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"Kung Fu Panda", de John Stevenson y Mark Osborne Imprimir E-mail
 Kung Fu Panda

Directores: John Stevenson y Mark Osborne.
Reparto: Jack Black, Dustin Hoffman, Angelina Jolie, Lucy Liu, Jackie Chan.
Guión: Dan Harmon y Rob Schrab.
Producción: DreamWorks.
Año: 2008.



on muy buenas razones para sustentar la oferta, Kung Fu Panda es una decidida apuesta comercial de DreamWorks y Paramount Pictures para la campaña de verano. Dirigido por John Stevenson y Mark Osborne, y producido por Melissa Cobb, este largometraje parte de una sólida premisa de Michael Lachance. Ciertamente, ese planteamiento –un grupo de animales protagonizando una clásica aventura de superación– recuerda el de muchas otras cintas, y sin embargo, Stevenson y Osborne utilizan un elemento formal a su favor: un dinamismo extraordinario, que convierte a Kung Fu Panda en un apabullante espectáculo de acción y aventura.

Colorista y sumamente divertida, la película opta asimismo por la sátira descarada de un subgénero que ha hecho furor durante décadas, y que en el ámbito infantil ya demostró su eficacia en los ochenta y los noventa con sagas como la de las Tortugas Ninja.

Para sacar ventaja a otras compañías del sector, DreamWorks ha puesto a disposición de ambos directores un reparto de primerísimo nivel: Jack Black, Jackie Chan, Dustin Hoffman, Angelina Jolie y Lucy Liu. Ni que decir tiene que esa labor de doblaje es soberbia, particulamente en los casos de Black y Hoffman.

Por todas estas razones, el triunfo de Kung Fu Panda en las taquillas parece asegurado, y sin duda, este éxito premiará el admirable y bien medido trabajo de un grupo de animadores que ha situado a DreamWorks Animation en la vanguardia de la animación digital.

(© Guzmán Urrero)


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ntusiasta, grandullón y un poco torpe, el panda Po (Jack Black) es el mayor aficionado al Kung fu de los alrededores... lo cual no es exactamente muy práctico en su trabajo en el restaurante de su familia. Elegido inesperadamente para cumplir una vieja profecía, el sueño de Po se hace realidad cuando se une al mundo del Kung Fu y empieza a aprender junto a sus ídolos, los legendarios luchadores Tigresa (Angelina Jolie), Grulla (David Cross), Mantis (Seth Rogen), Víbora (Lucy Liu) y Mono (Jackie Chan), bajo la dirección de su entrenador e instructor, el maestro Shifu (Dustin Hoffman).

Pero, cuando menos se lo esperan, Tai Lung (Ian McShane), el vengativo y traicionero leopardo de las nieves, se dispone a atacarlos y sobre Po recae la tarea de defender a todos de la inminente amenaza.

¿Logrará hacer realidad sus sueños de convertirse en maestro de Kung Fu? Po pone todo su corazón, y su perímetro, en la misión. Finalmente, nuestro insólito héroe descubre que en su mayor debilidad residía su mayor fortaleza.

Cómo convertirse en héroe

n realidad, no importa que se trate de un ogro luchando por recuperar lo que le pertenece de pleno derecho o de un grupo de animales que han salido del zoológico e intentan volver a casa, el público de cualquier edad siempre apoya al más débil. Cualquiera que haya librado una batalla que tenía perdida de antemano, simpatizará siempre con los entrañables héroes de estos cuentos.

¿Y qué les parece un panda que sueña con ser un maestro de kung fu? Sí, han oído bien, un adorable oso blanco y negro, regordete y dormilón, que sólo tiene un objetivo en la vida, convertirse en un experto de un arte marcial basado en la agilidad física, la rapidez mental y los reflejos inmediatos. A muchos les parecerá una idea temeraria, e incluso imposible. Pero, ¿no pasa lo mismo con todos los héroes?

Cuando los directores John Stevenson y Mark Osborne, y la productora Melissa Cobb se enteraron de qué iba la historia, su respuesta fue inmediata: se sintieron conmovidos por Po, el inesperado héroe de Kung Fu Panda, y el camino plagado de obstáculos que debería recorrer.

El director John Stevenson lo explica de esta forma: “Los tres somos padres. Nos apetecía hacer una película que aportara algo a nuestros hijos, enseñarles que uno puede ser su propio héroe. No hace falta buscar las respuestas en otros. Podemos cumplir nuestros sueños si nos lo proponemos”.

“La idea nos pareció interesante”, sigue diciendo el director Mark Osborne., “pero también queríamos que fuera una historia divertida y con mucha acción”. John Stevenson sigue diciendo: “Nuestro objetivo era hacer una película atemporal. Aunque la historia transcurre en la China antigua, el mensaje que comunica no se limita a ese periodo. Las mejores historias son atemporales, como lo es el viaje del héroe clásico. Queríamos ir más allá de la genial película del verano. A través de Po y de los personajes que encuentra en su búsqueda, de unas imágenes llenas de imaginación, hemos querido ir más allá del simple entretenimiento”.

Los cineastas, empeñados en que Kung Fu Panda, la historia de un panda en busca de su sueño, fuese una película entretenida con mensaje, han conseguido crear una auténtica fábula. Incluso la génesis de la película parece sacada de un cuento.

“Estaba dirigiendo los últimos capítulos de la temporada de una serie de animación de DreamWorks titulada ‘El padre de la novia’, cuando me preguntaron si quería trabajar en el proyecto de Kung Fu Panda”, recuerda el director John Stevenson, que entró a trabajar en DreamWorks en 1999. “Siempre me han gustado las películas de kung fu. Crecí en los años setenta y seguí la serie de David Carradine, así que acepté el proyecto”.

