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"Los niños de Huang Shi", de Roger Spottiswoode Imprimir E-mail
 Los niños de Huang Shi

Director: Roger Spottiswoode.
Reparto: Jonathan Rhys Meyers, Radha Mitchel, Chow Yun Fat.
Guión: Jane Hawksley, James MacManus.
Producción: Ming Productions.
Año: 2008.



ualquier época en la historia de la Humanidad está repleta de páginas sorprendentes acerca de personas, pueblos o naciones que, pese a su intención de vivir sin problemas, fueron obligados a todo lo contrario. En otras palabras: tuvieron que afrontar adversidades, luchar para sobrevivir, y de paso, dejarles otro mundo a sus sucesores.

A lo largo del siglo XX, también encontramos situaciones que hoy nos pueden sorprender. El cine, para bien o para mal, rebusca en ese pasado reciente para encontrar argumentos que llevar a la pantalla.

La historia que aborda la película Los niños de Huang Shi (The Children of Huang Shi), de Roger Spottiswoode, se construye en China, en un pequeño rincón de su vasto territorio, durante aquella guerra –la del Manchukuo, previa a la Segunda Guerra Mundial– en la que se enfrentaron chinos y japoneses.

os niños de Huang Shi relata la historia de un grupo de críos que están recluidos un orfanato olvidado, perdido en una zona montañosa. A ellos se une, por circunstancias singulares, un joven periodista inglés, George Hogg (Jonathan Rhys Meyers).

Después de contemplar los horrores de la guerra sobre la que quiere escribir, Hogg tiene que desistir de ese propósito para evitar un desenlace fatal. Quien le salva de la muerte segura le habla de Huang Shi como el lugar ideal para alejarse de la zona de conflicto y conocer un poco mejor la realidad china.

Al llegar a ese enclave, Hogg se encuentra con un paraje inhóspito, abandonado, y también con un grupo de niños hambrientos, cargados de piojos. Niños huidizos, que han crecido muy deprisa, que no han tenido prácticamente niñez porque la guerra les ha arrebatado lo poco que tenían.

En principio, la lucha por la supervivencia les lleva a rechazar a Hogg, porque temen que venga a hacer lo mismo que los directores que le precedieron en el orfanato. El tiempo irá confirmando cuáles son las intenciones del inglés, y así los pequeños comprenderán que la vida puede ser menos angustiosa para ellos.

El encuentro se fortalece con el tiempo, y cuando se dan cuenta de que el frente de batalla está cerca, deciden iniciar una aventura con el único objetivo de salvarse todos juntos. Para ello, los niños siguen ciegamente a Hogg a lo largo de las montañas, soportando temperaturas muy bajas, pero con la ilusión e encontrar un nuevo lugar donde vivir. La recompensa llega, aunque por el camino la tristeza y la desilusión hagan mella en todo el grupo.

n la vida del periodista británico se cruzan Jack Chen (Chow Yun Fat), líder de la resistencia, una enfermera americana, Lee Pearson (Radha Mitchell), y una comerciante, Mrs. Wang (Michelle Yeoh) que cree en su iniciativa y le ayuda en los momentos de mayor necesidad.

Este reparto de Los niños de Huang Shi funciona muy bien, y se ve reforzado por un puñado de niños que hablan con la mirada y con sus sonrisas, y que emanan ilusión y vida.

El largometraje de Spottiswoode posee el interés de las historias extraídas de la realidad. En este caso, ese atractivo se enriquece con la visión dada por alguno de los niños que sobrevivieron a aquella sorprendente aventura.

os sucesos narrados se sustentan en buenas localizaciones, y todo el conjunto se vuelve creíble gracias a la simplicidad de la decoración, a la humildad del vestuario…

Pero quizás esto sea lo que menos importa, porque lo que nos atrapa, desde esa sencillez, es la vida de ese grupo humano. De hecho, la historia que nos cuenta Los niños de Huang Shi habla de la irracionalidad del hombre, de su deterioro vital. Quiere mostrar cómo una persona que ha transitado por muchos lugares del mundo puede llegar a comprender y entregarse sin descanso a los demás. Cómo su vida es tan dura que no puede disfrutar plenamente de la existencia. Cómo puede llegar a disfrutar intensamente la gratitud de los demás a través de los gestos más insignificantes.

