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Características de la nueva edición en DVD
Nota de producción
El libro del siglo
El reto de adaptar a Tolkien
Culturas del Anillo
El diseño de La Comunidad del Anillo
De máscaras, hombres e infinitos diseños
La Tierra Media está aquí
Vestuario y maquillaje
Más allá del límite de lo digital
Especialistas y acción
Curiosidades de El Señor de los Anillos
Las dos torres (The Two Towers, 2002)
El Retorno del Rey (The Return of the King, 2003)
Características de la nueva edición en DVD
DISCO 1: la Película
¡Versión Theatrical y Extendida de la película en un solo disco! Por primera vez, llegan las versiones Theatrical y Extendidas en un único DVD 18 con una tecnología especial de doble capa y doble cara donde podrás elegir la versión que deseas ver desde el menú principal sin tener que cambiar de disco.
Versión de la película en Widescreen (2.35:1)
Sonido Dolby Digital 5.1 Castellano
Sonido Dolby Digital EX 5.1 Surround Inglés
Subtítulos Castellano e Inglés
Duración: 170 minutos - 218 minutos versión extendida
DISCO 2: Extra Inédito
Nuevo documental inédito “Detrás de las Cámaras”. Creado por el director Costa Botes. Peter Jackson seleccionó personalmente a Costa Botes para capturar cada momento de la filmación, teniendo un acceso sin precedentes al reparto y equipo, así como a la producción, ensayo y rodaje de la película.
Duración: 86 minutos
Nota de producción
a compañía New Line Cinema presenta un producción de Wingnut Films, El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Dirigida por Peter Jackson a partir de un guión de Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producida por Barrie M. Osborne y Peter Jackson.
Protagonizada por Elijah Wood, Ian McKellen, Liv Tyler, Viggo Mortensen, Sean Astin, Cate Blanchett, John Rhys-Davies, Billy Boyd, Dominic Monaghan, Orlando Bloom, Christopher Lee, Hugo Weaving, featuring Sean Bean, e Ian Holm, con Andy Serkis como Gollum. La película también está protagonizada por Marton Csokas, Craig Parker y Lawrence Makaoare.
El casting es de John Hubbard y Amy MacLean (GB), Victoria Burrows (EEUU), Liz Mullane (Nueva Zelanda) y Ann Robinson (Australia). Los diseñadores de vestuario son Ngila Dickson y Richard Taylor. La música está compuesta, orquestada y conducida por Howard Shore. Ellen M. Somers es la productora asociada. El maquillaje especial, las criaturas, las armaduras y las miniaturas han sido realziadas por Richard Taylor. Jim Rygiel es el supervisor de efectos especiales. La película contiene las canciones “May It Be” y “Aniron” compuestas e interpretada por Enya.
El libro del siglo
n anillo para gobernarlos a todos. Un anillo para encontrarlos. Un anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.
Durante décadas, estas palabras han encendido la imaginación y dado forma a los sueños de más de 100 millones de lectores en todo el mundo. Se leyeron por primera vez en 1954, cuando se publicó La Comunidad del Anillo, el primer volumen de la magnífica trilogía épica de Tolkien, El Señor de los Anillos.
La obra de Tolkien ha marcado a varias generaciones de lectores, definiendo para muchos la lucha arquetípica entre el Bien y el Mal, y fue votada en diversas encuestas realizadas en todo el mundo como el “libro del siglo”. Estableció el punto de referencia para el género fantástico al crear un universo completamente nuevo y fascinante. Nos presentó a un héroe inolvidable, el hobbit Frodo Bolsón, atrapado en una guerra de proporciones míticas en la Tierra Media, un mundo lleno de magia y sabiduría. Pero sobre todo, es un homenaje al poder de la amistad leal y a la valentía individual, fuerzas que pueden detener incluso el devastador poder de la oscuridad. Ahora la leyenda que Tolkien escribió se va a hacer realidad en la gran pantalla. Un desafío que ha significado la producción más colosal jamás llevada a cabo.
Los mitos, paisajes y personajes que Tolkien creó son espectaculares y han sido necesarias cuatro décadas para que la tecnología cinematográfica alcanzara el nivel necesario de sofisticación para hacerlas realidad. Un proyecto tan vasto requería un soñador para llevarlo a cabo. Ese soñador es Peter Jackson, quien ha encabezado una proeza sin precedentes al rodar tres películas simultáneamente para poder capturar la épica de Tolkien en su totalidad. Durante los últimos años, Jackson y su equipo de rodaje han estado trabajando en los espectaculares paisajes de Nueva Zelanda.
El resultado ha sido el despliegue de una operación logística que recordaba a una campaña militar a gran escala.
Un ejército de artistas incluyendo genios de lo digital, expertos en armas medievales, escultores de piedra, lingüistas, sastres, diseñadores de maquillaje, carpinteros y constructores de maquetas junto con un grupo de actores de prestigio internacional, y miles de extras, han logrado hacer de este ambicioso sueño una realidad. Resultado: tres películas estrenadas por separado que significarán el regreso del cine por entregas por primera vez desde las series de aventuras de décadas pasadas.
La aventura empieza el 19 de diciembre de 2001, con La Comunidad del Anillo, que introduce al público en el mundo mágico de la Tierra Media y sus inolvidables habitantes: Hombres, Hobbits, Elfos, Enanos, Magos, Trolls y Orcos.
El reto de adaptar a Tolkien
uando J.R.R. Tolkien publicó el primer volumen de El Señor de los Anillos, el London Sunday Times afirmó que el mundo pronto estaría dividido en dos tipos de personas: “Aquellos que ya han leído El Señor de los Anillos y aquellos que están a punto de hacerlo”. Pero los elogios van más allá de las críticas literarias. El mundo editorial fue arrasado por una tormenta. Nunca antes un autor se atrevió a crear una aventura épica que no sólo rivalizaba con las leyendas clásicas de Homero y Chaucer, sino que además era accesible a lectores de todas las edades y nacionalidades. El libro avivó la hambrienta imaginación de millones de lectores de todo el mundo.
El éxito de la Tierra Media de Tolkien radica en que nos traslada a un mundo fantástico, mágico, muy lejano, pero al mismo tiempo la historia trata temas muy cercanos a todos nosotros. Inmediatamente el libro generó un gran número de aficionados de todo tipo: desde los que demostraron un simple aprecio por la novela hasta los que sintieron una devoción casi obsesiva.
A finales de 1960, El Señor de los Anillos se consideraba un clásico de la literatura, y una lectura obligada para una nueva generación que empezaba a creer en la noción de la imaginación sin límites. De igual forma se convirtió en un símbolo cultural debido a la preocupación por temas como el entorno y la lucha contra las fuerzas de la corrupción y la guerra. La Trilogía fue considerada junto con el libro de Arthur C. Clarke 2001: Una odisea en el espacio, un icono literario de su tiempo.
Además, la obra de Tolkien supuso el apadrinamiento de un nuevo género, la Fantasía, que ha generado un floreciente y lucrativo mercado de libros, vídeos, juegos de rol, juegos de ordenador, comics y películas.
Una de aquellas personas influidas por Tolkien en su juventud fue el director Peter Jackson, conocido por su habilidad para evocar visualmente el mundo de los sueños, fantasías, y pesadillas en películas como Criaturas celestiales y Agárrame esos fantamas.
Jackson llevaba tiempo pensando que El Señor de los Anillos estaba preparado para ser adaptado cinematográficamente, pero que hacerlo con justicia supondría la producción más ambiciosa de la historia del cine. Finalmente, la tecnología de efectos visuales ha alcanzado el nivel necesario para poder recrear las leyendas y paisajes con los que Tolkien soñó, sin defraudar un ápice su brillante imaginación.
