
Will Smith en Soy leyenda (I am Legend), de Francis Lawrence © Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, 2007. Reservados todos los derechos. Cortesía de Warner Bros. Pictures-Publicity Dept.
SOY LEYENDA, DE RICHARD MATHESON
Una gran novela llevada al cine
Warner Bros. presenta una de las superproducciones más esperadas de la temporada, Soy Leyenda (I Am Legend), protagonizada por Will Smith, dirigida por Francis Lawrence y escrita por Mark Protosevich y Akiva Goldsman. La cinta se inspira en un formidable libro de Richard Matheson, que ya fue adaptado previamente al cine. Antes de ver la película, los seguidores del escritor –que son numerosos y apasionados– ya han hecho su diagnóstico y dado su veredicto: la novela aún no ha sido fielmente traducida a imágenes. ¿Será esta vez la definitiva? ¿Habrá respetado Lawrence el texto de Matheson? Un estudioso de este escritor, José Luis González, nos acompaña en estas dudas.
GUZMÁN URRERO | 7 de diciembre de 2007
Asimismo en www.guzmanurrero.es: Los mitos del Conde Drácula (I) y Diálogo con Will Smith.
atheson tiene dos fascinaciones: el miedo y los vaivenes de la psicología humana. Con una prosa elegante, digna de la mejor literatura popular, ha fascinado a los lectores a lo largo de medio siglo. Observando, examinando y disfrutando su obra, hay un articulista español que une pasión y reflexión en su análisis. De José Luis González dicen que es un ejemplo de rigor, y eso que, como conferenciante y escritor, ha elegido un tema que interesa poco a los académicos: la literatura fantástica. Con ese asunto entre sus preferencias, ha colaborado con instituciones tan diversas como el Instituto Cervantes y el Museo Romántico de Madrid.
José Luis, ya tuve la oportunidad de entrevistarte para que descubrieras a nuestros lectores algunos secretos en torno a Bram Stoker, el creador del Conde Drácula. Ahora quiero charlar contigo sobre un escritor norteamericano, Richard Matheson. Me gustaría que me explicaras qué es lo que determina tu interés por este novelista.
Una razón sería la calidad literaria. Es raro hallar a un escritor tan consistente inventando fantasías ligadas al gusto popular. Si uno considera el nivel medio de la pulp fiction y de su herencia, Matheson se sitúa en un plano muy superior.
El estreno de la película Soy leyenda pone nuevamente de actualidad la novela del mismo título.
Y eso es fantástico, porque, verás… Esa es la mejor novela de Matheson. En cierto modo, condensa toda su sabiduría como narrador y como guionista.
De hecho, ya mereció dos versiones sobre las que luego hablaremos, The Last Man on Earth (1964), con Vincent Price en el papel principal, y El último hombre… vivo (1971), protagonizada por Charlton Heston.
Ambas muy interesantes, pese a las muchas libertades que se tomaron sus realizadores con el material original.
Luego volveremos sobre ese tema… Te decía que se estrena una nueva versión. Su guionista y productor, Akiva Goldsman, ya ha declarado su entusiasmo por la obra Matheson. Leo una indicación suya en las notas de producción de la película. Dice así: “Richard Matheson es como un dios para los que somos fanáticos obsesivos de la ciencia ficción. Hay una tradición en la ciencia ficción seria que consiste en llegar hasta lo más profundo en las raíces del personaje para explorar los temas impactantes: la idea de utilizar la ciencia ficción como una alegoría. Esta película se desarrolla realmente a partir de esa ética”.
Es un punto de partida inteligente. Si por algo se caracteriza la obra de Matheson es por su densidad psicológica. The Last Man on Earth y El último hombre… vivo contaban con dos protagonistas sumamente carismáticos, capaces de transmitir esa profundidad de la que hablo. Si he de ser sincero, como aún no he visto la cinta de Francis Lawrence, no puedo juzgar en qué medida Will Smith consigue manejar ese peso emocional…
Si me lo permites, te adelanto que el propio Richard Matheson ha aprobado al actor. Las notas de producción recogen ese elogio. “Creo que Will Smith –dice Matheson– es el hombre perfecto para interpretar el papel de Robert Neville”. Y añade: “He visto casi todas las películas en las que ha actuado y es totalmente convincente en todos los papeles que ha interpretado. En esta historia, su personaje es clave y, por lo tanto, él es la clave”.
¿Ah sí? ¿Ha dicho eso? Entonces me siento algo más tranquilo con relación a la película. Sobre todo porque tengo noticia de que se han hecho cambios con respecto a la novela de Matheson. Sé que eso es inevitable, pero es importante que se conserve su espíritu en la pantalla, sin traicionar sus principales conceptos.
José Luis, llevamos un rato conversando, y creo que no estaría mal que indicases a nuestros lectores cuáles son las principales obras de Matheson y qué importancia tienen éstas dentro del género.
Quieres… algo así como una biografía, ¿no es cierto?
A eso me refiero.
Bueno… Richard Matheson es un escritor estadounidense. Nació en 1926, y ha repartido su carrera entre la literatura y la escritura de guiones para cine y televisión. Entre sus obras, como ya hemos dejado claro, sobresale Soy leyenda (I am legend, 1954), que es la mejor novela de vampiros del siglo XX.
¿Lo crees así?
Sin duda alguna… Pero continuemos…
Sí, háblame de los comienzos de Matheson.
Debutó en 1950 con el relato Nacido de hombre y mujer, que inauguró un periodo de unos quince años que supuso su época más prolífica en el apartado literario. Fue entonces cuando publicó mucha narrativa breve y sus novelas más famosas: Soy leyenda, que como ya sabes es la odisea del último humano en un mundo poblado por vampiros, y El hombre menguante (The shrinking man, 1956), inmortalizada en el cine.
Antes de comenzar esta charla, me decías que te interesa su faceta como guionista.
Desde luego. De hecho, su trabajo pronto llamó la atención en el mundo del cine. Al año siguiente de publicarse la novela, Jack Arnold dirigió El increíble hombre menguante (1957), con guión del propio Matheson. Esta es la cinta que marcó el inicio de su prolífica carrera como guionista cinematográfico y televisivo.
¿Cuáles serían sus principales aportaciones en ese campo?
De sus libretos para el cine destacan los guiones que escribió para el ciclo de cintas basadas en obras de Edgar Allan Poe, dirigidas por Roger Corman en los años sesenta. De su producción televisiva destacaré El diablo sobre ruedas (Duel, 1971), guión basado en un relato propio, que lanzó a la fama al director Steven Spielberg… Y por supuesto, El vampiro de la noche (The Night Stalker 1972) y El estrangulador de la noche (The Night Strangler 1973), dos telefilmes protagonizados por el periodista Carl Kolchak, una suerte de involuntario detective de lo oculto que luego inspiró una de las series de televisión con mayor éxito y calidad de la historia del medio: Expediente X.
A principios de la década de 1990, Matheson aplicó renovados esfuerzos a su carrera literaria. Una carrera que nunca ha abandonado, aunque es verdad que ha sido rebasada por su producción cinematográfica. De todos modos, todavía nos depara sorpresas editoriales... No han llegado hasta los lectores hispanohablantes, pero publicó diversas obras ubicadas en el género del western.
¿Crees que es un autor suficientemente reconocido?
Yo diría que sí. Por lo menos, en Estados Unidos, donde su prolífica y dilatada carrera ha sido laureada con diversos galardones, entre los que destacan varios premios World Fantasy por su novela En algún lugar del tiempo y por el conjunto de carrera… No nos engañemos… Richard Matheson se ha ganado a pulso un lugar de honor en el Olimpo del género, ya sea en la literatura o en los medios audiovisuales. No en vano, sobresale por la calidad de estilo literario y es, junto a Ray Bradbury, uno de los grandes prosistas del fantástico.