Algo en el concepto del proyecto le despertó las mismas sensaciones que había tenido diez años antes, cuando trabajaba en una película, a la que nadie prestó mucha atención (al principio), llamada Shrek.

Unos años antes, otro cineasta llamado Mark Osborne había sorprendido a todo el mundo con el corto de stop-motion “More”, nominado a un Oscar. “Empecé en DreamWorks en el departamento de desarrollo, donde se estudian posibles proyectos. Kung Fu Panda cayó en mis manos y me pareció una idea genial. Escribí un informe y, al cabo del tiempo, me llamaron para dar forma al proyecto. Teníamos los personajes, algunos de los decorados y parte de los conceptos principales, pero faltaba decidir en qué dirección propulsarlo. Me pareció una gran oportunidad para entrar en el mundo de los largos de animación y trabajar con un equipo importante”.

La productora Melissa Cobb también se inclinó por contar la historia de otra forma: “Queríamos hacer algo diferente con Kung Fu Panda para que sobresaliera entre las últimas películas de animación. Muchas de ellas nos parecen magníficas, pero nos propusimos romper el molde y hacer una película atemporal aunque fuera una comedia para la familia y una película de kung fu fiel al género. Pero nuestro objetivo absoluto ha sido que no envejeciera con el tiempo”.

Una pareja de guionistas con una misión

La historia de Po había pasado años en el departamento de desarrollo sin que nadie se fijara en ella. Pero los dos directores y la productora habían encontrado una veta de tal calidad que la mina entró en sobreproducción. Se llamó a dos mineros, perdón, guionistas, los talentosos Jonathan Aibel y Glenn Berger. El primero dice: “El material que tenían era muy bueno. En principio, sólo debíamos trabajar una semana para dar forma a la historia. Estudiamos el material e hicimos unas sugerencias. La semana pasó a ser un mes y el mes se convirtió en diecinueve; fue un proceso apasionante”.

Glenn Berger comenta: “No sabíamos dónde escoger; había estupendas secuencias de lucha, fantásticas escenas cómicas. Nos llamaron para que limpiáramos el bosque y poder ver los árboles. Es normal que un mundo tan genial y con personajes tan maravillosos dé pie a un sinfín de escenas que acaben tapando la verdadera trama. Nuestro trabajo fue enfocar la historia para que fuera en la dirección deseada por los cineastas”.

Todos estaban de acuerdo en que era la historia de Po, pero era necesario explicar quién es, qué quiere, cómo lo consigue, qué ocurre en el proceso, cómo acaba. Glenn Berger comenta: “Cada vez que alguien no estaba de acuerdo, hacíamos esas preguntas”. Y Jonathan Aibel añade: “Había una pregunta clave, ¿ayuda a contar la historia? Si no ayuda a la historia, aunque sea una idea genial, no se incluye”.

Al contrario de la opinión que Po tiene de sí mismo, el estudio nunca dudó de la película durante el largo proceso. Bill Damaschke, copresidente de producción de animación y productor ejecutivo de la película, comenta: “Sabíamos que la película podía ser algo especial. Siempre tuvimos fe en ella y en los cineastas que la crearon”.

La productora Melissa Cobb está de acuerdo: “Jonathan y Glenn nos ayudaron a definir la historia, a darle solidez, a entender mejor a los personajes. Se metieron de lleno en el proyecto”.

El desarrollo a ritmo de panda de la película sufrió un inesperado empujón cuando Dan Wagner, jefe de animación de personajes, tuvo una auténtica revelación cuando hizo hablar a Po con la voz de Jack Black. Era la combinación perfecta.

El director Mark Osborne dice: “Jack Black fue el catalizador. Soy un fan absoluto de Jack Black y de su grupo, Tenacious D. Siempre me ha parecido increíble. Cuando aceptó, pensé: ‘¡Lo tenemos!’”.

John Stevenson añade: “Jack es una persona maravillosa, un hombre genial, divertido, y por muy irritante que sea su personaje, siempre tiene una vertiente simpática. Y queríamos que Po fuera entusiasta y que cayera bien, dos cualidades habituales en los personajes de Jack”.

Era fácil pensar que si se había escogido al hilarante Jack Black para dar voz al personaje de Po, Kung Fu Panda estaba destinada a acercarse a la parodia, pero nada de eso.

El director John Stevenson recalca: “Tenía claro, y creo que todos estaban de acuerdo conmigo, que no debíamos hacer una parodia porque admiro sinceramente las películas de artes marciales y quería respetarlas”.

Mark Osborne explica: “Una película de animación requiere años de trabajo, probablemente unos cinco años para Kung Fu Panda, por eso ayuda mucho tener a alguien con quien compartir el trabajo. John y yo trabajamos bien juntos. Acabamos repartiéndonos las tareas para aligerar un poco el trabajo”.

La productora Melissa Cobb añade: “John Stevenson es un director fantástico. Lleva años en la animación. De hecho, empezó trabajando con Jim Henson como marionetista. Sus años de experiencia le han proporcionado una actitud muy zen a la hora de dirigir: ‘Todo saldrá adelante, basta con que sigamos haciéndolo bien’. Participó de lleno en todo el proceso, sobre todo en el diseño de los personajes, animando al equipo a ir más lejos y ver hasta dónde podía llegar la animación”.

“En cuanto a Mark Osborne”, sigue diciendo la productora, “era su primera película de animación por ordenador. Debido a su experiencia en la animación stop-motion, trabajó muy de cerca con los animadores y les ayudó mucho”.