En resumen, el ejemplo vital de George Hogg es un referente inolvidable para quienes buscan un modelo en aquellos que se rebelan frente a las adversidades.

La película es sencilla, emotiva, dura por la realidad que cuenta, pero esperanzadora. Además, plantea un homenaje a personajes como Hogg, anónimos para la Historia pero muy relevantes para quienes tuvieron la suerte de encontrarse con ellos en la vida real.

(Copyright © Emilio C. García Fernández)


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l director Roger Spottiswoode explica qué le llevó a rodar Los niños de Huang Shi: “Quise contar esta historia desde el día en que leí el guión sobre la experiencia de George Hogg en China y su prematura muerte. Han pasado ocho años desde ese momento, durante los cuales el guión ha pasado por un proceso de desarrollo muy largo y se han ido componiendo los equipos técnicos chinos y buscando a los actores. Pasamos seis meses extraordinarios explorando China en busca de localizaciones, y a finales de 2006 le dimos el pistoletazo de salida al rodaje. También conocimos a muchos de los ‘niños’ a los que Hogg había rescatado. Todos le recuerdan con gran cariño y devoción y parecen recordar nítidamente al hombre que les salvó la vida hace tantos años”.

China 1938. Tras licenciarse en Oxford, un joven inglés llamado George Hogg llega a Shangai cuando el país está siendo tomado por los japoneses. Ávido de aventuras, se lanza a la vorágine tras lograr un puesto como redactor adjunto.

A los pocos días, él y Barnes (David Wenham), un experimentado corresponsal de guerra, utilizan sus dotes comunicativas para adentrarse en el territorio ocupado de Nanjing y allí se separan. Hogg explora la ciudad en ruinas y es testigo de la matanza de doscientos chinos, hombres y mujeres disparados e incinerados por los soldados japoneses. Aterrorizado, fotografía los hechos. Hogg es capturado e interrogado por los japoneses. Cuando descubren sus fotos, sabe que le espera una ejecución inminente pero segundos antes de morir es rescatado por un grupo de la resistencia china encabezado por ‘Jack’ Chen y consiguen huir.

Hogg despierta días más tarde en un hospital de campaña provisional atendido por Lee Pearson, una enfermera americana amiga de Chen. Lee propone a Chen que Hogg se recupere en un lugar conocido como Huang Shi.

l llegar, Hogg se encuentra con sesenta chavales que viven en un colegio abandonado e infestado de ratas. La única persona que se preocupa por ellos es una anciana llamada Lo San (Shuyuan Jin).

Hogg, viéndose incapaz de estar al frente del orfanato decide marcharse para combatir en la ‘guerra real’ que se desarrolla más allá de Huang Shi, pero Lee quiere que se quede e intenta animarle a ayudar a los niños. Hogg se queda y convierte el abandonado orfanato en un lugar cada vez más agradable.

Tras una temporada de calma, Chen llega a Huang Shi para advertir a Hogg de que los japoneses están avanzando y que los nacionales chinos están reclutando a niños para el ejército. Hogg se da cuenta de que los niños ya no están a salvo y pone en marcha un plan.

ientras tanto, los japoneses se acercan a marchas forzadas y Hogg decide que su única opción para sobrevivir es partir hacia el oeste, cruzando montañas de 3.000 metros, hasta ponerse a salvo en una aldea en la zona oeste del desierto de Gobi. Ayudados por Madame Wang, que los equipa para el viaje, Hogg, Lee, Chen y los huérfanos se disponen a viajar en pleno invierno, con carros tirados a mano, provisiones y mulas.

Tras un viaje durísimo y extenuante rodeado de peligros, llegan triunfantes a la aldea de Shandan, habiendo sufrido únicamente una baja en todo el viaje. Pero su alegría se desvanece rápidamente cuando Hogg contrae el tétano y muere a pesar de los intentos desesperados de Lee por salvarle.