Jackson esperaba que alguien se hiciera cargo, pero como nadie se atrevía, decidió ser él quien llevara a la pantalla el mito moderno de Tolkien. “Empecé con un objetivo: introducir a los espectadores en el fantástico mundo de la Tierra Media de una forma que fuera creíble e impactante”, explica. “Me propuse recopilar todos los grandes momentos de los libros y utilizar la tecnología moderna para ofrecerle al público algo nunca visto en el cine”.
esde el principio, Jackson sabía que se trataba de una tarea gigantesca y era consciente de que si seguía adelante tendría que darlo todo y un poco más. “Hasta ahora he dedicado siete años de mi vida a este proyecto, dejando mi corazón en cada pequeño detalle. Creo que eso es lo menos que le debemos a Tolkien y a sus legiones de fans del mundo entero. Se merecen el mejor de nuestros esfuerzos”.
Jackson empezó a trabajar en la trilogía de guiones con sus compañeras Fran Walsh y Philippa Boyens, un proceso que duró tres años. Para la primera entrega, La Comunidad del Anillo, prestaron especial atención a las vívidas descripciones que Tolkien hace de los personajes y lugares, e intentaron reconstruir un mundo real y apasionante que introdujera al público en la aventura y el suspense del desarrollo de los acontecimientos.
“Desde el principio no quería hacer una película de fantasía convencional”, comenta Jackson. “Quería algo que pareciera mucho más real. Tolkien escribe de manera que todo cobra vida, y nosotros queríamos reflejar desde el principio esa sensación realista de un mundo antiguo hecho realidad, y seguir construyéndolo según avanzaba la historia. Constantemente nos apoyábamos en el libro, no sólo cuando escribíamos el guión, sino también en el rodaje. Cada vez que rodábamos una escena, justo antes, tanto el equipo como yo releíamos esa parte del libro. Y siempre valía la pena, siempre nos inspiraba”.
“He de decir”, añade Jackson, “que ha sido igualmente importante para nosotros que las películas gustaran, emocionaran y sorprendieran también a aquellas personas que jamás han leído los libros y que no saben nada sobre Hobbits, Enanos y Elfos. El mundo de Tolkien resulta muy atractivo para cualquiera que esté preparado para experimentar algo especial”.
Jackson sabía que no podía trasladar cada línea de la épica Trilogía a imágenes, y que sería necesario hacer algunos cambios en el guión de tan querida novela, pero se comprometió a ser tan fiel como fuera posible.
“Cuando no sabía cómo continuar, cerraba los ojos e imaginaba a los personajes en mi cabeza, del mismo modo que millones de lectores de todo el mundo han visto cómo estos libros cobraban vida en sus mentes. Haciendo esto sentía que conocía a los personajes y las escenas antes de empezar a rodar”.
uanto más leían a Tolkien los guionistas, más matices descubrían sobre los personajes, las tierras y las aventuras por las que pasan. “Cuanto más tiempo permaneces en el mundo de Tolkien”, dice Philippa Boyens, “más complejo se vuelve. Todo estaba allí esperándonos, las posibilidades eran tremendas”.
Dentro de esas posibilidades, Jackson quería destacar los temas del Bien contra el Mal, la naturaleza contra las máquinas, y la amistad contra las fuerzas de la corrupción. “Todos los grandes temas de la humanidad están presentes en La Comunidad del Anillo. El más obvio es el del Bien contra el Mal, pero esta historia también habla de cómo la amistad perdura y sobrevive incluso en un mundo de tremendo caos y cambio. Queríamos que estos temas formaran parte de la primera de las películas”.
“Lo que queríamos hacer al adaptar El Señor de los Anillos era destacar esos temas; y ya que no podíamos ser totalmente fieles al libro, puesto que tiene más de 1.000 páginas, hemos intentado incorporar aquellos aspectos que más interesaban a Tolkien, y haciendo de ellos la base de las películas”.
Según Boyens, la clave para adaptar a Tolkien estaba en imaginar que los personajes eran reales, como si de verdad hubieran vivido en la Tierra hace 7.000 años, en un mundo de magia, árboles que hablan y poderosos Elfos. “Cada personaje de Tolkien tiene una historia personal maravillosa y un apasionante viaje que realizar. Nos hemos fijado en cada uno de ellos de manera individual para poder destacar su evolución”.
Los guiones finales sorprenderán incluso a los fans de Tolkien. “Los personajes tienen tantos matices y son tan interesantes, que rápidamente te identificas con ellos además de con el relato”, afirma el productor Barrie M. Osborne, que alcanzó un gran éxito con el thriller de efectos especiales Matrix. “Me recuerda a la saga de El Padrino en la que había tantos personajes diferentes con los que identificarte. Algunos fracasan mientras que otros se convierten en héroes”.
Jackson decidió al empezar a desarrollar la Trilogía que rodaría las tres películas al mismo tiempo, algo que jamás se había hecho en la historia del cine. “Me pareció que para hacer justicia a la naturaleza épica del relato, teníamos que rodarlo como una única gran historia, porque eso es lo que es. Son tres películas, tres experiencias únicas que constituyen una sola historia inolvidable”, explica, “llegará el día en que el espectador pueda sentarse y ver las tres películas de un tirón, ya que se trata de una gran historia, una gran aventura”.
Esta decisión hizo que fueran necesarios unos plazos de tiempo y unos recursos materiales y humanos nunca vistos. Dicha logística podría asustar a cualquiera, pero Jackson estaba emocionado con la idea. “Como director, me ha otorgado un inmenso abanico de posibilidades para experimentar. En cada entrega hay grandes escenas de batallas, drama, espectaculares efectos especiales, sorprendentes cambios en los personajes, puedes encontrar todo tipo de sentimientos. Era un reto continuo para mí, y espero que haga disfrutar al público durante mucho tiempo”.
Al final, hubo quien pensó que Peter Jackson se había involucrado en el proyecto más allá de lo humanamente posible. “El equipo solía decir que yo era un hobbit”, admite Jackson. “Era broma, pero para ser sincero, el estilo de vida hobbit: buena comida y un cómodo asiento frente al fuego ¡me suena bastante bien! Sobre todo después de hacer tres películas a la vez”.
Culturas del Anillo
n La Comunidad del Anillo encontramos las nueve razas y culturas que integran la Tierra Media: hobbits, enanos, hombres, elfos y otros seres fantásticos como los magos, los trolls, los ents, los orcos, los espectros del Anillo y los Uruk-hai.
Cada cultura tiene su propia forma de vida, sus propias costumbres, mitos, maneras de vestir e incluso estilo de lucha, todo lo cual ha sido recreado en La Comunidad del Anillo, estableciendo las bases de un mundo más allá de nuestra propia historia.
Así, por ejemplo, los hobbits son apacibles y muy próximos a la naturaleza. Son un pueblo sencillo que vive de la tierra. De baja estatura y pies peludos, los hobbits viven en agujeros amueblados, en las laderas de las colinas y disfrutan de las cosas sencillas de la vida: fumar en pipa, comer y por supuesto, narrar historias.
Los Elfos, por otra parte, son seres nobles, elegantes y mágicos cuyo tiempo se acaba. De ahí que parezcan tener cierta melancolía por estar a punto de convertirse en tan sólo una leyenda.
Los Enanos son bajos de estatura pero muy fuertes, con un gran sentido de la justicia, y un intenso amor por todas las cosas hermosas.
Los Magos son sumamente poderosos. Los Hombres en La Comunidad del Anillo son una raza en ciernes que todavía se está estableciendo.
Otras criaturas son aún más fantásticas, como los Ents, cubiertos de hojas, que intentan proteger a sus hermanos los árboles; los desfigurados Orcos que luchan para Saruman; y los siniestros Espectros del Anillo con sus capas negras que no están vivos ni muertos, sino condenados a vivir en el tenebroso mundo de Sauron.