En su opinión, los directores formaban el equipo perfecto: “Nos esforzamos en contratar a los mejores guionistas, los mejores actores y los mejores diseñadores, pero colocar a John y a Mark a la cabeza del proyecto resultó ser una de las mejores experiencias profesionales que he vivido. Hemos puesto mucho en esta película y espero sinceramente que los espectadores lleguen a quererla como la queremos nosotros”.

El guionista Glenn Berger dice: “Una película como esta depende de mucha gente, pero todos deben compartir una visión. Hacen falta guionistas para escribir las escenas, dibujantes para dar vida a las escenas, actores para dar voz a los personajes, animadores para que estos se muevan, iluminadores, montadores, compositores... Se trata de que todos hablen al unísono”.

Jonathan Aibel añade: “A menudo es un proceso de lo más democrático. Se celebran reuniones en las que los directores y los productores deben escuchar atentamente para asegurarse de que todos cuentan la misma historia”.

Cuando los dos directores se apuntaron al proyecto, se hicieron una promesa a sí mismos y al equipo: “Decidimos poner el listón muy alto y ver si podíamos conseguirlo. Creo que la animación de Kung Fu Panda es de lo mejor que hemos hecho”, dice John Stevenson. “El trabajo de Mark con los animadores fue clave para obtener un nivel de matices, sofisticación y realismo que no se había alcanzado antes”. (Uno de sus lemas era: “Si es fácil, no tiene sitio en la película”).

Mark Osborne añade: “Nos pareció interesante crear personajes de animales típicos de dibujos animados, pero sin que se comportasen como en los típicos dibujos animados. Queríamos que fueran estilizados y actuasen de un modo creíble, sin por eso perder algunas ventajas del dibujo animado, como caerse cientos de metros sin matarse”.

El objetivo era encontrar un idioma visual que permitiera a los directores pasar de algo tan sutil como una mirada que expresa problemas a una situación cómica en la que alguien se cae por las escaleras.

¿Quién desea ser un Kung Fu Panda?

El actor Jack Black recuerda: “Me lo pasé muy bien en El espantatiburones con el personaje de Lenny, que tenía una voz muy neoyorquina, al estilo Woody Allen. Cuando Jeffrey (Katzenberg, presidente de DWA) me llamó y me propuso repetir, pensé que querrían la misma voz, pero no. Querían que fuera yo mismo. Cuando me enteré en el estudio de grabación, casi me caigo del taburete”.

El actor sigue diciendo: “El padre de Po es cocinero de tallarines, le encantan los tallarines. Nada de eso tiene mucho aliciente para Po, que sueña con ser un maestro de kung fu. No se atreve a decírselo a su padre, porque sabe cuánto significa para él que su hijo siga sus pasos. Además, Po no cree tener lo que hace falta para ser un maestro de kung fu. No cuenta su sueño a nadie porque está convencido de que se reirán de él”.

Mark Osborne dice: “Jack tiene una ternura y una dulzura inherentes que que- ríamos mostrar a través de Po, un personaje dulce, inocente, con buen corazón, divertido, atractivo y encantador. Es difícil pensar en alguien que no sea Jack para dar voz a Po”.

John Stevenson añade: “Jack ha puesto mucho de sí mismo en el personaje, lo que nos ha ayudado no sólo a crear un mundo creíble, sino un personaje real, genuino, vulnerable. Todo eso se debe a Jack y a su interpretación”.

Dar voz a un panda loco por el kung fu no pareció nada extraño a Jack Black: “Siempre me ha fascinado el kung fu. Es un placer observar los gráciles y precisos movimientos de un maestro de este arte marcial. De pequeño, iba a clases de judo. Incluso gané un torneo, aunque reconozco que pesaba diez kilos más que los otros críos. Y Po me recuerda a mí de pequeño, un soñador rechoncho que busca su destino. La película tiene personajes maravillosos, como Shifu, el pequeño maestro e instructor de kung fu, al que presta su voz mi héroe Dustin Hoffman, o Tai Lung, el malo que más miedo da desde Darth Vader, interpretado por Ian McShane. Cuando me llamó Jeffrey (Katzenberg), no pude decir que no”.

El director Mark Osborne recuerda la primera sesión de grabación con el actor: “Jack improvisó mucho, añadió cosas, siempre dentro del espíritu de Po. Aportó realismo al personaje. En cuanto empezamos a animar esta sesión, nos dimos cuenta de que teníamos a un personaje realmente atractivo, genuino. El diseño de la película es una maravilla, pero Jack aporta mucho a la voz principal”.

Los guionistas estaban encantados con que Jack Black hiciera de Po. Jonathan Aibel explica: “Habíamos caracterizado a Po antes de que dieran el papel a Jack Black. A partir de ese momento, el personaje evolucionó. Observamos a Jack Black en las sesiones de grabación y lo comparamos con lo que teníamos”.

Glenn Berger añade: “Cambiábamos diálogos de acuerdo con este nuevo aspecto emergente del personaje. Y el pobre Jack debía regrabar la misma frase por enésima vez con algún cambio sutil para incorporar lo que habíamos descubierto acerca de Po. Siempre estábamos en la etapa de ‘desarrollo del personaje’ porque los personajes crecían con las interpretaciones de los actores”.

En cuanto a trabajar con dos directores, Jack Black comenta: “Mark es el más artístico, ha estudiado Arte, sabe mucho de esas cosas. John era genial a la hora de ayudarme a concentrarme en los aspectos emocionales de la historia. Se le ocurren ideas totalmente alocadas acerca del comportamiento de los animales, de sus voces, y tiene mucha experiencia. Los dos son inteligentes y generosos. Juntos forman un equipo estupendo”.