En la actualidad existe en Shandan un imponente monumento que honra la figura de George Hogg, el joven inglés que salvó tantas vidas.

asada en hechos reales Los niños de Huang Shi es una historia arrolladora e intimista ambientada en una China desgarrada por la guerra en los años treinta. La película se centra en un joven periodista inglés (Jonathan Rhys Meyers), una enfermera americana (Radha Mitchell) y el líder de un grupo de la resistencia china (Chow Yun Fat) que se conocen en circunstancias desesperadas e inesperadas. Juntos salvan a sesenta niños huérfanos en un insólito viaje que atraviesa kilómetros de terreno peligroso, montañas nevadas y un implacable desierto. Por el camino descubren el verdadero significado del amor, el heroísmo y el valor.

Dirigida por Roger Spottiswoode (El mañana nunca muere) y escrita por James MacManus y Jane Hawksley, Los niños de Huang Shi está protagonizada por el ganador de un Globo de Oro Jonathan Rhys Meyers (Los Tudores, Match Point) que da vida a George Hogg, el hombre cuya vida inspiró la película, Radha Mitchell (Melinda y Melinda, Descubriendo Nunca Jamás) y Chow Yun Fat (Tigre y Dragón, Piratas del Caribe: en el fin del mundo), con Michelle Yeoh (Tigre y Dragón y Memorias de una Geisha) a la cabeza de los actores de reparto.

Los productores son Arthur Cohn (El jardín de los Finzi-Contini, Estación central de Brasil) y Wieland Schulz-Keil (Bajo el volcán, Dublineses (Los muertos), El inocente), junto con Peter Loehr, Jonathan Shteinman y Martin Hagemann.

En octubre 2006, casi ocho años después de que Roger Spottiswoode leyera por primera vez el guión de James MacManus, Los niños de Huang Shi estaba lista para pasar a la fase de pre-producción oficial. MacManus se topó con la historia durante un viaje a Shandan, donde está enterrado George Hogg. A Spottiswoode le interesaba investigar ese momento de la historia de China, a finales de la década de los treinta. “Me interesaba mucho más hacer una película sobre un personaje real que una película política sobre una tema específico”, comenta. “George se hizo cargo de un grupo de chavales y lo que hizo fue de cierta manera más valioso y valiente que luchar en la guerra. A través de sus acciones descubrió que no necesitaba estar en el campo de batalla para ser un héroe, dado que encontró esa heroicidad dentro de sí mismo”. Las dos guerras que se libraban a la vez en China crearon un fondo extraordinario para un personaje que intentaba encontrarse a sí mismo.

El proyecto estuvo en fase de desarrollo durante varios años antes de que Spottiswoode recurriera a Wieland Schulz-Keil, un veterano productor cinematográfico con quien había colaborado en 1994 en Mesmer. “La película me cautivó en cuanto la leí porque como trasfondo utiliza un hecho real, en primer plano presenta una historia de amor, y como planos medios muestra a un grupo de chavales que realizan un viaje con un hombre extraordinario”, comenta Schulz-Keil. También sabía que Spottiswoode era el mejor director para trasladar la idea a la gran pantalla. “A Roger se le dan muy bien este tipo de cosas. Ha rodado en Sudáfrica y en Rwanda y siempre sobresale en esta clase de películas”.

os realizadores querían la película fuera considerada un proyecto chino con lo que tuvieron que formar una co-producción que les permitiera asegurarse distribución local de antemano. Convencieron a Peter Loehr de Ming Productions en China para que se uniera al proyecto. A pesar de que Loehr aseguró la distribución local, todavía necesitaban lograr ayuda gubernamental a través de una conexión entre China y otro país. Jonathan Shteinman de Bluewater Pictures en Australia se unió a la producción y convenció a Martin Hagemann de Zero Fiction en Alemania. Así, el proyecto se convirtió en una coproducción oficial chino-australiana-alemana.

El oscarizado productor Arthur Cohn fue la última pieza del puzzle. Según él, se sintió atraído por la historia de los niños. “Además de combinar varias poderosas historias humanas tejidas entre los tres personajes principales, la historia principal es la de unos niños en una situación difícil, y ese elemento le da humanidad a la película”, comenta.

Mientras se realizaban las diferentes gestiones técnicas, Spottiswoode siguió trabajando con James MacManus sobre el guión preliminar, aunque finalmente Jane Hawksley fue contratada como guionista. Con la ayuda de la asesora histórica y amiga de Spottiswoode, Judith Rascoe, Hawksley y Spottiswoode crearon un guión que el director denomina como una “verdadera colaboración”.