Para dar vida a estos seres tan notablemente dispares se necesitaba un equipo realmente variado, y también dispuesto a pasar varios meses en el corazón de Nueva Zelanda dando vida a una leyenda de la literatura. Además, se necesitaba un grupo de actores que pudiera conducir a sus personajes a través de tres entregas llenas de cambios sustanciales.
n la primera entrega, La Comunidad del Anillo, los actores tienen la oportunidad de presentarnos a los personajes en sus búsquedas individuales. La principal de estas historias es la del pequeño héroe Frodo Bolsón, el hobbit tímido pero decidido que asume la responsabilidad de destruir el Anillo. A pesar de la ayuda de La Comunidad, es Frodo quien tiene que soportar la carga del Anillo y resistir la tentación constante del Mal. Para interpretar a Frodo, se escogió al actor de 19 años Elijah Wood por su energía, carisma y franqueza tan creíbles.
“Elijah es tan sincero en sus propósitos que hace su papel con toda naturalidad”, comenta Barrie Osborne. “Es capaz de desarrollar la verdadera transformación de su personaje, que comienza con La Comunidad del Anillo”.
Wood describe a Frodo como “un aventurero muy curioso”. Continúa diciendo: “Frodo vive en una época en la que la mayoría de sus amigos hobbit quieren quedarse con los suyos, pero Frodo es muy distinto; desea marcharse y ver el resto del mundo y sus maravillas”. Y esto es, precisamente, lo que hace en La Comunidad del Anillo. A Wood le impresionó cómo, a medida que Frodo avanza en su viaje, el hobbit le parecía más una persona real que un personaje fantástico. “Cobró vida para mí”, admite. “La manera en que rodamos la película era tan realista que todos creíamos que Frodo y los demás existieron de verdad. Cuando me pusieron las prótesis de orejas y pies por primera vez, supe qué era sentirse como un hobbit. Suena raro, pero me sentía como si estuviera interpretando un personaje histórico, como si los hobbit hubieran vivido realmente en otro tiempo”.
no de los aliados más cercanos a Frodo en su misión de destruir el Anillo es el viejo y poderoso Mago Gandalf, que empieza a demostrar su poder en La Comunidad del Anillo. Gandalf es interpretado por Sir Ian McKellen, la famosa estrella de cine y teatro, a quien le fascinó introducirse en un papel tan mágico.
“En Gandalf veo el arquetipo de mago”, dice McKellen. “Creo que cuando creó a Gandalf, Tolkien estaba jugando con la idea de los magos de los cuentos de hadas tal como han sido a lo largo de la historia. Gandalf se parece a Merlín, y quizá también a Próspero, pero tiene sus propias particularidades”.
“Cuando la historia empieza, se emprende el viaje y comienzan a ocurrir grandes cosas, Gandalf hace una enorme contribución a la Compañía, y muestra su naturaleza como guerrero”. Dicha naturaleza casa perfectamente con la nobleza innata de McKellen. El productor Barrie Osborne comenta: “Ian McKellen tiene una presencia que te hace creer de verdad en el poder y la sabiduría de Gandalf”. La misión de Frodo de destruir el Anillo empieza gracias a su tío, Bilbo Bolsón, un anciano hobbit interpretado por Sir Ian Holm.
Holm dice: “Bilbo no es muy distinto a mí. Es algo gruñón, pero tiene un corazón de oro. Es un tipo pequeño al que parece que las cosas le pasan sin más, pero cuando se le pone a prueba, suele salir más triunfante que la mayoría de la gente”.
Aficionado a la novela de Tolkien desde hace mucho tiempo, Holm compara la interpretación de este famoso personaje con otro también muy conocido. “Creo que hacer de Bilbo se parece mucho a intrepretar a Hamlet. Quiero decir, que ésta es mi versión de Bilbo, tal como sería mi versión de Hamlet. Es un personaje eterno, pero como actor lo interpretas como si lo tuvieras frente a ti y creyeras en él”.
Barrie Osborne dice respecto a la elección de Holm: “Saca todos los matices de Bilbo. Muestra todas las características del hobbit, pero aún más importante, revela lo que hay en su interior”.
Tres amigos hobbit se unen a Frodo en su viaje. Sam, Merry y Pippin, interpretados por Sean Astin, Dominic Monaghan y Billy Boyd. Astin interpreta a uno de los personajes más activos de la Trilogía, el aparentemente corriente Sam Gamyi, que se convierte en el más extraordinario de los amigos de Frodo.
“Sean Astin fue una elección genial para Sam, da al papel una verdadera jovialidad, y consigue una gran empatía hacia sus conflictos internos”, dice Barrie Osborne, “creo que además fue una gran ventaja que él y Elijah Wood fueran tan buenos amigos. Esa cercanía se ve de verdad en la relación que se forma entre sus personajes”.
Astin fue escogido para interpretar un personaje que representa lo mejor de los hobbit. “Para mí personifica la decencia, la sencillez, la honestidad y la lealtad, el verdadero hobbit”, dice Astin, “sobre todo, tiene una amistad imperecedera con Frodo, que es tan fuerte que está dispuesto a enfrentarse a la aventura de lo desconocido para ayudarle”.
Astin también ve a Sam como un hombre de campo. “Lo veo como esa especie de figura pastoril, un granjero cuyas manos siempre están en la tierra”, comenta, “no es el tipo más sofisticado de la compañía, pero le proporciona sensatez”.
Dominic Monaghan, un joven actor británico que debuta en la gran pantalla con El Señor de los Anillos, ofrece el ingenio y el espíritu jovial del hobbit Merry Brandigamo, otro de los mejores amigos de Frodo. “Como la mayoría de los hobbit, Merry siempre ve el lado bueno de la vida,” dice Monaghan, “pero no creo que ni él mismo se dé cuenta al principio de lo valiente que puede llegar a ser. A medida que las cosas se van complicando, su personaje se va haciendo más importante”.
Monaghan continúa: “Lo principal que quería mostrar en La Comunidad del Anillo es que Merry es sólo un chico agudo, sarcástico y divertido que aún no ha madurado, pero está a punto de pasar por experiencias y aventuras increíbles, que lo convertirán en una nueva persona”.
Para interpretar al divertido hobbit Pippin Tuk, los cineastas escogieron al actor escocés Billy Boyd. Boyd quedó impresionado por su “habilidad para hacer la cosa menos oportuna, en el momento más equivocado”, pero también le atrajo la transformación de Pippin a lo largo de la odisea.
“Desde el principio hay una cosa clara respecto a Pippin: su vida entera gira alrededor de la amistad”, señala Boyd. “Quiere a sus amigos de La Comarca por encima de todo”. Pero cuando Pippin se embarca en el viaje para destruir el Anillo junto a Frodo y el resto de la Compañía, descubre un mundo distinto a todo lo que se podía imaginar. “De repente, las cosas se ponen serias y oscuras para Pippin. Se encuentra atravesando pantanos y tropezándose con criaturas mágicas, cuando preferiría estar de vuelta en la taberna charlando con las chicas”, dice Boyd.
“Pero eso es lo que le hace ser un personaje tan dinámico. Encuentra la cara divertida y hermosa de la vida incluso en medio de una guerra”.
Otro misterioso personaje presentado en La Comunidad del Anillo es Aragorn, un heroico guerrero humano conocido sólo como Trancos, interpretado con la característica intensidad de Viggo Mortensen. Mortensen se metió tanto en su personaje que se rumoreaba que vivía en el bosque, con la ropa raída y llena de barro. Peter Jackson dice: “Viggo se identificó completamente con su personaje, y ahora es difícil imaginarlos por separado”. Barrie Osborne añade: “Viggo es el actor perfecto para interpretar a un hombre que lucha por reencontrarse con sus ancestros y su herencia. Su dedicación es increíble. Un día le rompieron un diente con una espada y preguntó si se lo podían volver a pegar para poder acabar la escena. Se convirtió en Aragorn, y esto le da una tremenda fuerza al personaje”.
on la Compañía también está Boromir, un hombre que no teme al maligno poder del Anillo. Boromir está interpretado por Sean Bean, quien se sintió atraído por el personaje porque “ofrecía el toque humano a
a la Compañía”. “Boromir tiene las virtudes humanas del honor y la valentía, y también tiene una opinión muy clara sobre las cosas. Al principio sólo ve en el Anillo la solución a los problemas de su gente, y no quiere reconocer la verdadera naturaleza del mismo, hasta que es tentado por sus poderes”.