Volvamos a Soy leyenda. En un artículo previo, has escrito que, dentro de la obra de Matheson, sobresalen sus diversos acercamientos a la figura del vampiro.
Ya... Pero fíjate, el tema de fondo de la novela es la supervivencia de un solo individuo en un entorno profundamente hostil. Es un tema que retomaría en El hombre menguante. Ambientada en un futuro cercano, la acción de Soy leyenda transcurre a finales de la década de 1970, unos veinte años en el futuro, ya que fue escrita en 1954.
Háblame de su protagonista.
Se llama Robert Neville. La novela narra su existencia en un mundo poblado por vampiros. Neville es el último superviviente de la humanidad, diezmada por una plaga de origen desconocido, cuyos componentes se han extinguido o se han transformado en depredadores nocturnos, ávidos de sangre.
Vampiros…
Sí, vampiros. Este drama postapocalíptico tiene lugar en los suburbios de Los Angeles, en cuyas desiertas calles Neville acomete el exterminio de los resucitados hasta la llegada del crepúsculo. Cuando avanza la oscuridad, los vampiros se tornan los amos y someten al último hombre vivo a un asedio en su casa fortificada.
Tú has descrito Soy leyenda como una novela psicológica.
En las distintas partes de la obra asistimos a los distintos estados de ánimo del protagonista y a su evolución psicológica y personal. La caracterización del personaje es, sin duda, un de los puntos fuertes de la narración.
Neville es un hombre de la calle, el trabajador de una fábrica que ha visto truncada su existencia junto a su mujer y su hija. Todo ello por culpa de la epidemia que ha provocado la extinción de la humanidad… No es un action hero al estilo Hollywood, es alguien que se enfrenta al abatimiento, al hastío y a la repugnancia que le producen sus batidas en busca de cuerpos yacentes. Cuerpos a los que clavar una estaca en el corazón. Neville debe sobreponerse a la angustia de escuchar todas las noches a los seres que sitian su casa con intención de alimentarse de su sangre.
¿Cómo evoluciona el personaje?
Atraviesa etapas autodestructivas en las que consume elevadas cantidades del alcohol, o en las que se lamenta de su celibato forzado, acompañadas de alguna tentación levemente suicida. También es víctima de sus propios descuidos y de su temeridad, que casi le cuestan ser pasto de los vampiros.
En medio de estos periodos, hay momentos en los que consigue sobreponerse y emprender la búsqueda del origen de la plaga y un remedio para esta. Neville descubre que hay dos tipos de vampiros. En primer lugar, seres que han muerto y han vuelto de la tumba como chupadores de sangre. Y por otro lado, personas a las que la enfermedad no ha matado. Seres que han mutado, adquiriendo una condición similar a la de los primeros. Se trata de infectados que, tras morir, vuelven de la tumba como no-muertos.
Para estos es para los que intenta conseguir una cura. Aunque está por ver cómo la aplicará en caso de encontrarla. Hay que recordar que este Neville literario, a diferencia de lo que plantea la cinta de Will Smith, no posee conocimientos técnicos ni de cómo seguir un procedimiento científico.
¿Cuál es el perfil de vampiro que emplea Matheson?
Otro de los puntos fuertes de la novela es la caracterización de los vampiros, totalmente alejada de los modelos existentes hasta el momento. A años luz de la imagen del aristócrata vampiro del siglo XIX. Matheson muestra a unas pálidas criaturas espectrales, de ojos ávidos. Merodeadores de ademanes lupinos, que no dudan en devorarse entre ellos cuando no han conseguido una presa humana. Pese a que pueden hablar (recordemos los Sal fuera, Neville del recalcitrante vecino que encabeza a los sitiadores nocturnos), nunca hablan entre ellos y el protagonista atribuye a los resucitados daños mentales o cerebrales derivados de la traumática experiencia de regresar de entre los muertos.
Ya hemos mencionado los dos tipos de vampiros existentes, a los que el autor sumará una variedad más inquietante al final de la trama, a los que también hay que añadir animales, perros, que se han infectado y han desarrollado sed de sangre.
Los vampiros de Soy leyenda carecen de los poderes que ciertos mitos o autores les han otorgado. No obstante, conservan ciertos atributos que les atribuye el folklore.
¿Por ejemplo?
Son vulnerables al ajo y a la luz solar… Ah, y mueren si se les clava una estaca. Su fobia a los espejos o a los símbolos religiosos es debida a una mera cuestión psicológica, condicionada por las creencias que sobre los vampiros posea el infectado.
Curioso… Como lector, siempre me atrajo este detalle.
Ese es otro de los valores de la obra: cómo Matheson racionaliza la leyenda del vampiro. A lo largo de la trama Neville, y los personajes que aparecen en flash-backs, conjeturan sobre el origen de la epidemia. Se sugiere que los vampiros pueden ser fruto de las armas bacteriológicas empleadas en una hipotética Tercera Guerra Mundial en la que ha vencido EE.UU. O que acaso sean los vampiros quienes, desde tiempos inmemoriales, han estado propagando el mal. Finalmente, Matheson establece una causa patológica que lo explica todo: desde los puntos débiles del vampiro hasta el modo en que regresa de la muerte.
Todo un tour de force en una obra que casi podría calificarse como cuento largo o novela corta, y donde el lector se explaya al especular con algunos pasajes que sólo se mencionan en la novela. Los últimos días de la humanidad. Cómo el pánico y las supersticiones van haciendo mella. El ejercito y la policía disparando contra quienes no entregan a sus muertos para ser incinerados en piras. La negativa de Neville a entregar el cuerpo de su esposa, y cómo ésta vuelve de entre los muertos. El intento de convivir con alguien que ha pasado ser una amante esposa a un ser cuyo interés por el protagonista se limita a matarlo para alimentarse de su sangre… Y ahí me detengo, por citar sólo algunos de los pasajes más sugerentes.
No desvelemos sorpresas…
Claro… Me resisto a tratar sobre la última parte del libro, pensando en quienes no lo han leído o van a ver la nueva versión cinematográfica. Sólo un apunte: hay un giro que cambia el signo de los acontecimientos, y que permite expresar una metáfora muy inquietante. Una metáfora que explica la última frase de la obra.
José Luis, hablemos ahora sobre las anteriores versiones cinematográficas de Soy leyenda. La primera de ellas tiene, por cierto, una historia bastante azarosa…
Es verdad. En 1957, la productora británica Hammer adquirió los derechos de la novela, y contrató al propio autor para escribir el guión. Dicho proyecto llevaba el título de Night Creatures e iba a contar con Val Guest como director. Sin embargo, el British Board of Film Censors, el organismo oficial de censura previa donde eran remitidos los guiones antes de la filmación, sentenció que si el guión se filmaba tal cual, la película sería prohibida en el Reino Unido.
Caray…
La productora, que ya había tenido bastantes problemas con las cintas Drácula y La maldición de Frankenstein, optó por abandonar el proyecto.
Debió de ser frustrante para Matheson.
Ya lo creo. Años después, se lamentaba de lo sucedido en una entrevista a la revista Fangoria: “El censor –decía– lo rechazó por ser demasiado violento. Nunca he podido entenderlo, especialmente a la luz de algunas cosas sangrientas que la Hammer estaba haciendo entonces”.
Sin embargo, el guión no desapareció en el limbo, sino que fue vendido por la productora británica en 1962 a la productora AIP de Samuel Z. Arkoff. El productor Robert Lippert contrató a Matheson para trabajar de nuevo en el guión. Según el escritor, Lippert le dijo que el director sería Fritz Lang.
Hubiera sido un cineasta idóneo para adaptar Soy leyenda.