Spottiswoode se ha esmerado en componer un elenco internacional de grandes intérpretes. Chow Yun Fat, uno de los actores chinos más famosos del mundo, se mostró interesado en interpretar a Chen, un líder de la resistencia china que se convierte en el mejor amigo de Hogg, desde el principio. “Estaba rodando en un pueblecillo a las afueras de Toronto y Roger cogió un avión para venir a verme. Creía apasionadamente en el proyecto. Leí el guión y me pareció que el viaje del personaje de Chen era muy conmovedor y emotivo. Le llamé rápidamente para decirle que haría la película costara lo que costara”, recuerda Yun Fat.

Para el papel principal Spottiswoode escogió al carismático actor irlandés Jonathan Rhys Meyers, recientemente galardonado con un Globo de Oro por su papel de Elvis Presley en Elvis. Sobre Rhys Meyers, el director dice, “Johnny es un verdadero gentleman, con la combinación perfecta de inteligencia a ignorancia necesaria para adentrarse en este proyecto”. Rhys Meyers admite que no hizo mucha investigación sobre China porque quería sentir lo mismo que Hogg cuando aterrizó en Shangai: extrañeza, descolocación y emoción. “Quería enfrentarme a todo a lo que se enfrentó Hogg y llegar sin ideas preconcebidas a un mundo tan lejano y diferente”, explica Rhys Meyers.

Refiriéndose al guión, Rhys Meyers añade que le atraen las historias sobre relaciones. “La intimidad de las relaciones es el fundamento de las historias épicas. No hay nada tan épico como el corazón humano y lo que éste puede hacer tanto desde una perspectiva constructiva como destructiva y lo bueno de este filme es que nos permite sentir esas dos partes a través de los personajes”.

Para interpretar a la protagonista femenina que encandila a Meyers, Lee, Spottiswoode recurrió a Radha Mitchell conocida por sus papeles en Melinda y Melinda, Descubriendo Nunca Jamás y Silent Hill. Spottiswoode se reunió con la actriz en Los Ángeles cuando ésta estaba entre proyectos. Mitchell ya había leído el guión y quedaron para hablar del personaje. “Me cautivó inmediatamente la pasión y actitud de Roger, que parecía un verdadero aventurero. Me encanta que exista ese tipo de energía en el rodaje”, comenta.

Mitchell le gustó que la historia hablara de las víctimas de la guerra, de lo que ocurre cuando el poder se olvida de las personas. “Cada uno de los personajes principales busca y ansía encontrar su lugar en el mundo, al igual que los niños, que buscan desesperadamente un hogar. Ese es el verdadero escenario de la guerra”.

Spottiswoode ya había trabajado con Michelle Yeoh en la trepidante película de James Bond El mañana nunca muere. La actriz china se convirtió en una cara conocida en todo el mundo gracias a su impresionante actuación en Tigre y Dragón y en Moonlight Express. Cuando Spottiswoode le propuso interpretar a Madame Wang, le encantó la idea de volver a colaborar con el director. “Pasamos horas debatiendo la historia apasionadamente”, recuerda. “Accedí a leer el guión y enseguida me sentí identificada con Madame Wang. Es tan típicamente china y personifica aquellos tiempos tan revueltos. Se ha quedado viuda e intenta sobrevivir a pesar de tenerlo todo en contra”.

A pocas de semanas de comenzar el rodaje principal, todavía quedaban por decidir algunos de los actores que interpretarían a los personajes secundarios. Uno de ellos fue el actor australiano David Wenham, que había trabajado en la trilogía de El señor de los anillos, a quien le ofrecieron el papel de Barnes, un curtido corresponsal de guerra. Se organizó para poder rodar todas sus escenas en un corto periodo de tiempo, y así pudo completar su labor en esta película antes de comenzar a rodar el largo Australia de Baz Lurhmann.