La Comunidad se completa con un Elfo y un Enano: Legolas, hijo de un Rey Elfo e interpretado por el actor Orlando Bloom; y Gimli, representante de los Khazâd, los Enanos de la Tierra Media, interpretado por John Rhys-Davies. El contraste entre el escandaloso Enano y el elegante Elfo es una fuente constante de humor. Orlando Bloom explica: “Los Elfos ven a los Enanos como esas criaturas que se dedican a robarle a la tierra, sin devolver nada a cambio. Legolas y Gimli maduran, y acaban respetándose mutuamente. Aprenden a confiar el uno en el otro durante la batalla, y a divertirse juntos”.
Otro personaje es Elrond, medioelfo inmortal con grandes conocimientos sobre el Anillo, interpretado por Hugo Weaving. A Weaving le fascinó interpretar a un héroe tan sabio y a la vez tan melancólico. “Elrond es muy sabio, bueno y noble y sin embargo, a falta de una palabra mejor, profundamente humano. Hay una parte de él angustiada por una guerra que parece no acabar nunca. Se da cuenta de lo duro que es para la gente escapar de la maldad”, dice.
A Rhys-Davies (que también pone voz al personaje generado por ordenador Bárbol) le encantó que La Comunidad del Anillo abra las puertas a algo que mucha gente no había experimentado desde hacía mucho tiempo: una aventura épica dividida en entregas. “Creo que actualmente hay un enorme deseo de aventura y dinamismo que sólo puede encontrarse en la imaginación... o en películas como ésta. Tolkien hace realidad este deseo de ser parte de una civilización heroica como la de los Elfos, Hobbit, Enanos y Hombres de la Tierra Media.”.
Enfrentado a la Compañía se encuentra el malvado Saruman, en otro tiempo jefe del Concilio de los Magos, que ha sucumbido a la oscura tentación del poder de Sauron. Saruman quiere el Anillo de Frodo y para conseguirlo usa a su ejército de criaturas grotescas, los Uruk-hai.
Posiblemente nadie podría encarnar a Saruman mejor que Christopher Lee, por mucho tiempo maestro de personajes malvados. Lee ha interpretado a muchas criaturas míticas, pero nunca había estado involucrado en un proyecto como El Señor de los Anillos. “Estamos ante la creación completa de un mundo”, afirma. “Una historia, lenguas y culturas convirtiendo un sueño en realidad”.
Aunque Saruman vivió hace 7.000 años según la mitología, Lee ve su oscuro reflejo en el mundo moderno por todas partes. “A mi modo de ver el Mal que existe hoy en día no es muy diferente del que podemos encontrar en la Tierra Media. La gente siempre busca el poder, y Saruman anhela el de Sauron”, explica. “Para mí no sólo es la fuerza del Mal personificada, también es alguien muy real”.
ortensen se sintió personalmente vinculado al proyecto: “Soy Celta y Escandinavo, así que crecí entre los mitos en los que Tolkien se inspiró para El Señor de los Anillos”, dice. “Es parte de mi herencia”. Al actor también le atrajo esa faceta de heroísmo primario y autosuficiente de Aragorn. “Puede sobrevivir en la Naturaleza, vivir de ella, leer sus señales y alcanzar la felicidad sin necesidad de nadie, sin confiar en nada excepto en sus propios conocimientos, y ahora tiene que asumir nuevas responsabilidades que no está claro dónde le llevarán”.
Dos de los principales personajes femeninos de El Señor de los Anillos se presentan también en La Comunidad del Anillo: la valiente elfa Arwen que se enamora de Aragorn, interpretada por la resplandeciente Liv Tyler; y la poderosa Reina elfa Galadriel, que puede leer las almas, interpretada por la actriz nominada al Premio de la Academia Cate Blanchett.
Tyler da vida a Arwen, la inmortal princesa élfica. “Para mí, Arwen da un toque de feminidad al relato de la Tierra Media,” dice Tyler. “Pese a estar en medio de una guerra, se ha enamorado y se ha convertido en la piedra angular y la motivación para la lucha de Aragorn”.
Cate Blanchett también se sintió atraída por la fascinante fuerza de su personaje. “Me encantó interpretar a Galadriel porque es un icono y es la única en La Comunidad del Anillo que realmente pone a prueba a Frodo”, dice Blanchett. “También creo que da un mensaje importante acerca de asumir responsabilidades sobre nosotros mismos y nuestros actos. Además, tengo que admitir ¡que siempre quise llevar orejas puntiagudas!”.
Blanchett se quedó impresionada por cómo los cineastas imaginaron al completo el mundo de la Tierra Media y sus culturas. “Cuando empecé a trabajar, la gente ya tenía conciencia de que las culturas, historias y esperanzas de futuro eran reales”, indica. “Era como formar parte de un universo completamente diferente. Nunca antes había experimentado algo como esto”.
l equipo al completo se sometió a un entrenamiento intensivo en artes y lenguas antiguas para interpretar sus papeles. Esto incluía entrenarse en la lucha con espada con el maestro de coreografías Bob Anderson; aprender a cabalgar con el especialista Dave Johnson, y practicar la lengua élfica con los asesores de diálogos Andrew Jack y Rosin Carty.
Jack y Carty desarrollaron un acento y una cadencia singular para el élfico, basada en parte en el céltico aunque completamente única en el mundo. Propusieron a los actores que tenían que hablar en élfico unos ejercicios en los cuales tenían que hacer ruidos y gestos, para aprender a usar sus músculos faciales de formas muy peculiares. El resultado fue que cada actor encontró espontáneamente su propio acento. Jack y Carty enseñaron a los actores como si tuvieran que aprender las diferentes lenguas desde el principio, y no sólo memorizar las líneas de su guión.
Además del entrenamiento técnico, cada actor involucrado en El Señor de los Anillos, tenía que encontrarse en óptimas condiciones físicas, no sólo porque la Compañía escala montañas, vadea corrientes y lucha en intensas batallas a lo largo de la Trilogía, sino también porque tenían que aguantar los 274 días de rodaje. Dominic Monaghan, que interpreta al Hobbit Merry dice: “Empezamos los programas de entrenamiento bastante antes de que el rodaje se pusiera en marcha, y trabajábamos continuamente con los entrenadores. No sólo se trataba de que el rodaje fuera un reto físicamente hablando, con enormes saltos, grandes batallas y cosas como esas, sino que simplemente las horas que duraba ya requerían una buena forma física. ¡Alguien que no estuviera preparado no podría haberlo hecho!” Peter Jackson resume: “Para mí el proyecto cobró vida cuando los actores se sumaron a él y dieron sus interpretaciones personales a los personajes. Consiguieron hacerlo mucho más real de lo que yo me había imaginado”.
El diseño de La Comunidad del Anillo
decir verdad, hasta ahora la Tierra Media de Tolkien sólo había existido en la imaginación de los lectores y en las detalladas ilustraciones de las novelas. Pero en La Comunidad del Anillo los agujeros de los hobbit en Hobbiton, los bosques silvanos del refugio élfico de Rivendel, los interiores llenos de humo de la posada del Pony Pisador y las laberínticas cavernas subterráneas de las Minas de Moria, se convirtieron en una realidad palpable.