Por desgracia, este es un hecho que no llegó a producirse, ya que el encargado de la dirección fue Sidney Salkow. Y si el novelista no estaba contento con el cambio de director, menos lo estuvo cuando Arkoff contrató a William Leicester para reescribir el guión. De hecho, tras ver la cinta, sustituyó su nombre de los créditos por el seudónimo de Logan Swanson, en desacuerdo con los cambios hechos al guión original.
La cinta se rodó en régimen de coproducción con Italia, país donde se rodó y de donde procedía la casi totalidad del reparto y del equipo técnico. Como protagonista fue elegido Vincent Price, que ya era considerado una estrella del cine de terror. Según algunas fuentes, el director, Sidney Salkow, era el mismísimo representante de Price.
Sin embargo, pese a todas esas vicisitudes, se trata de un largometraje muy estimado. Es más: suele figurar entre esas rarezas que atraen a una legión de seguidores.
The last man on Earth (1964), que así fue titulada, tiene estatus de película de culto. Algo así como una pequeña obra maestra, casi desconocida debido a la poca difusión que ha conocido, ni en el momento de su estreno ni con el paso del tiempo, en los distintos soportes tecnológicos existentes. Desgraciadamente, todo es pura leyenda.
¿No te interesa?
Es una producción barata, donde constantemente se puede apreciar lo magro del presupuesto. Para empezar, falla al querer hacer pasar una ciudad italiana por una localización estadounidense. Es llamativo el flashback donde Price conduce un gran coche americano y se cruza constantemente con Fíat 500 y 600. Lo mismo sucede con el estilo de los edificios de uno y otro país.
Ya pero, al margen de la ambientación, ¿no te parece bien rodada?
En el ámbito artístico, adolece de una dirección poco dinámica e inspirada. A juego con las interpretaciones, incluyendo la de Vincent Price. La novela posee una vena intimista que la cinta ha recogido en forma de ritmo lento y tedioso. Además, la elección de Price para el papel protagonista no fue acertada. Hay que insistir en que el protagonista es un hombre de la calle, no un científico que busca una cura para la plaga como en la cinta. Price posee unas facciones demasiado aristocráticas para representar a un anónimo hombre de a pie. Su actuación es un tanto histriónica. Se recrea en muecas propias de esos personajes de Poe a los que había interpretado en las cintas dirigidas por Roger Corman.
El propio Matheson era el guionista de esas cintas del ciclo Poe, y siempre ha tenido buenas palabras para el actor. Pero en este caso, tampoco le convenció la actuación de Price.
¿Y entonces? ¿Cuál hubiera sido el reparto ideal?
Para el escritor, el actor idóneo era Jack Palance. El destino hizo que sus caminos se cruzasen diez años después, cuando Matheson escribió el guión del telefilme Drácula (1973), donde Palance encarnó al conde vampiro.
¿No hay nada de interés en la producción de Salkow?
Como puntos a su favor hay que anotar su relativa fidelidad a la novela. Digamos que en un 80% del argumento… Aunque en modo alguno sea fiel al espíritu del original. Me interesa la acertada fotografía en blanco y negro. También es acertada la caracterización de los vampiros. Merodeadores nocturnos de movimientos lentos y vacilantes...
Sé que The last man on Earth es juzgada por otros autores como una obra maestra del horror y la ciencia-ficción. Y eso sucede por el mero hecho de que poca gente la ha visto. En resumen, su prestigio es artificial, ya que se trata de una película barata, mal dirigida y con malas interpretaciones, en la que, no obstante, se pueden salvar algunos elementos acertados.
A Charlton Heston no le gustaba nada le versión de Price, ¿verdad?
En absoluto. “Mal interpretada” o “Incapaz de asustar” son dos comentarios que Heston dedicó a The last man on Earth.
Charlton Heston fue el productor y principal actor de la segunda adaptación cinematográfica de Soy leyenda: El último hombre… vivo (The omega man, 1971).
A diferencia del filme protagonizado por Price, la de Heston es una película que alcanzó un éxito más que modesto y es relativamente conocida. Y vaya si lo es, que hasta ha cosechado calificativos del tipo “maniquea parada de monstruos de claro trasfondo fascista”.
¿Quién opina de ese modo?
Carlo Frabetti.
No me sorprende, siendo un autor con un condicionamiento ideológico tan obvio y tan extremo. No puedo estar más en desacuerdo con esa opinión.
Comparto eso que dices.
Dime, ¿cómo llega Heston a este proyecto?
Se atribuye al mismísimo Orson Welles la recomendación de la novela de Matheson como futuro proyecto para Heston. Se supone que ocurrió después de que ambos trabajaran en Sed de mal (Touch of evil 1956). Esto me parece una anécdota apócrifa, ya que Heston no declara nada al respecto en las entrevistas realizadas a propósito de su adaptación. El protagonista de El Cid encontró la obra de Matheson muy prometedora, y empezó a trabajar en el proyecto con el productor Walter Seltzer, que, para sorpresa de ambos descubrió la semidesconocida versión de 1964 protagonizada por Price en Italia. Decidieron seguir adelante, pues consideraron que la existencia de la ignota producción italoamericana no sería un lastre.
Si la anterior adaptación era fiel, en líneas generales, a Soy leyenda, El último hombre… vivo sólo toma ciertos elementos, y adquiere su propia dirección narrativa. Matheson, pese a que reconoce que es un film de mayor calidad que el de Price, donde Heston hace una mejor interpretación, reniega de la cinta. Argumenta que no tiene nada que ver con su novela.
Por favor, recuerda el argumento a los lectores.
La película presenta al presunto último superviviente de la humanidad, el excientífico militar Robert Neville (Heston), en su lucha contra “la familia”. Estos son una suerte de mutantes albinos, víctimas de un holocausto desencadenado por las armas bacteriológicas en un conflicto ruso-chino.
Los mutantes se consideran los elegidos para reconstruir el mundo sin caer en los errores del pasado. Por ello, se dedican a la destrucción sistemática de tecnología, libros y todo lo que recuerde a la época previa a la plaga. De ahí su enconado enfrentamiento con Neville, a quien consideran el último representante de un pasado muerto. Neville, a su vez, se dedica a la búsqueda y destrucción de los miembros de “la familia”.
¿Realmente es Neville el último hombre vivo?
Gracias por la ironía… Pero tienes razón. Casi la mitad del metraje, empieza a aparecer más gente que un sábado por la tarde en el centro urbano. Heston es salvado in extremis de las garras de los mutantes por dos adultos, Lisa (Rosalind Cash) y Dutch (Paul Koslo), que tienen a su cargo un grupo de supervivientes formado por niños y adolescentes de distintas edades. Aquí descubrimos que la enfermedad está presente en todos los supervivientes, latente en su primera fase. A diferencia de ellos, “la familia” sufre la tercera fase de la enfermedad.
A partir de aquí, la segunda mitad del filme se centra en la búsqueda de un remedio por parte de Heston. Un remedio para que quienes se encuentran en la fase primaria desarrollen una inmunidad. Por cierto, Heston es inmune debido a que se inyectó una vacuna experimental momentos antes del colapso final de nuestra raza. De ahí lo de hombre omega (omega man), a diferencia del resto de personajes que son portadores del mal.
Casi es innecesario preguntarte por las infidelidades de esta película con relación a la novela de Matheson.
La primera diferencia de peso entre novela y película es la sustitución de los vampiros por mutantes. Heston justifica el cambio con el argumento de que buscaban la máxima plausibilidad científica, y que en esa pretensión no encajaba la figura del vampiro. Ese es uno de los mayores errores de la película, cuya posible influencia en el irregular resultado final admite el actor. Se pierde una de las grandes bazas de la novela: la racionalización científica del mito del vampiro. No obstante, “la familia” posee algunas de las debilidades del vampiro, como la fotofobia y el letargo en el que se sumen durante las horas de luz diurnas.