Cuando el alumno está preparado, llega el maestro

Un gran equipo no es lo que ve el maestro Shifu cuando plantan a Po ante él y le dicen que es el “Luchador Dragón” anunciado por la profecía. Él esperaba que uno de sus cinco mejores alumnos tuviera ese honor. El pequeño panda rojo inmediatamente hace todo lo posible para deshacerse del gordinflón. La productora Melissa Cobb dice: “Po está entusiasmado con estar ante sus cinco ídolos en el Palacio de Jade y nada le convencerá de que se rinda. Tienen una relación antagónica desde el principio, pero todo cambia cuando se dan cuenta de que hay mucho más en juego de lo que creían y de lo que Po imaginó nunca. Shifu y Po son dos personajes que deben resolver un problema juntos, pero no saben cómo”.

Shifu es pequeño y tiene poca paciencia. Para dar vida a este maestro de kung fu de sesenta centímetros de altura, los cineastas escogieron a uno de los mejores actores del cine actual, el dos veces oscarizado Dustin Hoffman.

“Shifu es el personaje más complejo emocionalmente”, dice John Stevenson. “Tiene una historia compleja y un gran arco emocional; le atormentan los fantasmas de su pasado. Sabíamos desde un principio que Shifu sería un personaje difícil y que haría falta un gran actor para darle vida”.

Cuando ofrecieron el papel al actor, los cineastas le dijeron que podía hacer sugerencias acerca de su personaje. Dustin Hoffman dice: “Me gustó que la    creación de Shifu partiera de una colaboración. No sabía casi nada de animación. Ruedan al actor con una cámara de vídeo mientras graba los diálogos y luego incorporan gestos y expresiones al personaje. Eso me pareció interesante. Hice un par de sugerencias porque soy muy sensible en lo referente a mi nariz, ¿por qué será? Les dije que quería cambiarme la nariz. Sólo era un chiste barato, pero me agrandaron un poco la boca y los dientes. Fue idea suya”.

La productora disfruta mucho con el tamaño de Shifu y su poder: “Lo que más me gusta de Shifu es que sea tan pequeño y tan poderoso a la vez. Le basta con el dedo meñique para detener a Po en seco”.

Dustin Hoffman reconoce que los dos directores le ayudaron mucho: “Antes de empezar me prometieron que si algo no me gustaba, podía regrabarlo. Eso es imposible en una película normal. Hay que hacerlo bien a la primera porque siguen rodando. Pero en este caso ya llevaban cuatro años con la película. Me explicaron que todo se podía cambiar, animar de otra forma. Les dejé que me guiaran y fue mucho mejor así. Si no, habría impuesto un criterio predeterminado ni la mitad de bueno que el suyo”.

Según los directores, Dustin Hoffman es el perfecto profesional siempre dispuesto: “Cada vez que había una sesión con Dustin, aportaba algo extraordinario. Era capaz de imprimir nuevos matices a los diálogos que no se nos habían ocurrido”, dice Mark Osborne.

El director John Stevenson cree que hay un fuerte paralelismo entre el actor y su personaje: “Shifu impone respeto, es muy poderoso, muy fuerte, totalmente honrado, disciplinado. También es implacable, no perdona, es duro, pero todo el mundo le respeta. Por eso era importante que la persona que le interpretase fuera respetada. Dustin lo es y da esa fuerza al personaje”.

Dustin Hoffman y Jack Black tuvieron la oportunidad de grabar juntos, cosa no muy habitual en la animación, donde se suele trabajar en solitario. Según Dustin Hoffman: “De vez en cuando, un director le dice a un actor: ‘Nada, sé tú mismo’. Jack es perfecto para Po. Sabe usar sus dotes cómicas sin pasarse nunca. Cuando apareció por primera vez, me sorprendió que fuera tan serio, como la mayoría de los grandes cómicos. Cree en su trabajo y es maravilloso”.

Y en opinión de Jack Black: “Shifu es el gran maestro de kung fu, y Dustin Hoffman es el gran maestro de la interpretación. Recuerdo ver, mientras iba al instituto, un vídeo de su versión de “Muerte de un viajante”. No sé cuántas veces lo vi, estaba asombrado. Es genial haciendo de Shifu porque tiene una actitud muy zen. Por lo que pude ver, es muy espiritual a la hora de trabajar. Sabe encontrar la verdad en una escena y hacerse con ella. También es un poco gruñón, como Shifu. Era perfecto”.

Cinco luchadores

Los ídolos de Po, los Cinco Furiosos, son alumnos de Shifu. Son auténticas superestrellas del mundo del kung fu. Su nivel de lucha no tiene par y es el resultado de una vida de estudios con su maestro. Nunca se han visto estrellas de acción de este calibre. Protegen el Valle de la Paz y a sus habitantes, que los veneran como las encarnaciones del poder físico y espiritual combinados en cinco criaturas diferentes.

Cuando llega el momento de escoger al profetizado Luchador Dragón, una ceremonia que sólo tiene lugar una vez cada muchos años, todos los habitantes del valle, Po entre ellos, se desplazan para verla, demostrando la importancia que los Cinco tienen en sus vidas.

De acuerdo con el respeto que sienten por el kung fu, los cineastas escogieron a cinco animales para encarnar a diferentes estilos del arte marcial. Mark Osborne explica: “En kung fu hay el estilo tigre, el grulla, el serpiente, el mantis y el mono, representados por los animales en cuestión. Normalmente, en las películas de kung fu, se ve a un ser humano imitando a un animal en su estilo de lucha. Nunca se ha visto a un animal luchando con el estilo que lleva su nombre. Obviamente, lo hacen de otra manera”.