Peter Jackson tenía una premisa básica para el diseño visual de la Trilogía de El Señor de los Anillos: lograr el mayor realismo. ¿Pero cómo hacer que la fantasía parezca real? Jackson sabía que la respuesta estaba en una enorme preocupación por el detalle. Así que contrató los servicios de WETA Limited, la principal empresa de efectos especiales de Nueva Zelanda, dirigida por Richard Taylor y Tania Rodger; y les encargó una misión, recrear la realidad física de la Tierra Media, desde el interior de los agujeros hobbit hasta las alturas del Monte del Destino como si creyeran en su existencia de todo corazón.
Taylor afrontó el proyecto como si de un general de ejército se tratara. Contrató una plantilla de más de 120 técnicos, dividida en seis departamentos principales: Criaturas, Efectos Especiales, Maquillaje y prótesis, Armas y armaduras, Miniaturas y Maquetas
WETA Digital, una división aparte, se hizo cargo del desafío que suponían las criaturas generadas enteramente por ordenador y los efectos para la Trilogía de El Señor de los Anillos.
Antes de que WETA se pusiera a trabajar, el equipo necesitaba convertir las descripciones repletas de detalles dejadas por Tolkien en imágenes tridimensionales. Para ello se dirigieron a los hombres que mejor conocen el universo de Tolkien: los artistas conceptuales Alan Lee y John Howe, quienes han ilustrado las ediciones de El Señor de los Anillos de Harper Collins. Liberados de ese formato, Lee y Howe se pusieron a trabajar en los bocetos, creando imágenes esquemáticas de las criaturas, edificios y paisajes logrando que Hobbiton, Rivendel, Mordor y demás sitios pareciesen auténticos.
nspirados por su propio amor hacia la obra de Tolkien, Lee y Howe dibujaron cientos de bocetos que después fueron transformados en storyboards, en modelos a escala de diferentes paisajes y regiones de la Tierra Media, y a veces incluso en decorados a escala real bajo la supervisión del diseñador de producción Grant Major. Además de estos escenarios, se usaron a menudo otros decorados en miniatura, a veces tan grandes y detallados que algunos de ellos eran denominados “giganturas”.
“Como artista conceptual, adentrarse en el mundo de Tolkien es como andar por un campo de minas, y tienes que confiar en tu propio juicio y visión. Las descripciones en los libros son muy hermosas y poéticas, pero también nos deja mucho espacio para hacer nuestras pequeñas aportaciones”, dice Alan Lee.
Lee estaba emocionado por el encargo de Peter Jackson. “Cuando dijo que quería ser tan fiel al espíritu de los libros como pudiera e intentar crear paisajes muy, muy reales y un mundo tan creíble como fuera posible, supe que yo era la persona indicada para ese trabajo”, dice. El diseñador de producción Grant Major dice de Lee y Howe: “Su contribución al proyecto fue fundamental. Lograron crear esa sensación de Tierra Media, plasmando en su trabajo todos sus conocimientos de la obra de Tolkien”.
Lee siempre ha intentado hacer creíbles sus ilustraciones, pero en esta ocasión, él y Howe se encontraban ante todo un desafío: realizar ilustraciones tan detalladas que pudieran convertirse en miniaturas, maquetas y decorados. Lo que más le impresionó fue la magia de ver Hobbiton evolucionando desde las encantadoras descripciones de Tolkien, pasando por los detallados bocetos, hasta llegar a los decorados reales. “Hemos dibujado tantos bocetos y hemos tenido tantas conversaciones, sin hablar de todo el proceso de construcción”, destaca. “Pero al final todo se convirtió en este lugar absolutamente real donde la hierba crece por encima de los tejados y las chimeneas echan humo. Era un sueño hecho realidad”.
l director de fotografía Alex Funke, ganador de un Oscar por los efectos especiales de Desafío Total, era quien llevaba la unidad de producción de miniaturas. Funke y su equipo rodaron en 64 decorados en miniatura diferentes, entre los cuales había algunos de los más complejos jamás realizados. En La Comunidad del Anillo se podrá ver desde Lothlórien, formado por casas construidas en los árboles unidas por pasarelas e iluminadas con luces feéricas, hasta el país de los Enanos conocido como Khazad-Dûm.
Muchos de los decorados, de los más grandes a los más pequeños, fueron moldeados con poliestireno, un material que puede simular tanto madera envejecida durante miles de años en la taberna del Pony Pisador como bloques de piedra en las esculturas de las puertas de Minas Tirith. WETA también realizó algunas innovaciones importantes, como fue la utilización de una máquina rociadora de poliuretano, usada normalmente para cubrir con una capa de goma torres de perforación en el Mar del Norte.
“Fuimos capaces de hacer en una semana lo que habría llevado meses construir siguiendo el modo tradicional,” explica Richard Taylor. “Con esta máquina podíamos esculpir cualquier cosa. Fabricábamos cien yelmos al día. Nos ayudó a construir muchos lugares”.
El diseñador de producción Grant Major supervisó la creación de los exteriores a tamaño real, como el delicado reino élfico de Rivendel, las verdes colinas de Hobbiton, o el reino subterráneo de las Minas de Moria. Hizo del realismo y del detallismo más exquisito una prioridad pero dotándolo todo de un toque fantástico, desde la sencillez hobbítica a los laberintos parecidos a los de Escher.
Los decorados de Rivendel, por ejemplo, se crearon tratando de reflejar una cultura como la élfica, sumamente artística y directamente relacionada con los bosques y la naturaleza. Es un lugar de profunda serenidad, con puentecillos arqueados que cruzan arroyos susurrantes y tranquilos pabellones de madera. “Utilizamos hojas como motivo en los decorados, y añadimos muchas estatuas esculpidas a mano, pilares y hermosos dinteles. Incluso los colores están inspirados en el bosque”, dice Major. “Para reflejar su elegancia natural recurrimos a un estilo inspirado en el Art Nouveau".
Major también quería dotar a Rivendel de un “ambiente mágico”, para lo que diseñó y construyó una serie de torres de 12 metros de altura que se asoman por detrás de Rivendel, sugiriendo más de lo que se ve.
Muchos de los decorados de Major se construyeron en los Estudios Three Foot Six de Wellington, propiedad de Peter Jackson. Aquí es donde se crearon, por ejemplo las Minas de Moria por las que viaja la Compañía en La Comunidad del Anillo. Los técnicos de WETA rociaban constantemente las paredes de granito gris para que parecieran brillantes y húmedas, llenas de joyas incrustadas, como corresponde al laberinto que se extiende por debajo de la tierra de los Enanos de Khazad-Dûm.
na cosa que Major siempre debía tener en cuenta a la hora de diseñar los decorados era la resistencia: “Tenías a miles de personas paseándose por ellos ¡y a veces golpeaban el suelo con sus hachas, por lo que tenían que construirse para aguantar mucho! Nuestros decorados tenían que resistir más de 300 Kg por metro cuadrado”. Major trabajó mano a mano con WETA Digital para asegurarse de que los decorados se adecuaran a las imágenes generadas por ordenador que deberían añadirse posteriormente.
Además se vio a sí mismo convertido en jardinero ya que, para crear Hobbiton, tuvo que dirigir a un equipo de especialistas que debía plantar 5.000 metros cuadrados de verduras y jardines de flores un año antes de empezar a rodar. “Empezamos un año antes de rodar porque queríamos obtener su aspecto natural al crecer al aire libre”, explica Major. “Siempre intentábamos hacer los decorados todo lo reales que pudiera imaginarse”.
Todo el que entraba en Hobbiton se sentía transportado. Ian McKellen, que interpreta al Mago Gandalf que ayuda a los hobbit, observa: “Hobbiton no parecía en realidad un decorado. Era una verdadera aldea al aire libre con cultivos creciendo y flores naciendo en los jardines, pájaros cantando, insectos,... Nada era de plástico o falso. Era muy emocionante entrar en un mundo como ese”.
