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"Leatherheads: Ella es el partido", de George Clooney Imprimir E-mail
 Ella es el partido (Leatherheads)

Director: George Clooney.
Reparto: George Clooney, Renée Zellweger, John Krasinski, Jonathan Pryce.
Guión: Duncan Brantley, Rick Reilly.
Producción: Universal Pictures.
Año: 2008.



ás allá de otras e importantes razones estéticas, pienso que Leatherheads (Ella es el partido) merece todos los elogios por atreverse a revivir un género, el de la screwball comedy o comedia loca, que en los años treinta y cuarenta nos convenció de que el humor, el romance sofisticado y la inteligencia podían seducirnos por igual.

Citar referencias en una crítica puede ser injusto. Siempre hay espectadores que acceden a un determinado tipo de cine sin haberlo experimentado previamente.

Por eso mismo, no creo que sea inoportuno aconsejar a los recién llegados que, antes o después de ver Ella es el partido, echen un vistazo a screwball comedies como Vivir para gozar (Holiday, 1938), de George Cukor, La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, 1938), de Howard Hawks, Medianoche (Midnight, 1939), de Mitchell Leisen, y Las tres noches de Eva (The Lady Eve, 1941), de Preston Sturges.

Así descubrirán un buen puñado de obras maestras y, de paso, comprenderán que Renée Zellweger es una digna sucesora de Barbara Stanwyck y Rosalind Russell. Para no caer en una trampa peligrosa, prefiero no extenderme sobre las equivalencias que Ella es el partido propone entre su director y protagonista, George Clooney, y ese pícaro elegante y actor descomunal que fue Cary Grant.

l guión, lleno de diálogos vibrantes, es obra de dos periodistas del Sports Illustrated, Duncan Brantley y Rick Reilly, que se sintieron fascinados por la historia de Johnny Blood, un auténtico jugador de fútbol americano de los años veinte. A mediados de los noventa, el libreto despertó el interés de Steven Soderbergh, quien se lo cedió al productor Casey Silver, presidente de producción de Universal Pictures.

Finalmente, otro amigo y colaborador de Soderbergh, Clooney, ha entendido que ese texto era el idóneo para recuperar (hablo de homenaje, no de arqueología) un modelo de cine que a algunos les parecerá trasnochado y acaso nostálgico, pero que aún cuenta con una legión de defensores, entre los que se cuenta quien esto escribe.

Además de ese excelente guión –¿de verdad escriben tan bien los periodistas deportivos en Estados Unidos?–, Ella es el partido se beneficia de una soberbia fotografía de Newton Thomas Sigel.

Asimismo, la película cuenta con una impecable escenografía diseñada por Jim Bissell y con una banda sonora sensacional, a cargo de ese mito del rock y de la música cinematográfica que es Randy Newman (No se pierdan su cameo como pianista de un bar clandestino).

Divertida, optimista, sensible y llena de encanto, la cinta demuestra que, a estas alturas, Clooney se ha convertido en un verdadero todo terreno como director (© Guzmán Urrero).


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os oscarizados George Clooney y Renée Zellweger se enfrentan en una ingeniosa comedia romántica inspirada en los curiosos comienzos de la liga profesional de fútbol americano en 1925.

Mucho antes de la época de los jumbotrons, del Astroturf y de las animadoras, de primas y fichajes multimillonarios, de contratos publicitarios exorbitantes, se jugaba por el mero placer de jugar. Eran chicos duros y brutos, malhablados y testarudos. Eran duros de pelar.

George Clooney interpreta a Dodge Connolly, un héroe del fútbol con mucho encanto y desparpajo, consciente de que la liga profesional sólo atrae a unos cuantos seguidores más dados a gritar y a beber que a pagar por ver un partido. Muchos partidos acaban en auténticas batallas campales, y no parece que las cosas vayan a  mejorar. Pero el capitán está convencido de que es posible encaminar a su equipo y conseguir llenar los estadios.

Cuando el patrocinador les deja tirados y toda la liga está a punto de derrumbarse, Dodge convence al cazatalentos CC Frazier (Jonathan Pryce las cuatro entregas de Piratas del Caribe, El secreto de los hermanos Grimm) para que fiche a Carter “Bala” Rutherford  (John Krasinski), la estrella en ciernes del fútbol universitario que llena los estadios. Con esto espera llamar la atención del país.

arter, además de ser un héroe de la I Guerra Mundial que se enfrentó en solitario a varios soldados alemanes y les obligó a rendirse, es apuesto y rápido como ninguno en el campo. El nuevo campeón parece demasiado perfecto para ser verdad, y Lexie Littleton (Renée Zellweger) está decidida a demostrarlo.