El estilo de la Tigresa es directo y agresivo, cualidades que los animadores dieron al personaje. Tigresa es muy fuerte y usa la parte superior de su cuerpo a la hora de atacar. Es enérgica, decidida y directa. Comparte muchas de sus mejores cualidades con Angelina Jolie, la actriz que la encarna.

Mark Osborne comenta: “Dirigir a Angelina Jolie es una experiencia surrealista. Es increíble. Es imposible mirarla cuando trabaja, el cerebro se hace papilla. Pero lo más asombroso es lo que aporta al personaje. Para nosotros, Tigresa era un papel secundario, pero pasó a un primer plano en cuanto Angelina se metió en el papel.  Transformó su personaje, haciéndolo más complejo, no limitándose a ser la luchadora enfadada por no ser la elegida. Consiguió aumentarla y hacerla más profunda”.

La actriz recuerda que, al principio, no sabía qué personaje sería el suyo: “Cuando me presentaron a los personajes, tenía la esperanza de que sería Tigresa, me gustó desde el principio. Es lo que todos queremos ser. Si fuera la mitad de dura que ella, sería increíble. Llevo un tigre tatuado en la espalda, mis hijos siempre quieren verlo. Por eso era importante que hiciera el papel, pero todos los personajes son fantásticos. Al principio pensé que Tigresa sería un tigre, Jackie Chan probablemente, y cuando me dijeron que era yo, estaba encantada”.

Una de las razones por las que Angelina Jolie quería el papel era por sus hijos. Dio vida a Lola en El espantatiburones, y se lo pasó realmente bien entonces: “Fue una experiencia genial. Me divertí mucho, y no sólo porque tengo hijos. Eso de hacer animación porque tienes hijos es una excusa. Soy una niña grande y me gusta la animación. Esta película me interesó mucho porque es un regreso a los clásicos. Es un cuento clásico, sin referencias actuales. Transmite mensajes importantes y los personajes son divertidos. Es una película muy tierna. Y luego, los decorados son maravillosos, me gusta mucho Oriente. Tengo dos hijos de Asia. Por eso me pareció genial trabajar en Kung Fu Panda, y hacer de Tigresa en China”.

Cuando se le pregunta a la productora Melissa Cobb si Tigresa y Víbora son modelos para las chicas, contesta: “Lo interesante es que son personajes femeninos con voces de mujer, pero nunca se diferencian, son parte de los Cinco Furiosos. Son tan importantes como cualquier otro luchador, no tienen un papel más pequeño por ser hembras. De hecho, Tigresa es la más poderosa de los cinco”.

Angelina Jolie está de acuerdo: “Tigresa es directa. Me explicaron que hay muchos estilos de kung fu y que el suyo se basa en el ataque. No se defiende, sólo ataca. Me pareció muy interesante”.

Todo lo contrario de Mono, un luchador imprevisible y juguetón. Usa sus cuatro miembros y su cola indistintamente, e intenta engañar al oponente. Es flexible y rápido, inflige tremendas series de golpes en un tiempo muy breve.

¿Y quién mejor para darle vida que la gran estrella internacional de acción Jackie Chan, capaz de combinar ingenio con una gran maestría en las artes marciales? Melissa Cobb dice: “No podíamos hacer esta película sin darle un papel a Jackie Chan. Simboliza las películas de kung fu, y el personaje de Mono parecía perfecto para él. Le invitamos a venir a vernos y le presentamos a los personajes. Le entusiasmó la idea de una película estadounidense de animación acerca de kung fu”.

Jackie Chan comenta: “Siempre me ha gustado la comedia, la mezclo con el kung fu. Me parece que va bien conmigo. Después de tantos años dando saltos y luchando, creo que me parezco a Mono. Estoy convencido de que los guionistas y los animadores me observaron; tengo la sensación de que me copiaron. Mono es acrobático, juguetón, se burla de sus enemigos”.

El personaje de Víbora no tiene nada que ver. Vence a sus enemigos subrepticiamente con ataques inesperados y potentes golpes lanzados a la velocidad del rayo. Además, no viene mal que Víbora sea guapísima y encantadora, otra forma de acercarse al oponente desprevenido. Se enrolla rápidamente alrededor del enemigo, desviando el golpe hacia el que lo lanza.

Cuando Lucy Liu fue a DreamWorks Animation por primera vez, tampoco sabía qué papel sería el suyo. La actriz recuerda: “Me enseñaron una sala llena de increíbles imágenes animadas. Había varias versiones de cada personaje, todos me parecían preciosos. Cuando me contaron la historia, me gustó la idea de un héroe aparentemente débil que desconoce su enorme potencial. No les costó mucho convencerme, lo reconozco”.

El director John Stevenson dice: “Hace falta ser un gran actor para meterse en un papel tan rápidamente cuando sólo se graban pequeñas escenas, frases sueltas. Trabajar con Lucy fue un placer, tiene mucho talento”.

A pesar de la mala fama que tienen las serpientes, la actriz dice: “Víbora es letal, claro, pero también tierna. Es la primera en compadecerse de Po y tenderle la mano”.

Si el estilo de lucha de Víbora es compacto, discreto y rápido, Grulla es todo lo contrario. Los luchadores de estilo “grulla” usan las manos como si fueran el pico del pájaro, pero se decidió que Grulla no usaría el pico, ya que el efecto podría ser muy violento. En vez de eso, se sirve de sus alas extendidas para los golpes, lo que imprime una extraña belleza a su estilo.