De máscaras, hombres e infinitos diseños
l realizador Peter Jackson tomó otra increíble decisión en el desarrollo inicial de El Señor de los Anillos: se debería recrear cada pequeño detalle de la Tierra Media. Esto era lógico, puesto que en la realidad no existe nada ni siquiera parecido a la Tierra Media. Las ideas fueron el comienzo de un esfuerzo técnico más allá de lo que nadie hubiera intentado antes. Para hacerse una idea de la verdadera envergadura de lo que significó la creación de la Tierra Media se pueden tener en cuenta los siguientes datos:
Fueron necesarias más de 900 armaduras hechas a mano, más de 2.000 armas de goma, más de 100 armas especiales hechas a mano, más de 20.000 instrumentos del hogar y cotidianos hechos a mano por artesanos y más de 1.600 pares de prótesis de orejas y pies individualizados en tamaño y forma.
El equipo de WETA tuvo que encargarse de todo, realizando un esfuerzo comparable al de movilizar todo un ejército. Richard Taylor, jefe de WETA, sería como el general que arenga a sus tropas para que lleguen a alcanzar logros cada vez más sorprendentes.
“Podría decir que nos hemos tomado este proyecto con cierto fanatismo”, comenta Taylor. “Queríamos ser completamente leales a lo que escribió Tolkien. La gente que contraté adora la obra de Tolkien y, por ello, lograron un acercamiento al texto verdaderamente puro. El diseño de cada elemento de la Trilogía ha sido cuidado al máximo. La premisa era conseguir que todo fuese real”. Además del equipo habitual que suele participar en cualquier película, WETA contrató herreros, peleteros, escultores y expertos en armamento medieval. Un horno especial para espuma de látex funcionaba las 24 horas del día, 7 días a la semana para dar forma a las orejas y pies de los hobbit y los brazos y piernas de los Uruk-hai, entre otras prótesis.
“El nivel de realismo de las creaciones de WETA era tal que podías coger una espada que pareciera completamente real y descubrir que estaba hecha de goma”, dice Peter Jackson.
demás de armas y accesorios, WETA dotó de vida a algunas de las criaturas más increíbles de la Tierra Media, incluyendo a los orcos, entre los que no hay dos iguales. Los artesanos de WETA tuvieron que crear trajes de piel protésica gris y arrugada parecida a la de los elefantes y armaduras negras con formas insectívoras, para reproducir la aterradora apariencia de los orcos.
Cada una de las 200 cabezas de orco creadas para la película era única: una máscara individual de silicona y espuma de látex con implantes de pelo de yac cosido mechón a mechón para conseguir diferentes peinados. WETA también hizo pies con largas garras curvadas para que sobresalieran de las botas. Su aspecto general se completaba ensuciándolos con barro.
“Quería que los orcos se pareciesen a los soldados romanos”, dice Richard Taylor, “que vivían bajo el código del miedo impuesto por sus líderes”.
¿Se necesitaba un poco de sangre de orco? WETA creó un fluido con aspecto de alquitrán que debía rezumar de las heridas. En los decorados de las grandes batallas había un equipo cuyo trabajo consistía exclusivamente en ensangrentar a las tropas. El equipo de efectos ambientales de Steve Ingram, Richard Cordobes y Blair Foord también se unió a la fiesta al tener que recrear los fenómenos naturales. Crearon lluvia, nieve, fuego y tormentas de viento mediante mangueras y ventiladores gigantes, así como una gran cantidad de niebla, vapor y humo utilizando fluidos especiales. También crearon ríos y arroyos que recorrían falsos bosques, todo en el interior de los estudios.
e cualquier forma, el equipo de WETA tenía una “Biblia” que usaban como punto de referencia constante: las novelas originales de Tolkien. “Fotocopiábamos los pasajes necesarios de los libros y los repartíamos por los talleres donde trabajaban los artistas”, explica Richard Taylor. “Nunca hacíamos nada que no estuviera impregnado por el espíritu de Tolkien”.
Las proporciones de los personajes, desde los hobbit de un metro hasta el enorme Troll de las Cavernas tenían que ser tenidas en cuenta por WETA y por el departamento de vestuario. Como observa Taylor: “Tuvimos que fabricar casi todo al menos en dos tamaños diferentes. Sólo la cantidad de cálculos que esto suponía era un asombroso reto, pero era la única manera de ser fiel a lo que Tolkien creó en su imaginación: un mundo de tamaños muy diferentes”.
La Tierra Media está aquí
on el fin de recrear de una forma verosímil la Trilogía de El Señor de los Anillos, los cineastas tuvieron que encontrar un lugar que fuera similar a la tierra tal y como debía ser hace 7.000 años. Encontraron el lugar perfecto en Nueva Zelanda, donde los paisajes primitivos, inexplorados y salvajes, todavía permanecen intactos de cualquier huella de la tecnología moderna. “Nueva Zelanda conserva la esencia del viejo campo europeo”, dice Peter Jackson. “Aun así fue necesario un trabajo muy duro, así como un equipo bastante experimentado para lograr captar esas cualidades fantásticas que la hacen perfecta para El Señor de los Anillos”.
En Nueva Zelanda, al igual que debía ocurrir en la Tierra Media, las montañas se asoman por lo alto y las colinas verdes se extienden bajo nuestros pies. Peter Jackson exploró las dos islas buscando los rincones más bellos y ocultos. La fantástica diversidad de paisajes permitió la recreación de todos los escenarios de la Trilogía. Desde Hobbiton a Bree, pasando por Rivendel, Moria, Rohan, Mordor o Gondor, todos presentes en La Comunidad del Anillo. También se pudo aprovechar la actividad volcánica de Nueva Zelanda para recrear el Monte del Destino, donde Sauron forjó el Anillo, y que aparece brevemente en La Comunidad del Anillo. Desde las impresionantes cordilleras de Queenstown hasta los desiertos de Tongariro, cada uno de estos distantes lugares se convirtió en el hogar de los actores y de cientos de trabajadores.
“La Tierra Media debe tener un aire que nos resulte familiar, pero como público no puedes situarla en ningún lugar. Y ésa es la belleza de Nueva Zelanda: con campos que recuerdan a Inglaterra, montañas que pueden superar a los Alpes Suizos, o lagos cristalinos como los que podrías encontrar en Italia. Toda esta mezcla ecléctica de lugares se da en un país tan pequeño que resulta sencillo para un equipo de rodaje desplazarse de un sitio a otro”, dice Rick Porras, productor asociado.
Cuando Jackson y su equipo llegaron al pie de las colinas de Matamata en la Isla Norte, sabían que habían encontrado su Hobbiton. El tamaño de las pequeñas y verdes colinas parecía encajar perfectamente con la estatura de los hobbit y sus granjas. Para los actores fue como si la fantasía se hubiera convertido en realidad. “Con musgo, hierba y árboles auténticos y gracias al increíble equipo de diseño que construyeron granjas de apariencia real, la idílica vida rural de los hobbit se convirtió en realidad. Nueva Zelanda contribuyó a que fuese un lugar verdaderamente mágico. Me refiero a que no tuve que usar la imaginación porque Hobbiton estaba allí para que Gandalf se sintiera como en casa”, dice Ian McKellen. John Rhys-Davies, que interpreta al enano Gimli, añade: “Nueva Zelanda es una tierra tan primitiva que puede hacerte retroceder a un tiempo muy remoto de la historia. Es tan hermosa que puedes llegar a creer que incluso a las puertas del desastre es posible encontrar humor, honor, coraje y compasión”.
uchas de las localizaciones estaban protegidas por el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda, pero los cineastas cuidaron esos lugares con el respeto que se merecían. Incluso los indígenas de Nueva Zelanda, los Maori, bendijeron los estudios de la producción antes de que se comenzara a rodar.