También difiere en grado sumo la construcción que hace Heston del personaje de Neville. Como en la anterior adaptación, es un investigador médico en pos de la cura para la plaga, aunque en esta pertenece al ejercito, ya que el mal tiene su origen en las armas bacteriológicas utilizadas en un conflicto que se torna apocalíptico.
El equilibrio mental del personaje es más estable que en la novela, aunque hay escenas en que vemos como la soledad le pasa factura. Por ejemplo, cuando sufre la alucinación de escuchar un teléfono sonando en una cabina, o cuando contempla un maniquí que luce un escueto conjunto de lencería. Pero en general, esta contento con su destino, cómodamente instalado en un ático que ha decorado con obras de arte rescatadas de los museos devastados por “la familia”. Disfruta del juego del gato y el ratón que mantiene con los mutantes.
A su personaje se le podría tildar de Hugh Heffner post-apocalíptico. Es un bon vivant paramilitar sin harén de conejitas. Recuerda más al Taylor de El planeta de los simios (Planet of the apes, 1968), con esos diálogos ácidos y cínicos, que al hombre de la calle de la novela. Por cierto, algunos de esos diálogos se deben a William Peter Blatty, el autor de la novela El exorcista, que no aparece reflejado en los créditos.
No sé si tú lo crees así, pero en cierto sentido, parece que fue inevitable deformar al personaje de Neville para adaptarlo a la idiosincrasia de Heston. Él encarna un estereotipo, y no era razonable traicionar a sus seguidores.
Efectivamente, Heston vuelve a interpretar a un héroe de acción, un rol repetido en numerosas ocasiones a lo largo de su carrera. Pero esta vez suma elementos mesiánicos al personaje. No por azar sino por obra de los guionistas. Los mutantes se refieren a él como el ser de la luz, aludiendo a su tolerancia a las luces intensas o a la solar. No obstante, es un título cargado de simbolismo. Eso contrasta con los negros hábitos que luce “la familia”. Por otro lado, una de las niñas supervivientes le pregunta si él es Dios. No revelaré el desenlace…
No, por favor.
… Pero adelanto que la última escena insiste en ese contenido simbólico.
El último hombre… vivo funcionó bien en la taquilla, ¿no es cierto?
De hecho, fue número uno durante varias semanas, y rindió buenos beneficios. Esto se ve acentuado por un presupuesto no muy abultado, y eso que la película fue una de las principales apuestas de Warner Bros. para 1971.
¿Qué opina Heston del resultado final?
Charlton Heston tiene sentimientos encontrados al respecto. Por un lado, se siente orgulloso del éxito obtenido. No obstante, considera el filme como el proyecto personal del que menos feliz se siente, con la excepción de Mayor Dundee (1964). Defiende, en líneas generales, el tratamiento del guión, pero admite que haber sido más fiel a la novela, sin sustituir vampiros por mutantes, podría haber influido positivamente en el resultado. Si no se hubiese visto presionado por el estudio, hubiera sido distinto. Por otro lado, admite no estar feliz por el maquillaje de los mutantes ni por la manera en que fue fotografiado e iluminado. No lo considera nada terrorífico. Tampoco parece estar de acuerdo con el montaje final, aunque sus manifestaciones al respecto son muy diplomáticas. A la hora de la verdad, se eliminaron escenas por cuestiones de metraje y agilidad del ritmo. Heston se pregunta cómo hubieran podido lograr el equilibrio entre ese ritmo y una mayor profundidad de la trama. A su modo de ver, ésta era una idea maravillosa que se rodó de una manera simplemente correcta.
¿Y Matheson? ¿Qué dice Richard Matheson de todo esto?
Según Matheson, la intención de Heston era contar con el director Sam Peckinpah, con quien había coincidido en Mayor Dundee. Hubiera preferido una película fiel a la novela. No obstante, esto último se contradice con las declaraciones realizadas por el actor en diversas entrevistas, donde deja claro qué dirección iba a tomar el guión.
Finalmente, El último hombre… vivo es una competente cinta de acción fantástica que tiene bastante en común con El planeta de los simios y Hasta que el destino nos alcance (Soylent Green 1973). Esas tres películas de Heston conforman un tríptico futurista de tintes pesimistas.
También hay que resaltar la época en que fue rodada. Nos situamos al principio de la década de 1970. Hay referencias al festival de Woodstock, a la tensión entre la URSS y China, a la guerra de Vietnam o al cine blaxploitation. Sin embargo, esa coyuntura no ha afectado a la película negativamente. No ha hecho que haya envejecido mal. Todo lo más, ha cosechado polémica.
Volvemos al terreno de las acusaciones ideológicas.
Verás, es cierto que la película se ha ganado fama de ultraconservadora con el paso del tiempo. Algunos aspectos ambiguos del guión pueden prestarse a ello. Pero no es menos cierto que Charlton Heston se ha convertido en una figura a batir por motivos extracinematográficos. En especial, gracias al retrato que Michael Moore hace de él en alguno de sus pseudo-documentales.
Los detractores de Heston y de la cinta, como el mencionado Frabetti (supongo que lo será de ambos) reducen El último hombre… vivo a una parábola del enfrentamiento entre ideas ultraconservadoras e izquierdistas. De hecho, se suelen referir a ella como la película en que Heston lucha contra los hippies, a los que culpa del fin del mundo.
El propio Heston manifiesta que toda su vida ha sido un conservador y que, según su lógica, un conservador intentaría que su civilización perviviese tras el colapso. Sinceramente, opino que la polémica está motivada por la simple presencia de Heston en la cinta. Al fin y al cabo, es un asunto gratuito. Un frente más desde el que atacar al personaje. El film estaría limpio de polémica si lo hubiese protagonizado otro actor.
Si alguien encarna a un régimen totalitario en la cinta, sea éste fascista o comunista, sin duda son los mutantes de “la familia”. Una masa uniformada con hábitos, con disciplina maoísta. Una masa homogénea, a la que identifican los estigmas de la enfermedad; estigmas que, según sus portadores, los señalan como los elegidos por la providencia, sin distinción externa de raza o sexo… Ahora que lo pienso, quizá haya malinterpretado a Frabetti, y lo de fascista va por los mutantes.
Dejémoslo en el aire… Me gustaría que ahondásemos en la caracterización de esos mutantes, caracterizados de un modo que los distancia del los vampiros ideados por Matheson.
Están capitaneados por Matthias (Anthony Zerbe), el caudillo, fuhrer, o conducator de “la familia”. La misión de estos superhombres es dar muerte a los supervivientes que no han alcanzado la fase terciaria del mal, infrahombres personificados en Neville. No contentos con causar la muerte física, se dedican a destruir el legado tecnológico y cultural de la humanidad, a imagen y semejanza de las quemas de libros y la destrucción del arte degenerado de la Alemania nazi.
Su pretensión es construir una nueva sociedad sobre la base de una época pretecnológica. Recuperarían así una suerte de edad dorada del hombre, cuando aún no se había cometido el pecado original del conocimiento tecnológico. Esa época se correspondería con la edad media, que es de donde proceden los atuendos y ademanes de “la familia”. Es un elemento muy interesante caracterizarlos como una fanática y alucinada Neoinquisición, salida de la más negra noche de los tiempos. Queman libros o escenifican autos de fe que culminan con la muerte del hereje de turno, que perece abrasado en la hoguera. Esa es, precisamente, la suerte que está a punto de correr Neville, salvado en el último momento por la intervención de Dutch y Lisa.