David Cross presta su peculiar voz  a Grulla, que a veces se convierte en el mediador del grupo. La vena cómica del actor es perfecta para interpretar a un luchador de kung fu algo perturbado que intenta poner paz, cuando en realidad quiere que le dejen en paz.

“Creo que Grulla representa al hombre normal o, en este caso, al pájaro normal”, dice el actor. “Los intérpretes siempre dicen que se reconocen en sus personajes animados, pero sinceramente, nunca me he visto como un pájaro sobre unas patas muy delgadas. Puede que un águila, un emú, ¿pero una grulla? Nunca. Es verdad que la voz de Grulla se parece a la mía, pero soy mucho mejor luchador de kung fu. No hay comparación”.

Grulla es un ser tranquilo, pero Mantis es un manojo de nervios. Es pequeño, muy rápido y preciso, lo que le hace casi invisible. Aparece y golpea de improviso, sin que nadie lo espere. Precisión y rapidez, eso es Mantis, al que Seth Rogen presta su voz.

“Cuando me llamaron, pensé: ‘Qué fantástico, siempre había querido interpretar a una mantis”, dice el actor, riendo.

La productora comenta: “Seth es asombroso. Mantis es realmente muy pequeño, y temíamos que no se le viera en pantalla, pero Seth tiene una voz genial, una risa divertidísima. Cada vez que el bichito se ríe, todos se fijan en él”.

El actor describe a su alter ego: “Mide unos cinco centímetros, tiene seis patas y se me parece mucho. Si tuviera más nariz y llevara gafas, seríamos gemelos. Hice kárate de pequeño, en Vancouver. No se me daba mal entonces”.

Seth Rogen conocía a Jack Black, con el que había trabajado en un piloto para HBO, y dice: “No me sorprendió que Jack hiciera de panda. Estoy convencido de que  tuvo un antepasado panda, un tatatarabuelo o algo así. Se nota por su voz que tiene sangre panda en las venas”.

Se acerca algo muy malvado

¿Qué sería una historia de héroes sin un antagonista? Para enfrentarse a los Cinco Furiosos, hace falta un malo terrible... y lo es.

Tai Lung es el más peligroso de todos los adversarios: tiene un físico imponente, es cruel, brillante y ligeramente desequilibrado. Fue el mejor luchador del Valle, pero lleva 20 años encarcelado. Tiempo suficiente para que su sed de venganza llegue a extremos impensables y desee sobre todo destruir el Valle, cuyos habitantes habían creído en él hace años.

Después de oír su voz en el personaje del Capitán Garfio en Shrek Tercero, los admiradores de Ian McShane saben que puede ser un malo muy malo.

El director John Stevenson reconoce que el actor le dejó asombrado: “Pasa de un extremo a otro en un abrir y cerrar de ojos. Cuando entra en el estudio de grabación, es un hombre encantador. Basta con que se coloque detrás del micro y empiece a rugir para poner los pelos de punta a cualquiera”.

Ian McShane entiende perfectamente lo que le pasa a Tai Lung: “Cree que debía ser el Luchador Dragón, pero le han denegado ese honor porque le pierde el orgullo. Shifu le encarceló hace 20 años y quiere recuperar lo que considera su sitio. Esta historia es un poco como la carrera entre la liebre y la tortuga, hay que tener en cuenta quién va detrás”.

El actor sigue diciendo: “Disfruto con personajes contradictorios como Tai Lung. En realidad no es malo. Es muy complejo y, desde luego, muy apuesto”.

Algunos residentes del Palacio de Jade creen que Tai Lung conseguirá escapar de la cárcel de Chorh-Gom, pero un personaje está seguro de que es imposible, incluso cuando está ocurriendo delante de sus narices. Se trata del comandante Vachir, que diseñó y supervisó la construcción de esta prisión tan especial en la que sólo vive Tai Lung. Michael Clarke Duncan interpreta al cancerbero.

“El comandante es un rinoceronte”, explica el actor. “Mucha espalda, grande, musculoso, no teme a nadie, excepto a Tai Lung. Tiene un trabajo cómodo, es un gran luchador de kung fu, ojalá pudiera moverme como él”.

Hablando de gansos y tortugas

El Sr. Ping es el ganso padre de Po y no quiere saber nada de kung fu. Se conforma con ser el dueño y cocinero del restaurante de tallarines más conocido del Valle. Le presta su voz James Hong, un actor que ha trabajado en más de 600 películas y series, desde Blade Runner a Mulan, y de “Seinfeld” a “Ley y orden”. Como padre de Po, ha tenido la oportunidad de crear un personaje peculiar e interesante, tan obsesionado con confeccionar tallarines que probablemente no se da cuenta de que Po es un panda.

El Sr. Ping exige que Po trabaje duro y no sabe que su hijo no comparte su pasión por los tallarines. Quiere a su hijo, pero no tiene tiempo de demostrarlo. El director John Stevenson dice: “James dio calidez al personaje. Po quiere a su padre y desea ayudarle, por eso acepta ocuparse del restaurante a pesar de que no le guste. Sigue el sueño de su padre porque no tiene el valor suficiente para seguir el suyo propio. El padre de Po es un personaje muy importante, a pesar de que da la impresión de retener a su hijo”.

Oogway es la viejísima tortuga que inventó el kung fu para que los más débiles pudieran defenderse. Este antiguo luchador convertido a líder espiritual ha dedicado su vida a proteger a los indefensos. Lo ha visto todo y vencido a todo, y sabe que no existe la casualidad, a pesar de que, por su culpa, las esperanzas del Valle dependan de las habilidades marciales de un panda gordinflón y novato.