Las pruebas para dar con el chico que interpretaría a Shi-Kai, el cabecilla de los huérfanos, un malote de dieciséis años, llevó al equipo por todo el mundo. “Buscamos en Toronto, Vancouver, EEUU y Londres antes de dar con Guan Li, un estudiante de Sydney, Australia”, comenta Spottiswoode. “Tiene muchísimo talento e inteligencia y es un actor impresionante que da muy bien en pantalla. Habíamos hecho pruebas con unos mil chavales, así que fue una alegría dar con él”. Li, que es bilingüe en inglés y chino mandarín, debuta como actor profesional en esta película.

Durante todo este tiempo, el equipo técnico estaba en China buscando niños que pudieran dar vida a los sesenta huérfanos. “Arthur había trabajado recientemente con niños en Los chicos del coro y en Estación central de Brasil, y todos sabíamos que teníamos que dar con unos estupendos niños-actores dado que eran uno de los elementos claves del filme”, explica Schulz-Keil. “A pesar de que es una producción de habla inglesa, los chavales no tenían por qué hablar inglés. El único que sí debía hablarlo era Shi-Kai”.

os realizadores visitaron dos tipos de colegios en China. Uno forma a alumnos para ser cantantes de ópera profesionales y el otro acoge a hijos de trabajadores inmigrantes. Constituidos por profesores con formación teatral, utilizan la interpretación como una herramienta educativa en su plan de estudios. “Estos chicos vienen de familias muy pobres y las artes escénicas les ayudan a socializarse y a entenderse y a interactuar con otros niños. Hicimos pruebas a cientos de niños de este colegio y nos dejaron impresionados”, apunta Schulz-Keil.

Otra de las tareas de preproducción fue dar con las localizaciones para la película. El equipo viajó por unos siete mil kilómetros por toda China desde el espectacular desierto de Gobi hasta más allá de las imponentes montañas cerca de Lanzhou. Tras dar con las localizaciones perfectas, hubo que realizar un meticuloso proceso de obtención de permisos y autorizaciones. Gracias a que la película era considerada una producción oficial, pudieron acelerar un tanto el proceso y al final tuvieron la gran suerte de poder rodar en algunos de los monumentos más famosos y alguna de las localizaciones más bellas del país, convirtiendo a China en otro de los personajes principales del filme.

La zona donde se rodaron algunas de las escenas más importantes se rodaron en y alrededor de una zona de gran importancia histórica llamada Dunhuang, a poca distancia de la punta occidental de la Gran Muralla que defendió a los chinos durante siglos. El rodaje se realizó a unos cien kilómetros del final del muro. Asimismo, esta zona está cerca del emplazamiento del propio orfanato cuya historia inspiró la película.

Durante la preproducción, el equipo técnico utilizó el estudio cinematográfico Hengdian, el plató exterior más grande de China, situado en la montañosa provincia de Zhejiang al este de China.

l equipo creativo reúne a un personal internacional, encabezado por el director de fotografía chino Zhao Xiaoding, (La maldición de la flor dorada, La casa de las dagas voladoras). Steven Jones Evans, un diseñador de producción australiano cuyos créditos incluyen Two Hands, Ned Kelly, comienza la leyenda y Buffalo Soldiers formó equipo de diseño con Huang Xinming (La maldición de la flor dorada, Hero, El camino a casa), uno de los mejores directores de arte chinos. La australiana Kym Barrett (Romeo y Julieta, Gothika, Matrix) se unió al equipo como Diseñadora de Vestuario junto con Gao Wenyan (Los demonios en mi puerta).

La producción reunió a un equipo formado principalmente por trescientos chinos, quince occidentales y una docena de traductores. Spottiswoode comenta que la barrera lingüística añadió intensidad al rodaje. “Me hizo sentir sordomudo, y eso complicó muchísimo las cosas. Fue más difícil que en ningún otro país en el que haya trabajado antes porque siempre había que recurrir a los traductores, y tras varios meses se empezó a hacer muy duro”.

Schulz-Keil añade que las barreras lingüísticas fueron un desafío importante a la hora de entenderse con un equipo de habla principalmente china donde cada una de las órdenes tenía que ser traducida. “Pasé seis meses buscando localizaciones y el rodaje duró tres o cuatro meses. Durante todo ese tiempo tuvimos que recurrir únicamente a intermediarios, así que fue una situación extraña y cansina”.