Queda claro que la civilización, tal y como la conocemos, ha desaparecido. Los supervivientes tienen que comenzar desde cero. Frente a la transición que propone el grupo mayoritariamente compuesto por niños, Matthias instaura un nuevo terror jacobino, que proclama la ruptura violenta con el pasado. Tratándose de albinos, sería éste, literalmente, un genuino white power. Frente a los mutantes, se sitúa el grupo de niños y adolescentes que dirigen Lisa y Dutch.
Este es el grupo al que se une Neville…
Exacto. Lo forman quienes se oponen a la homogeneidad de “la familia”. A su manera, estos supervivientes son un canto a la diversidad. Incluso en su ideología son dispares: Neville es un burgués conservador. Lisa (Rosalind Cash), una afroamericana independiente y decidida. Dutch viste como un hell angel, con una cazadora de cuero sobre el torso desnudo. Incluso luce en la espalda el dibujo, en color rojo vivo, de un puño con el dedo corazón extendido hacia arriba. Juntos son capaces de olvidar sus diferencias a favor de un nuevo mundo, esta vez mejor que el anterior. Para confirmarlo, a Heston no le plantea ningún prejuicio hacer el amor con Cash, pese al supuesto extremismo del actor.
En conjunto, es obvia la diferencia que se establece entre la vitalidad juvenil de los supervivientes y la blancura mortecina de quienes viven en la noche. Luz frente a tinieblas… el viejo conflicto del bien contra el mal.
Los críticos del El último hombre… vivo también aluden al uso que sus protagonistas hacen de las armas.
Esta es una controversia reciente, y se debe a la militancia de Heston en la National Rifle Asociation, la asociación que defiende el derecho constitucional estadounidense a portar armas de fuego. Sin embargo, el uso de armas en esta cinta es similar al que caracterizaba a cualquier otra película de acción durante aquellas fechas.
En su momento, esta reticencia no se planteó. Simplemente, porque el necesario debate sobre el uso de armas no estaba tan acentuado en los medios. De hecho, Warner Bros. publicitó durante el estreno el arsenal de pistolas, subfusiles y rifles que utilizaba Heston. Y eso que no era el único personaje que las portaba. Lisa empuña una pistola automática y un subfusil. Dutch lleva una ametralladora Thompson en su moto y dos revólveres Colt peacemaker, al estilo cowboy, de los que hace uso durante el rescate de Heston de las llamas. Incluso se ve a un muchacho empuñar una ametralladora del calibre 30.
Probablemente, un espectador contemporáneo juzgaría todo eso de otro modo.
La del chico con la ametralladora es una escena que hoy, con la perspectiva que da el cambio de mentalidad en este aspecto, sería considerada políticamente incorrecta.
“La familia” también usa las armas. Sólo que éstas son mucho menos sofisticadas.
Sólo emplean palos, piedras, lanzas, flechas… Armas primitivas, pero no menos letales. Uno de ellos utiliza una pistola en una incursión contra Heston. Infringe así el tabú de los mutantes sobre el uso de tecnología. Pero de poco le sirve frente al hombre omega.
¿Crees que puede verse El último hombre… vivo como una censura al hippismo?
A mi modo de ver, el único paralelismo de los mutantes con el movimiento hippie (muy decadente en EE.UU cuando la cinta se estrena) puede estar relacionado con Charles Manson y sus acólitos. También el grupo criminal de Manson adoptó el nombre de “la familia”. Los asesinatos Tate-LaBianca, instigados por Manson y ejecutados por sus seguidores, supusieron un abrupto y sangriento colofón de la utopía hippie. Así pues, no es descabellado trazar ciertos paralelismos entre Matthias y Manson, dos personajes iluminados y extremistas. Lo mismo vale para las tropelías de sus discípulos.
Si se profundiza en ese vínculo entre ficción y realidad, podemos conjeturar que si el guión atacaba, de alguna forma, al movimiento hippie, en realidad lo hacía contra su expresión más tenebrosa y dañina.
¿Conoces alguna otra versión audiovisual de la novela de Matheson?
Bueno… sé de una adaptación española de Soy leyenda. Es una cinta desconocida, que se sitúa cronológicamente entre las dos adaptaciones mencionadas. Se trata de un cortometraje. En concreto, un trabajo del tercer curso de la Escuela Oficial de Cinematografía, dirigido por Mario Gómez. Desconozco su contenido, pero varios expertos a los que he consultado apuntan que se trata de un trabajo de índole experimental.
¿Crees que la película de Francis Lawrence colmará las expectativas de los aficionados?
Quienes amamos la novela original, hemos deseado durante años una fiel y correcta adaptación cinematográfica. Esta versión que se estrenará próximamente, protagonizada por Will Smith, se empezó a gestar hace unos quince años y ha seguido un camino bastante irregular. Se le han adjudicado al proyecto directores como Ridley Scott (Alien, Black hawk derribado), Rob Bowman (Expediente X) y Michael Bay (Armaggedon, Transformers); y actores como Arnold Schwarzenegger, Michael Douglas, Tom Cruise o el propio Smith, vinculado a Bay. Cada proyecto ha visto ir y venir a diferentes guionistas, con diferentes tratamientos del argumento literario. Pero nadie ha contado con Richard Matheson ni con su guión de Night Creatures. Desgraciadamente, me temo que esta tampoco será la versión definitiva de Soy leyenda. Podemos encontrarnos con el típico blockbuster de Hollywood, algo así como La jungla 4.0 con vampiros… Claro que eso no es malo. A mí no me desagrada ese tipo de cine. Sólo nos queda esperar una cinta competente y entretenida.
Volviendo al tema de los vampiros, en uno de tus artículos dices que Matheson nunca se ha alejado de este asunto en sus relatos.
Eso queda de manifiesto en cuentos como Hijo de sangre y Los vampiros no existen. El primero narra el anhelo de un peculiar adolescente por convertirse en vampiro, y el segundo parece un tratamiento clásico que se torna una broma negra. Este último fue adaptado como uno de los segmentos que componían el telefilm Dead of Night (1977), protagonizado por Patrick Macnee (Los vengadores) y Horst Buccholz (Los siete magníficos).
¿Cuál es el legado de Soy leyenda y de sus adaptaciones en el mundo audiovisual?
Anteriormente, al hablar de The last man on Earth, me refería a la importancia del maquillaje y la caracterización de los vampiros. Nos recuerdan, si te fijas, a los zombis del cine moderno. De hecho hay un claro influjo de Soy leyenda en una de las cintas más importantes y seminales del género de terror moderno: La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead 1968), de George A. Romero. Hago extensivo ese influjo a las secuelas de dicho largometraje.
¿En qué sentido?
Es innegable que las dos primeras cintas que componen la tetralogía de Romero, La noche de los muertos vivientes y Zombi (Dawn of the dead 1978), contienen gran cantidad de elementos procedentes de la novela. En el caso de la cinta inaugural, podríamos hablar de una adaptación apócrifa.
¿Lo crees así?
Oficialmente, La noche de los muertos vivientes está basada, de forma parcial, en un relato inédito del propio Romero, dividido en tres partes. Se nutrirían de este relato el resto de secuelas, aunque en un principio no existiese una intención de continuidad. El título del cuento es Anubis, en referencia al dios de los muertos del antiguo Egipto. El guión lo firman Romero y el guionista John Russo.
Pese a que el director reconoce la obra de Matheson como su fuente de inspiración (véase el prólogo de la novelización del guión escrito por Russo), el papel de Soy leyenda suele ser ignorado o reducido a un simple homenaje por los estudiosos de la obra de Romero. Lo mismo ocurre con la aportación de Russo al guión, quien acabó pleiteando en los tribunales por los derechos de autoría.
La deuda contraida con Matheson es enorme. De hecho, las películas de la tetralogía original no sólo homenajean el original literario, sino que directamente toman situaciones de éste….