Randall Duk Kim, conocido por su papel en la segunda entrega de Matrix, da vida al maestro Oogway. Los cineastas estaban convencidos de que podría comunicar el peso y la serenidad acumulada en los mil años de vida del profeta espiritual.

El actor dice: “Oogway procede de la tradición en la que un mago sabio ayuda al joven héroe, como Merlín en las leyendas artúricas. De Oogway me atrajo su sabiduría, su edad, su compasión, su bondad y su humor. Es el protector de la gente pequeña y vulnerable. Ojalá pudiera parecerme más a él cuando envejezca y ser compasivo, paciente, comprensivo y amable. En este mundo, todos deberíamos aspirar a ser así”.

A pesar de que el Valle lo considere un santo, algunas de decisiones de Oogway pueden hacer dudar de su salud mental. Por ejemplo, escoger a un panda como Luchador Dragón. ¿Ha cometido un error y será el fin del mundo tal como lo conocen sus habitantes, o sabe más acerca de este universo de lo que deja entrever?

Si Oogway está en la cima del pináculo del Palacio de Jade, el nervioso ganso Zeng está en el último peldaño. Zeng es el agotado secretario personal del maestro Shifu, que, no cabe duda, es un jefe muy duro. Y la última misión que le ha encomendado, pone al pobre ganso muy nervioso: debe volar todo lo rápido que pueda a la prisión de alta seguridad y avisar al comandante Vachir de que Oogway ha tenido una visión de la fuga de Tai Lung. La preocupada voz de Zeng se debe al actor Dan Fogler.

Un reparto de este calibre sólo podía dar más fuerza a las llamas creativas de los cineastas y del equipo en general. El director Mark Osborne dice: “Cada uno sin excepción, Jack, Dustin, Angelina, Jackie, todo el reparto aportó su propia energía a los personajes; fueron una auténtica inspiración”.

La creación de un mundo muy antiguo

A la productora Melissa Cobb no sólo le atrajo el contenido de la historia, sino la forma en que se contaría: “Desde el principio, los directores vieron la película en CinemaScope, en pantalla grande. El fotograma de CinemaScope es de mayor tamaño y nos dio la oportunidad de realizar una película más épica, de acuerdo con el género de artes marciales. También nos daba la posibilidad de explorar a fondo los paisajes chinos. Queríamos hacer una película con una estética particular, aprovechando la última tecnología de animación. Uno de los principios que utilizamos desde el comienzo se basa en el arte chino, “la belleza en el vacío”. Intentamos seguir esta recomendación para la fotografía y el diseño simplificando las tomas para que el espectador se centre en los personajes y en los increíbles decorados”.

Jack Black está totalmente de acuerdo con la visión de los cineastas: “Si una película transcurre en un lugar concreto, es importante que el decorado corresponda. Si se consigue un decorado auténtico, es un poco como si el público viajara a ese lugar. Creo que su reproducción del paisaje chino, de la arquitectura y del arte es asombrosa. Reconozco que nunca he ido a China, pero estoy seguro de que si fuera, pensaría: ‘Vaya, es igual que Kung Fu Panda’”.

El director John Stevenson explica: “Queremos transmitir al público que es una historia grande, que además de mucha acción, hay muchas risas y muchas emociones. Necesitábamos un lienzo de gran tamaño, y el CinemaScope es ideal para eso. Todas las películas de kung fu que vi cuando era pequeño estaban rodadas en CinemaScope porque es el formato perfecto para la acción”.

El diseñador de producción Raymond Zibach y el director artístico Tang Heng empezaron a trabajar muy al principio del proceso. Estaba claro que la estética de la película se inspiraría en el arte chino, y que los paisajes y la arquitectura debían ser fieles a la cultura de ese país. En una historia en la que los héroes son animales maestros en las artes marciales, era importante aportar una fuerte dosis de realismo a través de los decorados. Gracias a meses de estudios, la película está llena de detalles que quizá sólo un especialista pueda detectar, pero que refuerzan su credibilidad.

Como diseñador de producción, Raymond Zibach se encargó de toda la estética de la película, y eso incluye personajes, decorados, color y estilo. Empezó los primeros bocetos hace cinco años; se limitaban sobre todo a animales y estructuras naturales. Trabajó con el diseñador de personajes Nicolas Marlet para conseguir personajes animales con rasgos semihumanos y que pudieran hacer kung fu. Según él: “Esta película posee un encanto especial, es muy diferente de lo que suele hacerse en las películas generadas por ordenador. Cuando pusimos los personajes delante de magníficos ejemplos de la arquitectura china, destacaron aún más, subrayando la fantasía de Kung Fu Panda. Ese contraste hace que sea una película diferente”.

Raymond Zibach no quiso copiar paisajes chinos existentes. Quería capturar la tradicional belleza de la cultura china y trasladarla a decorados que tuvieran cabida en la película. Asimismo, la ropa de los protagonistas, inspirada en vestimentas chinas, no es históricamente correcta, pero debía permitir a cada personaje hacer kung fu y encajar en el diseño general.

Poco a poco, algunos elementos empezaron a cobrar importancia. Por ejemplo, el primer guión sólo dedicaba una frase al Palacio de Cristal para describir una sala en la que Po pasaba una noche. Pero cuando el concepto de jade pasó a formar parte del diseño, con elementos como bambú de jade, los cineastas decidieron darle más importancia. El Palacio se convirtió en uno de los decorados  principales y los dibujantes se volcaron en su diseño.

Los exteriores están muy influidos por los paisajes del valle del río Li. El diseñador de producción explica: “Queríamos mantener los grandiosos picos recubiertos de vegetación del valle del río Li. También queríamos que en los lugares donde están los habitantes del valle todo fuera redondeado, lo que comunica una sensación tranquilizadora y agradable. Siempre que hay peligro, las formas se hacen puntiagudas y angulosas. Esta simple idea es la base de todo el diseño”.