La joven periodista, a la que su jefe manda a cubrir la liga profesional a pesar de su falta de experiencia, sospecha que la historia bélica de Carter no es tan clara como parece. Y mientras escarba en el pasado, el joven Carter y el veterano Dodge rivalizan por su amor.

Dodge, además de ver cómo el fútbol profesional se aleja cada vez más del deporte que tanto ama, debe luchar dentro y fuera del campo por la cohesión del equipo y por la chica de sus sueños. Cuando descubre que las reglas del juego en el fútbol y en el amor son sorprendentemente parecidas, decide reservarse una jugada para el último cuarto.

Acerca de la producción

Los actores de la película

Aprendiendo a jugar: Los actores se visten

Los decorados y el diseño

Vamos a jugar duro: La cámara, el sonido y el fútbol

El himno del equipo: La música de Ella es el partido

Acerca de la producción

l periodista Duncan Brantley, de Sports Illustrated, investigaba el nacimiento de la liga profesional de fútbol americano cuando le vino la idea de Ella es el partido. Escribía un artículo acerca de una estrella de este deporte, John McNally, que se hacía llamar “Johnny Blood” para jugar en la naciente liga de fútbol profesional con los Duluth Eskimos, sin por eso dejar de jugar en la liga universitaria.

Cuanto más se metía en lo que entonces era el deporte, más pintorescos le parecían los personajes, hasta tal punto que quedó fascinado. Pensó durante varios años en escribir un guión y, finalmente, le pidió a su compañero de trabajo Rick Reilly que le echara una mano, convencido de que su sentido del humor aportaría mucho.

“Llevábamos años escribiendo artículos juntos para Sports Illustrated, y la historia de Johnny Blood pudo con nosotros”, recuerda Duncan Brantley. “Era un loco al que le encantaba beber, y tenía una moto con sidecar, como Dodge Connolly”.

“El equipo jugó 31 partidos aquel año, de ellos 29 fuera de casa”, sigue diciendo. “El dueño del club era tan tacaño que les obligaba primero a ducharse con el equipo para lavarlo, luego a ducharse de verdad y, finalmente a colgarlo de las ventanillas del tren para que se secase”.

Les pareció increíble que llegasen a jugar cuatro o cinco partidos semanales. Incluso hacían parar el tren si veían a un grupo de diez o veinte chicos, contra los que se ponían a jugar por dinero. A pesar de que los dos periodistas nunca habían escrito un guión, el tema les apasionaba y no se dieron por vencidos. Pero para hacerlo aún más difícil, Duncan Brantley vive en Nueva York y Rick Reilly en Colorado.

“Al principio nos encerramos en una habitación durante una semana y escribimos una especie de tratamiento”, recuerda Duncan Brantley. “Luego escogimos las escenas que más nos gustaban a cada uno, las escribimos, y nos corregimos mutuamente. Conseguimos sacarlo adelante”.

“Los personajes eran muy interesantes”, dice Eric Reilly. “Además, era un periodo trepidante en la historia del deporte. No se sabe muy bien por qué, la liga universitaria era muy popular, atraía a cientos de miles de seguidores, pero la liga profesional no le importaba a nadie. Más aún, estaba mal vista. No era para caballeros; un caballero debía tener un trabajo de verdad. No se habló de la liga profesional hasta 1925, por eso nos pareció un telón de fondo único para la película”.

A principios de los noventa, los dos reporteros ofrecieron el guión a Steven Soderbergh, que a su vez se lo dio al productor Casey Silver, entonces presidente de producción de Universal Pictures, que lo compró. “Era amigo de Steven”, recuerda Casey Silver. “Ya habíamos trabajado juntos y me gustaba el guión, sobre todo porque era una comedia romántica que transcurría en un escenario poco explorado por Hollywood”.

Mientras el guión pasaba por varias fases de desarrollo, Steven Soderbergh dirigió Out of Sight/Un romance muy peligroso, con George Clooney y Jennifer López. Para entonces, Casey Silver se había convertido en productor independiente y se había llevado el proyecto a su productora. “Después de varios intentos, Steven se lo enseñó a George durante el rodaje y le gustó”.

George Clooney disfrutó con la historia creada por los dos guionistas. Desde la perspectiva de un apasionado de las comedias de los años treinta y cuarenta de directores como George Cukor y Lewis Milestone, le pareció que Ella es el partido merecía ser una comedia al estilo de Howard Hawks. Pero la película tuvo que esperar una década mientras el guionista-realizador-actor trabajaba en otros proyectos.

En el verano de 2006, el actor volvió a interesarse por el guión de Ella es el partido y por su protagonista, Dodge Connolly. Steven Soderbergh ya se había retirado del proyecto y George Clooney pensó en hacerlo con su productora, Smokehouse Productions. 