¿Por ejemplo?
Los enfrentamientos entre policía y ciudadanos que no quieren destruir los cadáveres de sus seres queridos en Zombi… El Miami desierto de El día de los muertos (Day of the dead 1985). También son herederos de la novela de Matheson los veloces zombis de Amanecer de los muertos (Dawn of the dead, Zack Snyder, 2004), que a su vez es el remake de Zombi. Ocurre lo mismo con el Londres desértico que recorre el superviviente de 28 días después (28 days later, Danny Boyle, 2002).
Por otro lado, cuesta creer que Romero no conociese la versión de Vincent Price. Los ojerosos vampiros, fotografiados en blanco y negro, son muy similares a los zombis del realizador de Pittsburgh. En mi opinión, son demasiado evidentes las similitudes en la iconografía de los zombis de ambas cintas. Con todo, sería un exceso de celo presuponer que trabajaron con una copia de The last man on Earth. No obstante, existen precedentes al respecto. Ya Tod Browning manejó una copia de Nosferatu (1922) cuando filmó su Drácula (1931).
O sea que no hay plagio, pero sí una obvia influencia.
Digamos que conviene insistir en que la cinta dirigida por Romero, y coescrita por Russo, recoge gran parte del espíritu paranoico y el tono apocalíptico de la novela de Matheson.
La otra gran creación de Matheson es El hombre menguante, igualmente llevada al cine.
El propio autor ha confesado en diversas entrevistas su interés por entrar en el negocio del cine, y se las arregló para vender los derechos de El hombre menguante a condición de ser él quien escribiese el guión.
Por favor, recuerda a los lectores el planteamiento argumental de esta magnífica novela.
El hombre menguante narra la odisea física y psicológica que sufre Scott Carey en su proceso de empequeñecimiento. Alterna la narración dos tiempos: la existencia milimétrica en el sótano de su casa y el periodo en el que se va reduciendo su tamaño. Es una novela, digámoslo así, muy física. Sobrevivir en el microuniverso donde se ha visto confinado el protagonista es una tarea titánica. El personaje queda expuesto a numerosos peligros y penalidades. Por otro lado, Matheson plasma bien el desgaste psicológico que supone el proceso de mengua, y hace especial hincapié en cómo afecta a la sexualidad del protagonista.
¿Algún punto en común con Soy leyenda?
El tema del individuo enfrentado a un universo hostil, aunque al final deje abierto un resquicio al optimismo.
Jack Arnold realizó en 1957 la adaptación cinematográfica. Todo un clásico del cine fantástico.
¿Sabías que el guión de Matheson fue reescrito?... Eso le provocó un gran malestar.
Lógico.
Finalmente, los productores optaron por una narración lineal, obviando los aspectos psicológicos. La película se centra en la diminuta y peligrosa existencia del personaje. En sus titánicos enfrentamientos contra gatos y arañas que pretenden devorarle… Todo un festival de efectos especiales, vanguardistas en su época, dirigido con buen pulso y tensión.
En cualquier caso, no fue la última vez que Richard Matheson vio una obra suya adaptada a la gran pantalla.
En 1971, el mismo año del estreno de El último hombre...vivo, escribió el guión de su primer telefilm, que además catapultó hacia el éxito a su realizador, uno de los mejores cineastas de todos los tiempos: Steven Spielberg.
Me hablas, claro está, de El diablo sobre ruedas (Duel 1971).
Poca gente sabe que está basado en un relato de Matheson, publicado originalmente en la revista Playboy. Se trata de un inconmensurable ejercicio de tensión e intriga que narra el acoso y la persecución a que somete el misterioso conductor de un camión cisterna al vehículo conducido por un hombre corriente.
Dos años después se estrenó La leyenda de la mansión del infierno (Hell House 1973), basada en otra soberbia novela de Matheson, La casa infernal (1971).
Ahí Matheson elabora la que quizá sea la mejor contribución al subgénero de casas encantadas. Muy por encima de obras como La casa Hill, de Shirley Jackson, o El resplandor, de Stephen King. En este caso, un grupo de cuatro investigadores psíquicos intenta desentrañar el embrujamiento de la mansión Belasco, considerada el monte Everest de las casas encantadas. Es un edificio que se ha cobrado diversas vidas en anteriores investigaciones.
El autor plantea dos maneras de vencer el embrujo, mediante los poderes de dos médium y por medio de los instrumentos de ese científico que achaca a ciertas energías el embrujamiento. Pese a este despliegue, la casa desata sus tenebrosos poderes y busca las debilidades propias de cada uno de los personajes. Su propósito es inequívoco: eliminarlos.
La película es muy inquietante. Te diría que es uno de esos escasos largometrajes que me ha provocado auténtico terror.
El guión, obra del propio Matheson, es fiel a la novela. A mi modo de ver, es una buena cinta que tiene el grado de película de culto entre los aficionados.
Hay otra producción muy querida por los aficionados, En algún lugar del tiempo (Somewhere in time 1980), que también se basa en una novela de Matheson.
Sí… Es un romance y un viaje en el tiempo. Lo protagonizan Jane Seymour y Christopher Reeve, y se inspira en la novela favorita del autor.
¿Qué te parece Más allá de los sueños (What dreams may come 1998)?
Es otra película de fondo romántico. Se basa en la novela homónima de 1978… En realidad, aborda el clásico tema del amor más allá de la muerte. Tiene reminiscencias de La divina comedia de Dante o del viaje que en pos de Perséfone hace su amado hacia los infiernos. Pero si he de serte sincero, la cinta se queda en poco más que un amable vehículo al servicio de Robin Williams. Sólo cabe destacar su magnífica fotografía.
Como última aportación, previa a Soy leyenda, destaca El último escalón (Stir of echoes 1999), también basada en una novela homónima de 1958. Es la historia clásica de un fantasma que busca justicia y ayuda para vengar su muerte. Resultó una más que competente película de terror, pero pasó desapercibida por el éxito en las mismas fechas de El sexto sentido.
Hay un personaje importante en la vida profesional de Matheson. Me refiero a Dan Curtis. ¿Qué relevancia darías a Curtis en la biografía de nuestro escritor?
Lo cierto es que muchos de los guiones más memorables escritos para televisión por Richard Matheson durante la década de 1970 se deben a colaboraciones con el productor y director Dan Curtis.
Curtis se había labrado una reputación en los años sesenta realizando documentales sobre golf, lo cual le permitió encarar un ambicioso culebrón gótico que le reportaría gran fama: Dark Shadows. La serie constó de 1.225 episodios, emitidos entre 1966 y 1971, además de dos películas en 1970 y 1971. En 1991 comenzó una nueva versión de la serie, pero fue cancelada tras la realización de trece episodios, sin la participación de Curtis.
Aquello era una soap-opera (una ópera de jabón: así se llamaban debido a que en la era radiofónica muchas series de extensa duración, equivalente a lo que despectivamente denominamos culebrones, eran patrocinadas por marcas de jabón). Curtis, cansado por la duración decidió asumir nuevos retos y buscó un guión en el que asumiría también la función del director.
Y ahí es donde entra en escena Matheson, ¿verdad?
Curtis consiguió el manuscrito de una novela inédita del periodista Jeff Rice, titulada The Kolchak tapes. Narraba las cacerías nocturnas de un vampiro en Las Vegas, y cómo el caso es destapado por un periodista. Curtis compró los derechos y contrató a Richard Matheson para escribir el guión, aunque finalmente no dirigió el telefilm.