Por supuesto, no todo lo que se ve en La Comunidad del Anillo es la Nueva Zelanda real. En ocasiones los asombrosos escenarios naturales se mejoraron digitalmente. “Con la ‘magia digital’ añadimos pequeñas montañas escarpadas y pusimos edificios donde nunca los hubo. Nueva Zelanda es un entorno increíble, pero con una pequeña ayuda extra de los ordenadores lo convertimos en la auténtica Tierra Media”, dice Peter Jackson.
Nuestro equipo estaba compuesto principalmente de neozelandeses, o “kiwis” y muchas de las innovaciones tecnológicas se las debemos a ellos, ya que son los que han hecho que rodar un proyecto de esta envergadura fuera posible”, dice el productor Barrie M. Osborne.
Vestuario y maquillaje
n nuestro mundo, cada cultura se diferencia por su vestuario y su apariencia física. En la Tierra Media no es diferente. Al tener que vestir a un mundo entero, la diseñadora de vestuario Ngila Dickson se enfrentó a uno de los mayores retos de su vida. A pesar de haber tenido que esforzarse en crear un vestuario fantástico y de apariencia antigua para Xena, la princesa guerrera y Hércules para televisión, el universo de Tolkien le supuso un reto completamente diferente a cualquier otro. No sólo tenía que vestir cientos de personajes... ¡sino también a nueve razas diferentes tanto física como culturalmente! Al mando de un equipo formado por cincuenta sastres, costureros, zapateros y joyeros, Dickson intentó que cada traje pareciera auténtico, fuera funcional y reflejara fielmente al personaje en cuestión.
Sólo pensar en la cantidad de trajes ya era algo extraordinario: ¡una media de 150 trajes para cada una de las diferentes razas! A estas cifras se sumaba el hecho de que el vestuario de algunos personajes se tenía que hacer con dos medidas diferentes: una la apropiada para el actor y otra necesaria para la “doble proporción” que se usaba en la mayoría de las escenas.
Los trajes de los hobbit fueron una de las mayores prioridades y, a la vez, todo un desafío. “Cuando tienes a gente pequeña que va vestida con levitas y pantalones cortos tienes que esforzarte para hacerlo creíble”, señala Dickson. “Peter dejó muy claro que quería que fuesen lo más reales posible”.
Para conseguir esto Dickson tuvo que recurrir a su origen rural usando tejidos naturales y costuras de gran resistencia, que se inspiran en las antiguas ropas europeas. Utilizan chalecos de colores característicos de la cosecha, verdes, amarillos y marrones con botones de latón. A la vez, reforzó el carácter jovial de su estatura y su forma de vida. “Añadí un montón de adornos, cosas que saltan a la vista”, puntualiza. “Las perneras y las mangas son demasiado cortas, sus botones excesivamente grandes, y el cuello de las camisas desproporcionado. Incluso hice que sus bolsillos estuvieran más altos de lo habitual, de modo que cuando metieran las manos en ellos nos pareciera algo característico y divertido”.
n el caso de los elfos, Dickson buscó la máxima elegancia, verdes musgo, marrones corteza de árbol, rojos otoñales, un toque andrógino y una sensación de antigüedad. “Debían evocar su entorno”, dice, “y parecer que flotaban sobre el suelo, por lo que para ellos buscamos tejidos muy, muy ligeros”. Para su vestuario, se utilizaron brocados de seda india, los cuales Dickson lavó, blanqueó, secó y lijó, dotándolos de un leve brillo metálico que casi parece orgánico sin ser ostentoso ni presumido.
Los elfos también llevan diseños de hojas de estilo Art Nouveau, grabados en terciopelo. Incluso sus camisas tienen forma de hoja, enrolladas en sus brazos. Las botas altas de cuero que llevan, refuerzan su apariencia de sauce.
En cuanto a los personajes femeninos, la diseñadora buscó crear toda una nueva estética que diese impresión etérea. Para las dos principales damas élficas de la película, Cate Blanchett y Liv Tyler, trató de reafirmar el hecho de que son “los ángeles de la historia”, como apunta Dickson. Continúa diciendo que “los elfos son altos, esbeltos y elegantes. Deben dar esa misma imagen grácil con sus trajes, con colores y tejidos que son ligeros y semi-relucientes”.
Uno de los diseños más complicados fue el del vestuario del mago Gandalf. Dickson pasó semanas diseñando su sombrero, el verdadero símbolo del mago. “Quería que fuera algo impresionante, que diese la impresión de ser antiguo y mágico a la vez, pero que no resultase exagerado”, añade la diseñadora. “Nuestros primeros bocetos parecían como barcos sobre la cabeza de Ian McKellen, hasta que al final encontramos uno perfecto, funcional y misterioso”.
na vez hechos los trajes, tuvieron que ser “envejecidos”. Es decir, hubo que ensuciarlos y gastarlos para que diera la impresión de que también ellos habían pasado por todas las aventuras que vivían los personajes de la Tierra Media. Los hobbit, por ejemplo, empezaron con camisas blancas y limpias al comienzo de La Comunidad del Anillo, pero pronto se llenaron de sangre y barro. En el caso de la ropa arrugada y sucia de Aragorn, el mismo Viggo Mortensen la avejentó. “Se llevaba el traje a casa porque literalmente quería vivir con él. Lo sudaba, lo usaba, e incluso lo reparaba él mismo, como habría hecho Aragorn. Eso es lo mejor que puedes esperar cuando haces los trajes: que los actores participen y los hagan suyos, que formen parte de su personaje”.
Trabajando en estrecha colaboración con Dickson y Peter Jackson en la labor de crear todos los detalles que debían distinguir a cada personaje, se hallaba el equipo de maquillaje y peluquería de Peter King y Peter Owen. Uno de sus principales retos eran los peinados, que en La Comunidad del Anillo abarcan desde la larga barba de Gandalf que le llegaba a la cintura, hasta los mechones de las cabezas de los orcos o el elaborado peinado de Galadriel. Había cientos de pelucas diseñadas de forma que pareciesen completamente auténticas al ojo del espectador. Incluso se le tuvo que hacer la permanente a unas 300 pelucas en una cocina gigante de los talleres de WETA.
Los técnicos de maquillaje tuvieron que trabajar estrechamente con los encargados de las prótesis, para coordinar ciertos elementos, como las orejas puntiagudas. También tuvieron que “completar” su trabajo con gran variedad de sangre, suciedad, arañazos y cuchilladas acumuladas a lo largo del viaje. De hecho, a los encargados del maquillaje se les llamaba también “los hombres del barro”.
Fuera cual fuera el traje, era esencial que toda la ropa, las pelucas o las botas fueran lo más duraderas posible, sobre todo porque los actores tenían que escalar acantilados, atravesar ríos, arrastrarse por túneles o ser atravesados por espadas. “Intentamos conseguir trajes resistentes”, explica Dickson, “ya que tenían que aguantar mucho”.
En cualquier caso, Dickson confía en que sus trajes no destaquen. Al contrario, desea que formen parte del impresionante decorado de este increíble viaje hacia la amistad y la sabiduría. “Cuanto menos llamen la atención los detalles del vestuario mejor, ya que en cierto modo, eso significa que el vestuario está integrado en la historia completamente”.
Más allá del límite de lo digital
l director Peter Jackson y su equipo no sólo han conseguido recrear la Tierra Media físicamente hablando, sino que también han diseñado todo un universo digital para llevar a cabo la Trilogía de El Señor de los Anillos. WETA Digital es la empresa encargada de realizar este enorme esfuerzo en la postproducción. La compañía de efectos neozelandesa reunió un equipo de los mejores artistas informáticos, compuesto por animadores, modeladores, técnicos en dibujo digital, editores de animación, diseñadores e ingenieros de software, entre otros, que han dedicado varios años de sus vidas a crear efectos nunca vistos antes.