Rhys Meyers comenta que estas diferencias le ayudaron a ponerse en el papel. “Tuvo que ser un choque cultural importante. Tenía que sentir los mismos altibajos que George, dado que sin duda él pasó por lo mismo que pasé yo. Cuando llegué estaba un poco ciego, sordo y mudo y tuve que aprender por el camino, pero logré adaptarme a ellos con bastante rapidez”.

principios de noviembre, la producción viajó a Dunhuang en la provincia de Gansu, a tres mil quinientos kilómetros al noroeste de Hengdian y el rodaje principal comenzó el 13 de noviembre. Dunhuang está cerca del histórico cruce de las rutas de la seda del norte y del sur. La zona donde rodaron a menudo se describe como un ‘oasis’, dado que se considera el área más espectacular del desierto de Gobi, mundialmente conocido por sus majestuosas dunas de arena y sus formaciones rocosas únicas llamadas el ‘Yadan’.

Dada la logística de las localizaciones y el plan de rodaje, el equipo tuvo que rodar la película desde el final hasta el principio. Algunas de las escenas más emocionalmente exigentes se rodaron aquí, incluyendo una escena rodada en un antiguo cementerio en el desierto, con tumbas que datan de hace miles de años.

Desde Dunhuang el equipo se trasladó a la aldea de Liancheng, a las afueras de la ciudad de Lanzhou, anteriormente conocida como la ‘Ciudad dorada’ y una de las paradas en la Ruta de la Seda china. Entre Dunhuang y Lanzhou se encuentra la antigua ciudad de Shandan que rinde tributo a George Hogg con un monumento oficial erigido en el centro de la ciudad. También es allí donde está enterrado Hogg, al lado del río Ruoshui.

Liancheng demostró ser un reto para el equipo ya que dada la escasez de instalaciones tuvieron que soportar temperaturas muy bajas y nevadas intensísimas, pero mereció la pena para poder retratar una de las localizaciones más bellas e históricas del país: un antiguo monasterio tibetano que se convirtió en el orfanato durante el rodaje.

Algunas de las escenas más complicadas se rodaron en las montañas en esta región, reuniendo a un equipo inmenso para las secuencias de la ‘caravana’ con una interminable procesión de niños, carros, pertenencias y animales atravesando un implacable y durísimo camino. Se utilizaron hasta mil extras con cientos de animales, entre los que se contaban cincuenta mulas , ochenta camellos y ciento veinte caballos de media.

Rhys Meyers comenta que el director le ayudó con algunas de las escenas más duras. “Roger tiene muchísima energía y nos ayudó a todos a seguir adelante. También es un montador famoso, y tiene un ojo estupendo para ver una escena y saber inmediatamente cómo va a quedar. Sin duda eso fue de gran ayuda porque nos permitió ahorrar mucho tiempo ”.

ras varias semanas de rodaje en la zona, la producción volvió a Hengdian, al plató local donde trabajaron durante siete semanas. Se contrataron a más de doscientos obreros para reformar y modificar diferentes platós dentro de y alrededor del estudio, como los exteriores del orfanato que se rodaron en el pueblo de Xiandu, y los exteriores de Nanjing Street, una de las construcciones más importantes de la película.

El equipo también rodó en un famoso monumento nacional y destino turístico importante, una casa burguesa del siglo XV que perteneció a la familia Lu. En el sur de China, la casa es conocida a menudo como el ‘palacio prohibido’ y fue utilizado como el interior del cuartel general de los nacionalistas durante el rodaje.

La mayoría de las películas, o casi todas ellas, se ruedan sin seguir un orden, pero Spottiswoode comenta que Los niños de Huang Shi se rodó cronológicamente. Durante los últimos días en China rodaron en los estudios Chedun, donde los diseñadores recrearon una calle de Shangai, un hotel y un salón de baile, además del Asentamiento Internacional y el cuartel general de los japoneses.

El 15 de febrero, tras completar el rodaje en China, un pequeño equipo se trasladó a Australia para rodar durante un día la primera escena de Los niños de Huang Shi en Melbourne Victoria.

El rodaje principal terminó el miércoles 21 de febrero de 2006.

Copyright del comentario © Emilio C. García Fernández. Reservados todos los derechos.

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