La emisión de El vampiro de la noche tuvo lugar en enero de 1972 en la cadena ABC, y consiguió un récord de audiencia mantenido durante años. El argumento sonará a muchos aficionados. Carl Kolchak (Darren McGavin) es un periodista de sucesos en Las Vegas. Investiga una serie de asesinatos en los que los cadáveres de las víctimas están desangrados. Su teoría de que el asesino actúa como un vampiro choca con la versión de las autoridades… Y la realidad supera todas sus expectativas. Pero paga un alto precio personal y profesional a cambio de esclarecer el caso y acabar con el asesino.
Inmediatamente la cadena pidió una secuela, materializada en 1973. Fue dirigida por Curtis y supera al primer telefilm. En El estrangulador de la noche, Matheson sitúa a Kolchak en Seattle, donde investiga unos asesinatos tras los que se encuentra un alquimista cuya edad supera los trescientos años. El móvil de los crímenes consiste en crear un suero que asegure la longevidad del asesino.
Pese a contar con una audiencia menor que la del primer telefilm, los resultados propiciaron que se encargase a Matheson un tercer guión, que no llegó a ser filmado. Escrito en colaboración de William F. Nolan y con el título provisional de The night killers, narra la investigación de Kolchak de los crímenes de importantes políticos, que son sustituidos por dobles robóticos.
¿Y qué hay de los otros episodios protagonizados por Kolchak?
La cadena ABC perseveró con Kolchak y se embarcó en una serie de televisión, aunque sin contar con Matheson ni Curtis. Protagonizados por McGavin, se rodaron veinte episodios, entre los que se cuenta una secuela del primer telefilm.
¿Se mantivo el vínculo entre Curtis y Matheson?
La relación entre guionista y productor siguió cosechando resultados. Por ejemplo, el thriller Dying room only (1973). Luego llegó Scream of the wolf (1974), dirigida por Curtis sobre un cazador tras la pista de un hombre lobo. También cabe citar Dead of night (1977), dirigida por Curtis. Pero destaca una película televisiva, Drácula, dirigida por Curtis y protagonizada por Jack Palance.
Háblame de esta versión del clásico de Stoker.
Matheson adapta la novela de Bram Stoker con relativa fidelidad argumental, aunque no es fiel al espíritu de la obra. La importancia del guión de Matheson estriba en que introduce elementos que, casi veinte años después, retomó Francis F. Coppola en Drácula de Bram Stoker (Bram Stoker`s Dracula 1992), lo que le valió al italo-americano los elogios de la crítica.
El telefilm de Curtis es el primero en relacionar al personaje de la novela de Stoker con el histórico Vlad el empalador. También es pionero a la hora de plantear una historia de amor entre el vampiro y una de las protagonistas femeninas, que resulta ser la reencarnación del amor medieval del conde.
Idéntico a lo propuesto por Coppola…
Rodado en Gran Bretaña, el telefilm obtuvo el suficiente éxito como para ser estrenado cinematográficamente en Europa. No pasa desapercibido el origen televisivo de la cinta, pese a que sus limitaciones están bien resueltas. No obstante, posee algunos de los defectos del film de Coppola, como el lastre argumental de la historia de amor del vampiro. Al igual que Gary Oldman, Palance construye un Drácula suave, alejado del cruel original literario. Curiosamente, el rostro de Jack Palance había sido el referente que el dibujante Gene Colan utilizó para caracterizar al protagonista de la serie de cómics La tumba de Drácula, publicada por Marvel Comics en EE.UU entre 1971 y 1979.
Bibliografía en español
Antologías de relatos
¡Shock! (Orig. Shock!, 1961). Ed. Nova-Dell/Nóvaro. México.1970. Traductor: Esteban Ibarra de la Selva. Incluye los siguientes relatos: “Los hijos de Noé”, “Lemmings”, “La fuente espléndida”, “La llamada interurbana”, “La película”, “Uno para los libros”, “El hombre de los días festivos”, “La danza de los muertos”, “La legión de conspiradores”, “El borde”, “La amenaza reptante”, “La nave de la muerte” y “El distribuidor”.
Shock II (Orig. Shock II, 1964). Ed. Nova-Dell/Nóvaro. México 1969. Traductor: Hortensia Corona de Contín. Incluye los siguientes relatos: “El florecimiento de las cortesanas”, “El hermano de las máquinas”, “Los vampiros no existen”, “Descenso”, “El fin del plazo”, “El hombre que hizo el mundo”, “Cambio de cementerio”, “El parecido de Julie”, “Lázaro II”, “La gran sorpresa”, “Grillos”, “El mudo” y “De lugares sombríos”.
Shock III (Orig. Shock III, 1966). Ed. Nova-Dell/Nóvaro. México 1969. Traducción: Hortensia Corona de Contín. Incluye los siguientes relatos: “La mujer de mis sueños”, “Es la época de ser gelatina”, “Regreso”, “La máquina de jazz”, “Los desheredadores”, “La casa Slaughter”, “Onda de choque”, “Cuando el velador duerme”, “Guerra de hechiceras”, “Primer aniversario”, “La señorita encanto”, “Círculo completo” y “Pesadilla a seis mil metros”.
El tercero a partir del sol (Orig. Third from the sun, 1954). Ed. Edhasa. Col. Nebulae nº 13. Barcelona 1977. Traducción. Norma B. de López y Edith Zilli. Incluye los siguientes relatos: “Nacido de hombre y mujer”, “Cuando estás cerca, amor mío”, “Anuncios por palabras”, “Cólera”, “C.....”, “Querido diario”, “Según conviene al crimen”, “El vestido de seda blanca”, “Desaparición”, “La boda”, “La fachada”, “El viajero” y “El tercero a partir del Sol”.
Las playas del espacio (Orig. The shores of space 1957). Ed. Edhasa. Col. Nebulae nº15. Barcelona 1977. Traducción: Norma B. de López y E. Zilli. Incluye los siguientes relatos: “El ser”, “Acero”, “Una manera de sobrevivir”, “El examen”, “El hábito hace al monje”, “Hijo de sangre”, “El invasor”, “Cuando acaba el día”, “El niño furioso”, “El funeral”, “El último día”, “La niña extraviada” y “El compañero de juegos”.
Pesadilla a 20.000 pies y otros relatos insólitos y terroríficos. Ed. Valdemar. Col. Gótica, nº 48. Madrid, 2003. Traducción: Santiago García. Incluye los siguientes relatos:
“Pesadilla a 20.000 pies” (Orig. “Nightmare at 20.000 feet”, en Alone by night, Michael & Don Congdon ed., Ballantine Books, Nueva York, 1962).
“Vestido de seda blanca” (Orig. “Dress of white silk”, en Fantasy & Science Fiction, octubre de 1951).
“Hijo de sangre” (Orig. “Drink my red blood”, retitulado Blood son, en Imagination, abril 1951).
“A través de los canales” (Orig. “Through Channels”, en Fantasy & Science Fiction, abril de 1951).
“Guerra de brujas” (Orig. “Witch war”, en Startling Stories, julio de 1951).
“Una casa enloquecida” (Orig. “Mad house”, en Fantastic, enero/febrero de 1953).
“El número de la desaparición” (Orig. “Dissappearing act”, en Fantasy & Science Fiction, marzo de 1953).
“Legión de conspiradores” (Orig. “Legion of plotters”, en Detective Story Magazine, julio de 1953).
“Llamada a larga distancia” (Orig. “Sorry, right number”, retitulado “Long distance call”, en Beyond Fantasy Fiction, noviembre de 1953).
“La casa Slaughter” (Orig. “Slaughter house”, en Weird Tales, julio de 1953).
“Paja húmeda” (Orig. “Wet straw”, en Weird Tales, enero de 1953).
“El baile de los muertos” (Orig. “Dance of the dead”, en Star Science Fiction Stories #3, Frederick Pohl ed., Ballantine Books, Nueva York, 1953).