WETA Digital también ha marcado un hito histórico en el mundo del cine, creando una enorme base de datos en la que se guarda cada fotograma rodado de El Señor de los Anillos, formando una vasta biblioteca digital que permite analizar todos y cada uno de los elementos que aparecen en la película. Esto significa que cualquier escena de la Trilogía puede ser manipulada, desde paisajes hasta la forma de iluminar a los hobbit sobre los caballos.
Pero el verdadero poder creativo de WETA Digital se demostrará a la hora de crear algunos de los personajes más malvados y amenazadores de La Comunidad del Anillo. Entre las criaturas que serán creadas enteramente por ordenador se encuentran Gollum, el Balrog, el Ojo de Sauron y Bárbol.
Una de las criaturas más interesantes de El Señor de los Anillos es Gollum, quien en un principio fue un hobbit llamado Sméagol, pero se transformó en un ser terrorífico debido a los efectos del Anillo.
“Creo que Gollum puede ser una de las creaciones digitales más logradas que se han visto jamás”, señala Richard Taylor de WETA. “Olvidad vuestras antiguas ideas sobre el aspecto de un personaje generado por ordenador, porque Gollum las supera todas”.
Gollum ha sido creado uniendo técnicas de animación por ordenador y una tecnología de captura de movimiento que utiliza la “dinámica de fluidos.” Peter Jackson quería evitar que tuviese aspecto de haber sido generado por ordenador, de ahí el meticuloso trabajo para lograr un movimiento realista de sus articulaciones basado en músculos y huesos de verdad que pueden intuirse bajo su piel translúcida que aún conserva cierto aspecto encarnado. Los artistas informáticos acabaron estudiando libros de anatomía para lograr dar la mayor credibilidad a los movimientos de Gollum.
“WETA desarrolló una gran cantidad de material para crear a Gollum”, señala Peter Jackson, “tuvieron que crear nuevos códigos de modelado, para la piel, para los músculos... Es increíblemente real y hemos sido capaces de darle un gran abanico de expresiones, desde la maldad propia de Gollum hasta la simpatía de Sméagol”.
El actor Andy Serkis ha contribuido a darle a Gollum un variado registro de voces que van desde la melancolía hasta la amenaza. Según Barrie M. Osborne, “es fundamental que Gollum sea un personaje real. Aunque siempre que aparezca lo hará como personaje animado, necesitamos que muestre la gran variedad de emociones que tendría alguien torturado por el poder del Anillo. Andy Serkis logra esa variedad, es un actor impresionante, tanto por su capacidad vocal como por su habilidad para interpretar los gestos de Gollum ya fuese en escena o en el estudio de captura de movimientos”. Los técnicos digitales han trabajado mano a mano con Serkis para reproducir todos los movimientos de la huesuda y solitaria criatura.
Gollum no podrá ser visto hasta el estreno de El Señor de los Anillos: Las dos torres.
Especialistas y acción
a acción continua en El Señor de los Anillos supuso un gran esfuerzo de preparación por parte de los especialistas que estaban bajo la dirección del director de especialistas George Marshall Ruge. No sólo tuvieron que aprenderse la coreografía de las secuencias de grandes batallas, repletas de técnicas clásicas (y nuevas) de lucha, sino que también tuvieron que trabajar sustituyendo a los actores principales y a los extras, balanceándose en altos acantilados, escalando los muros de los castillos, cayéndose de los barcos y atacando a través de los bosques montados a caballo. Lo conseguido por los especialistas de esta película es único porque hay un montón de personajes que deben luchar de modo diferente. Recrear batallas con tantas estaturas, estilos y movimientos diferentes, fue todo un reto para ellos.
Bob Anderson, uno de los mejores maestros de esgrima del mundo, que ha asesorado películas como La guerra de las galaxias y entrenado al legendario Errol Flynn, fue el elegido para enseñar a los actores las diferentes técnicas de esgrima. Experto en armas medievales, Anderson leyó las novelas y desarrolló métodos de lucha basados en las descripciones de Tolkien de cada raza.
Así, decidió que, como los hobbit son tan pequeños, lo normal sería que luchasen en equipo. Otros, como Gimli el Enano, armado con un hacha, combatiría de forma radicalmente distinta. Cada grupo de especialistas fue entrenado para recrear los diferentes estilos de lucha de los Orcos, los Uruk-hai, los Espectros del Anillo, los Elfos y las demás civilizaciones del universo de Tolkien. Se requirió la ayuda de un experto en antiguos arcos largos ingleses. Pero no sólo se necesitaba una gran aportación humana, sino también animal.
n El Señor de los Anillos se han utilizado más de 250 caballos, incluyendo 70 especialmente entrenados que llevaron a los miembros de la Compañía a través de la Tierra Media. Entre ellos estaban los cuatro caballos pequeños que montan los hobbit, y los dos orgullosos caballos andaluces blancos, que dieron vida a Sombragrís, el corcel de Gandalf, a la vez salvaje y valiente. Este polifacético departamento fue dirigido por el cuidador de animales Dave Johnson, el coordinador de caballos Steve Old, los asesores técnicos de caballos John Scott y Lyle Edge, y el coordinador de especialistas de caballos Casey O’Neill.
Para Peter Jackson, todo esto era necesario para reflejar toda la fuerza de las batallas, con el torrente de adrenalina de la multitud de guerreros, los cascos atronadores de los caballos, los desgarradores gritos y los lamentos de fondo.
A pesar de la elevada sofisticación tanto de los especialistas como de los efectos de El Señor de los Anillos, al final Peter Jackson mantiene la atención en un único enemigo: el Anillo. “Lo que más me interesa de El Señor de los Anillos es que el verdadero villano de esta épica historia no es un gran dragón que exhala fuego, ni un siniestro robot asesino o un tiburón enorme. Es algo más sencillo. El Mal es psicológico, intangible, cada personaje lo encontrará en su propio camino”.
Curiosidades de El Señor de los Anillos
ien millones de personas de todo el mundo han leído la trilogía desde que se publicó por primera vez en 1954.
Durante el rodaje se filmaron casi un millón de metros de película.
Se tomaron 90.000 fotos fijas.
20.602 extras participaron en el rodaje de El Señor de los Anillos.
5.000 metros cúbicos de vegetación plantados en Hobbiton durante el año previo al rodaje.
En el momento de mayor actividad, en el rodaje de El Señor de los Anillos había un equipo de 2.400 personas.
En el almuerzo más multitudinario se sirvieron 800 comidas.
Durante el rodaje se filmaron más de 550 horas de película sobre el propio rodaje.
Para la trilogía se han escrito más de 400 páginas de guión.
Se levantaron 350 decorados.
300 pelucas fabricadas a mano especialmente para la trilogía.
El rodaje con actores se prolongó durante 274 días.
En una escena se utilizaron 250 caballos.
La empresa WETA Workshop hizo 200 máscaras de orco personalizadas.
En la actualidad 180 técnicos de WETA Digital se ocupan de crear los efectos informáticos.
114 papeles con diálogo.
Más de 100 localizaciones.
100 armas con incrustaciones, fabricadas a mano por WETA Workshop.
El 95% de los miembros de la compañía eran neozelandeses.
70 caballos entrenados para el rodaje.
El departamento de vestuario contaba con 40 sastres, diseñadores, zapateros, bordadores y joyeros.
La trilogía se ha traducido a más de 40 idiomas.
30 actores formados por los profesores de dicción y de idioma creativo.
El director, guionista y productor Peter Jackson ha estado 7 años preparando el proyecto.
4 fueron los hobbit que practicaron puenting durante el rodaje en Nueva Zelanda.
5 unidades de rodaje: la primera unidad, dos segundas unidades, la unidad de retroproyección y la unidad de miniaturas.
3 películas rodadas simultáneamente, la primera experiencia de este tipo en la historia del cine.
2 años de preproducción y 2 de posproducción.
Casi 1 kilómetro es la longitud que alcanzan todos los vehículos empleados en el rodaje alineados en fila
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