todo el Puente, el centro neurálgico de la nave, en donde los oficiales al mando la pilotan a través de las estrellas. Accesible únicamente en turbo-ascensor, el Puente contiene una estación de comunicaciones, una estación científica, una estación de pilotaje y de navegación, todas ellas alrededor de uno de los muebles más reconocibles de la narrativa moderna: el sillón del capitán.
Cuando llegó el momento de emprender la renovación de la nave Enterprise, Abrams y su equipo de diseño sabían que tendrían que moverse en un margen muy estrecho: uno que utilizase la imaginación libremente y que, sin embargo, reflejase y respondiese al mismo tiempo al legado y la lógica de la Flota Espacial futura que muchos ya habían visto en las series de televisión y las películas. “Teníamos que mantener el equilibrio entre ser coherentes con la secuencia temporal de las series y encontrar a la vez nuestra propia imagen, que fuera futurista y atractiva para el público actual”, explica Abrams. “Por ejemplo, hace 40 años el comunicador parecía auténticamente futurista, pero ahora todos llevamos en el bolsillo unos teléfonos diminutos que se les parecen mucho. Así que nuestro enfoque era tomar todo lo que era familiar en Star Trek, sobre todo del Puente del Enterprise, y extenderse a partir de ahí, haciendo que el diseño fuera más bonito y genial, el que imaginaríamos ahora que sería el del siglo XXIII”.
Gran parte de esta labor recayó en el director artístico Scott Chambliss, que comenzó por establecer un conjunto de reglas básicas que afectaba a cada tecla, palanca y aparato. “La primera regla era que queríamos rendir homenaje al gran optimismo de la serie original de televisión y a la esperanzadora idea de que la tecnología iba a ser de gran ayuda para la humanidad. Queríamos evitar el tipo de visión sombría y morbosa del futuro que se ha hecho popular últimamente en la ciencia-ficción, porque Gene Roddenberry partía de una base muy distinta”, explica.
“También queríamos equilibrar ese optimismo con una funcionalidad auténtica en todas las cosas del plató, donde parece como si todo funcionara, lo que era muy importante para J.J.”, continúa. “Había presente una visión fuerte, elegante y modernista en los años sesenta cuando se estrenó la serie de televisión, y eso era algo que queríamos insuflarle a nuestro aspecto. La nave Enterprise tiene una sensualidad lustrosa, mientras que la Kelvin, más antigua, tiene un estilo más típicamente militar. Nuestra Enterprise surge de la obra de grandes diseñadores de la época como Pierre Cardin y también de la película ‘2.001’, de Kubrick, rindiendo homenaje, aunque no imitando, a esas sensibilidades”.
ras elaborar un conjunto inicial de imágenes para Abrams, Chambliss trabajó con toda una legión de ilustradores, maquetistas y diseñadores. “Todas y cada una de estas personas aportaron su propio e increíble talento y conocimiento a esta gigantesca y estética aventura”, dice. Chambliss tuvo el placer de poder acomodar los elementos familiares del puente con una tecnología mucho más avanzada a su disposición. “La tecnología nos ha permitido añadir capas y profundidad a la magia general del Puente”, dice Chambliss. “Pudimos hacer cosas en este Puente que nadie había podido hacer. No es solamente una recreación del Puente antiguo. Es nuevo y fresco, y sin embargo uno tiene instantáneamente la sensación de estar en el Puente del Enterprise”.
Durante el proceso, Chambliss trabajó en estrecha colaboración con el supervisor de efectos especiales Roger Guyett. “Scott y yo manteníamos largas conversaciones acerca de cuál era el enfoque más eficiente para aquello que se necesitaba construir físicamente y lo que añadiríamos artificialmente después”, observa Guyett. “Así que podía, por ejemplo, construir el Puente del Enterprise sabiendo qué aspecto iba a tener realmente la ventana principal. Scott es un magnífico colaborador y fue un proceso gratificante”.
Guyett se concentró principalmente en la ventana panorámica, tan importante para el concepto ya desde su creación. “En la original, la ventana era casi como una pantalla de TV que se encendía y se apagaba. Así que una de las cosas que queríamos hacer de forma diferente era utilizarla como una ventana de verdad, como el parabrisas de un coche o de un avión, de manera que se tenga una conexión constante con el lugar en donde están esos muchachos, un enlace con ese universo muy concreto”.
l plató del Puente se construyó sobre un sistema de suspensión universal para que pudiera girarse, sacudirse e inclinarse de una manera visceralmente realista cuando era atacada o aceleraba a velocidad warp. Las explosiones en la nave eran filmadas en acción real, para aumentar la motivación del reparto y el equipo de fotografía. “Queríamos ver el peligro inminente reflejado en las caras de los personajes, y sentir que la nave Enterprise está en peligro”, dice Guyett. “Rodamos las secuencias de acción real sabiendo que después añadiríamos mucha imagen generada por ordenador, y dejando a J.J. que rodara como quisiera, sin restricciones”.
Para Abrams, esa sensación era palpable. “Scott y su equipo diseñaron un Puente completamente acorde con el espíritu de la serie original y de las películas, pero que también pone más alto el listón y lo hace todo mucho mejor y más interesante. Cuando entré por primera vez en el plató del Puente, tuve la sensación, no de estar en otro plató, sino de estar en un sitio realmente muy especial. Fue como atravesar un umbral. Fue un momento de esos en que nos dimos cuenta de que, vaya, íbamos de verdad a hacer realidad ese mundo”.
Tabla de contenidos
Star Trek, de J.J. Abrams. Crítica y Cómo se hizo
Retorno al Enterprise. Diálogo con J.J. Abrams
Star Trek XI. Diálogo con Eric Bana, Chris Pine, Zachary Quinto y Zoe Saldaña
Cuarenta años de la saga. Star Trek: el dossier definitivo
Viaje a las estrellas. Historia de Star Trek (I)
Viaje a las estrellas. Historia de Star Trek (II)
El universo Star Trek. Trekkies y trekkers
Star Trek en el cine (I). De Star Wars a Star Trek
Star Trek en el cine (II). Auge y declive de la franquicia
La nueva generación. Star Trek vuelve a la televisión
Star Trek en español
Star Trek. Guía de episodios
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