“Los hijos de Noah” (Orig. “The children of Noah”, en Alfred Hitckcock´s Mystery Magazine, marzo de 1957).
“El hombre de las fiestas” (Orig. “The holiday man”, en Fantasy & Science Fiction, julio de 1957).
“Viejos territorios” (Orig. “Old haunts”, en Fantasy & Science Fiction Magazine, octubre de 1957).
“El distribuidor” (Orig. “The distribuitor”, en Playboy, marzo de 1958).
“Grillos” (Orig. “Crickets”, en Shock, mayo de 1960).
“Primer aniversario” (Orig. “First anniversary”, en Playboy, julio de 1960.
“El semblante de Julie” (Orig. “The likeness of Julie”, como Logan Swanson. en Alone by Night, Michael & Don Congdon, eds., Ballantine Books, Nueva York, 1962).
“Presa” (Orig. “Prey”, en Playboy, abril de 1969).
Novelas
Soy leyenda (Orig. I am legend, 1954) Ed. Minotauro. Buenos Aires, 1960, 1971. Traducción: Manuel Figueroa. Encuadernación: Rústica.
Soy leyenda. Ed. Minotauro. Barcelona, 1988. Traducción: Manuel Figueroa. Encuadernación: Tapa dura. (Nota: en la actualidad hay varias ediciones disponibles, tanto en tapa dura como en colecciones de bolsillo.)
El hombre menguante (Orig. The shrinking man, 1956) Ed. Bruguera. Col. Libro amigo nº 488. Barcelona, 1977. Traducción: María Teresa Segur.
El hombre menguante. Ed. La factoría de ideas. Col. Solaris nº 73. Madrid, 2006.
El último escalón (Orig. Stir of echoes, 1958) Ed. La factoría de ideas. Col. Terror nº 11. Madrid, 2004. Traducción: Fran Ontanaya.
La casa infernal (Orig. Hell House, 1971) Ed. Vidorama. Barcelona, 1988. Traducción: Edgar Redon.
La casa infernal. Ed. La factoría de ideas. Col. Terror nº 5. Madrid, 2003. Traducción: Isabel Merino Bodes.
La casa infernal. Puzzle, nº 77. 2005.
En algún lugar del tiempo (Orig. Bid time return, también Somewhere in time 1975) Ed. La factoría de ideas. Col. Solaris nº 60. Madrid, 2005. Traducción: Raúl Campos.
En algún lugar del tiempo. Puzzle nº 247. 2007.
Más allá de los sueños (Orig. What dreams may come, 1978) Ed. La factoría de ideas. Col. Solaris nº 91. Madrid, 2007. Traducción: María Jesús Sandín Sainz-Ezquerra.
Bibliografía en inglés
Antologías de relatos
Third from the Sun: Tales of Science Fiction And Fantasy... (1954)
The Shores of Space (1957)
Shock!: Thirteen Tales to Thrill and Terrify (1961)
Shock 2 (1964)
Shock 3 (1966)
Shockwaves (1970)
Shock 4 (1970)
Richard Matheson's Twilight Zone Scripts (1986)
Scars and Other Distinguishing Marks (1986)
Ghost Trilogy (1987)
Richard Matheson: Collected Stories (1989)
By the Gun (1993)
Nightmare at 20,000 Feet (2000)
Offbeat: Uncollected Stories (2002)
Pride (2002)
Duel (2002)
Darker Places (2004)
Richard Matheson's Kolchak Scripts (2004)
Unrealized Dreams (2004)
Richard Matheson: Collected Stories Vol. 3 (2005)
Bloodlines (2006)
Visions of Death: Richard Matheson's Edgar Allan Poe Scripts Vol. 1 (2007)
Matheson Uncollected, Vol. 1 (2007)
Button, Button: Uncanny Stories (2008)
Novelas
Fury on Sunday (1953)
Someone Is Bleeding (1953)
Woman (1954)
I Am Legend (1954)
The Shrinking Man (1956)
A Stir of Echoes (1958)
Ride the Nightmare (1959)
The Beardless Warriors (1960)
Comedy of Terrors (1964)
Hell House (1971)
The Night Stalker (1972)
The Night Strangler (1973)
Somewhere in Time (1975)
What Dreams May Come (1978)
Earthbound (1982)
Journal of the Gun Years (1991)
The Gun Fight (1993)
7 Steps to Midnight (1993)
Shadow on the Sun (1994)
Now You See It.... (1995)
The Memoirs of Wild Bill Hickok (1996)
Hunger and Thirst (2000)
Passion Play (2000)
Camp Pleasant (2001)
Abu and the 7 Marvels (2002)
Hunted Past Reason (2002)
Come Figures, Come Shadowes (2003)
The Link (2006)
Cuentos
“Born of Man and Woman”, (1950)
“Third from the Sun”, (1950)
“When the Waker Sleeps” (1950)
“Blood Son” (1951)
“Clothes Make the Man” (1951)
“Dress of White Silk” (1951)
“Drink My Blood” (1951)
“F---” (1951)
“Return” (1951)
“The Thing” (1951)
“Witch War” (1951)
“Brother to the Machine” (1952)
“The Disinheritors” (1952)
“Lover, When You're Near Me” (1952)
“Mad House” (1952)
“Shipshape Home” (1952)
“SRL AD” (1952)
“To Fit the Crime” (1952)
“Death Ship” (1953)
“Disappearing Act” (1953)
“Dying Room Only” (1953)
“Full Circle” (1953)
“The Last Day” (1953)
“Lazarus II” (1953)
“Legion of Plotters” (1953)
“Little Girl Lost” (1953)
“Long Distance Call” (1953)
“The Man Who Made the World” (1953)
“Mother By Protest” (1953)
“Slaughter House” (1953)
“Trespass” (1953)
“The Wedding” (1953)
“Wet Straw” (1953)
“Being” (1954)
“The Conquerer” (1954)
“The Curious Child” (1954)
“Dance of the Dead” (1954)
“Dear Diary” (1954)
“Descent” (1954)
“The Doll That Does Everything” (1954)
“I Am Legend” (1954)
“The Test” (1954)
“The Traveller” (1954)
“When Day is Dun” (1954)
“The Funeral” (1955)
“Miss Stardust” (1955)
“One for the Books” (1955)
“Pattern for Survival” (1955)
“A Flourish of Strumpets” (1956)
“The Splendid Source” (1956)
“Steel” (1956)
“The Children of Noah” (1957)
“The Distributor” (1957)
“The Holiday Man” (1957)
“Lemmings” (1957)
“The Edge” (1958)
“Advance Notice” (1959)
“Big Surprise” (1959)
“The Creeping Terror” (1959)
“Deadline” (1959)
“Mantage” (1959)
“No Such Thing as a Vampire” (1959)
“Crickets” (1960)
“Day of Reckoning” (1960)
“First Anniversary” (1960)
“From Shadowed Places” (1960)
“Graveyard Shift” (1960)
“Nightmare at 20,000 Feet” (1961)
“Finger Prints” (1962)
“The Likeness of Julie” (1962)
“Mute” (1962)
“Deus Ex Machina” (1963)
“Girl of My Dreams” (1963)
“The Jazz Machine” (1963)
“Shock Wave” (1963)
“'Tis the Season to Be Jelly” (1963)
“A Drink of Water” (1967)
“Therese” (1968)
“Prey” (1969)
“Come Fygures, Come Shadowes” (1970)
“The Finishing Touches” (1970)
“A Visit to Santa Claus” (1970)
“Duel” (1971)
“Where There's a Will” (con Richard Christian Matheson, 1980)
“More Than We Appear To Be” (1985)
“Getting Together” (1986)
“Buried Talents” (1987)
“The Near Departed” (1987)
“Shoo Fly” (1988)
"Always Before Your Voice" (1999)
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