El director artístico Tang Heng se unió al proyecto algo más tarde, pero sus primeros bocetos influyeron profundamente en el aspecto final de la película, hasta el punto de que algunos de ellos se convirtieron en una referencia para todos los diseñadores.

El supervisor de efectos visuales Markus Manninen también colaboró muy de cerca con Raymond Zibach. Teniendo en cuenta las habituales limitaciones de recursos, presupuesto y tiempo, reconoce que le sorprendió el esfuerzo que hacía todo el equipo para conseguir contar la historia de la mejor forma a pesar de enfrentarse, en algunos casos, a problemas imposibles de resolver.

La participación de Hewlett-Packard fue un elemento clave para producir la estupenda animación de Kung Fu Panda. Markus Manninen dice: “Hewlett-Packard es un socio increíble para la empresa y para nosotros. Su ayuda fue crucial. A mitad del rodaje, nos dimos cuenta de que era imposible hacer ciertas cosas, pero el último hardware de HP nos salvó. Gracias a ellos pudimos alcanzar el nivel que deseábamos para esta película”.

Lo primero que hizo Tang Heng fue estudiar la cerámica de la China antigua para sus diseños. “Ayudé a los directores y al diseñador de producción a plasmar sus respectivas visiones. Tardé unas dos o tres semanas en diseñar un concepto visual que expresara sus deseos. A partir de ahí, trabajamos juntos para ajustarlo”.

Además de basarse en fuentes mitológicas y arquitectónicas, el director artístico vio aclamadas películas chinas como Héroe y Tigre y dragón. Ya que el equipo estaba formado en su mayoría por occidentales, era importante que absorbieran la influencia oriental.

Tang Heng hizo algunos descubrimientos sorprendentes: “Una de las cosas que más me sorprendió de la arquitectura china es que se basa en las tiendas de los nómadas hechas para impedir que el agua se almacene en la parte superior. Los tejados chinos reflejan claramente esta influencia”.

No sólo se incorporaron formas orientales, sino colores. El oro del emperador y el rojo de la buena suerte son los dos colores que más aparecen en la película. El Valle es muy verde, el color de la bondad, y el mundo de Tai Lung es sobre todo azul, un color frío, ya que es un leopardo de las nieves.

El mundo de los personajes cobra vida

El viaje de Po le transforma y, al final, los habitantes del Valle reconocen sus esfuerzos. Nicolas Marlet se encargó de insuflar vida a Po y a una legión de maravillosos personajes. Este reconocido diseñador, ganador de un premio Annie, empezó a trabajar en DreamWorks Animation poco después de su creación y diseñó algunos de los personajes de la película de animación que marcó el estreno del estudio, El príncipe de Egipto, a la que siguieron La ruta hacia El Dorado, Sinbad: la leyenda de los siete mares, Madagascar y Vecinos invasores.

Normalmente, los diseños de los personajes sufren múltiples alteraciones durante el rodaje hasta acoplarse al mundo diseñado para ellos. En este caso, los primeros diseños de Nicolas Marlet son los que se ven en pantalla.

En opinión del director John Stevenson: “Nico estuvo genial. Sus diseños son muy tradicionales y encajaron perfectamente con lo que queríamos”.

Dan Wagner, jefe del departamento de animación de personajes, se encargó de buscar un estilo de animación para cada personaje. Recuerda, con una sonrisa: “La idea de que unos cuantos animales hagan kung fu es divertida, pero muy complicada. Para empezar, pedimos ayuda a un biomecánico llamado Stuart Sumida, un experto en el movimiento de animales. Ya había colaborado con nosotros en otras ocasiones. Stuart nos ayudó a entender cómo se movía cada uno de nuestros animales, y nos enseñó su estructura muscular y ósea”.

Para conseguir las expresiones faciales, Dan Wagner se sirvió del metraje rodado durante las grabaciones de los actores para incorporarlas a los personajes.

Lo que se esconde debajo de la ropa y de la apariencia de los personajes depende del departamento de Nathan Loofbourrow, supervisor de animación tridimensional, que, a partir de un modelo de un personaje en una pose neutral incorpora el esqueleto, los músculos y la piel para crear un muñeco (un “rig”) que permita trabajar a los animadores.

Está acostumbrado a trabajar con animales, pero el reparto de la película planteaba serios problemas: “Desde el principio supimos que cada personaje era un experto en kung fu. Eso significaba ir mucho más lejos de lo que estábamos acostumbrados: movimientos rápidos, movimientos de lucha, todo lo que esperan ver los fans del genero. Además, queríamos que los personajes no sólo lo hicieran bien, sino que fueran atractivos mientras luchaban. No fue nada fácil”.

Era complicado plasmar esos movimientos para los Cinco Furiosos y el diminuto Shifu, pero, ¿cómo conseguirlo en un panda rechoncho de 117 kilos? Nathan Loofbourrow resolvió el problema usando el torso de Po como amortiguador, retrayéndose cada vez que mueve las piernas y los brazos. Cuando eso ocurre, su tripa se mueve, creando un movimiento dinámico.

Dice: “Nunca habíamos trabajado con animales haciendo kung fu. Disfrutamos mucho con personajes tan complicados y estamos muy contentos con los resultados”.

Imágenes, sinopsis y notas de producción © DreamWorks Animation SKG, Paramount Pictures, 2008. Cortesía del Departamento de Prensa de Paramount Spain. Reservados todos los derechos.



 

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