Universal dio luz verde al proyecto cuando supo que George Clooney podía dedicarse plenamente a la película y que estaba dispuesto a ocupar la silla de director y ser el protagonista. Por fin, después de tantos años, la historia empezaría a rodarse en la primavera de 2007.

Casey Silver dice: “Aunque con George todo parece fácil, trabaja muy duro. Realiza una preparación increíble. Creo que Buenas noches y buena suerte no sólo era una magnífica película, sino que también estaba muy bien dirigida. No hacía falta mucha imaginación para saber que haría algo excepcional con esta”.

Hablando del reto de actuar y dirigir a la vez, George Clooney comenta: “Casi puede decirse que el papel fue escrito para mí; conocía al personaje, sabía qué hacer con él. De hecho, me di cuenta de que no podía hacer el papel que realmente me atraía, lo habría estropeado. Pero pensé inmediatamente que Dodge era el papel perfecto para mí”.

El productor Grant Heslov, socio de George Clooney en la productora Smokehouse, reconoce que el proyecto le interesó por su originalidad: “Me gustan las películas de época, pero Ella es el partido me gustó sobre todo porque no se había visto nada parecido en la gran pantalla. Es una época fascinante, con personajes más grandes que la vida misma. El guión tenía posibilidades únicas. A George y a mí nos encantan las películas de Preston Sturges y de Billy Wilder, y me pareció que tenía los típicos elementos de una comedia loca”.

Una vez pulido el guión, con el director y el actor principal a bordo, sólo quedaba encontrar a unos cuantos jugadores muy brutos y a una preciosa periodista que hiciese apartar la vista de la pelota.

Los actores de la película

decir verdad, no fue difícil decidir quién interpretaría los papeles principales. “George siempre tuvo a Renée Zellweger en la cabeza”, dice Casey Silver. “Encabezaba su lista. No me extraña, porque está perfecta en comedias románticas”.

Grant Heslov añade: “Es brillante con las réplicas y sabíamos que era capaz de interpretar a una mujer sexy, sofisticada y con carácter. Lo genial de Renée es que ha sido capaz de captar la vulnerabilidad de Lexie, que empieza a salir a flote cuando duda de si va por el buen camino enamorándose de Dodge”.

El papel atrajo a la actriz desde el primer momento porque Ella es el partido le pareció “de esas películas por las que una cruza los dedos”. También le gustó porque “me recordó las fantásticas comedias románticas de antes, con diálogos rápidos e ingeniosos, una historia interesante y personajes vibrantes”. Renée Zellweger califica a Lexie de “ingeniosa e inteligente, una chica que sabe lo que hace. Tiene mucho genio, es una adelantada a su época. Pero quizá lo que más me atrajo fue su integridad”.

Renée Zellweger no tardó en descubrir que la locuaz reportera deportiva no para de hablar, y que los intercambios entre Lexie y Dodge o Lexie y Carter son auténticos bombardeos. Le gustó la forma relajada de dirigir de George Clooney porque le permitía ser más libre con el diálogo.

Acerca de los ensayos dice: “Hablamos de los diálogos, de las escenas, de lo que no se decía y de cómo encajaba en la historia, pero no ensayamos demasiado. En ningún momento establecimos todos los movimientos de una escena ni repetimos mucho los diálogos. Eso sí, había páginas y páginas de diálogo, lo que significaba aprendérselos de memoria cada noche. Pero tampoco fue muy duro porque eran frases muy ricas, que podían ir en muchas direcciones”.

George Clooney comparte la opinión de su coprotagonista: “Es un poco como una montaña rusa. Baja muy deprisa, pero luego va más lento. Hay que descubrir esos puntos; lo conseguimos ensayando un par de veces para encontrar un ritmo. Renée es la actriz perfecta para esto. Nadie lo hace tan bien como ella”.

El siguiente en unirse al proyecto fue John Krasinski, en el papel de la estrella de fútbol Carter Rutherford. En opinión del productor Grant Heslov, el actor entendió el conflicto del héroe de guerra que quizá no fue tan valeroso como cuenta. Los guionistas habían creado a un buen chico atrapado por la celebridad. Dice: “Carter siempre nos pareció un chico decente, ingenuo e inteligente que no supo parar a tiempo. John lo entendió así e interpretó el personaje a la perfección”.

John Krasinski se quedó gratamente sorprendido al leer el guión: “Lo leí ocho meses antes de empezar a rodar y me encantó. Le dije a mi representante que era el mejor guión que había leído en mucho tiempo, pero no esperaba que me dieran el papel. Fui a ver a George a su despacho, pero no hice ninguna prueba, cosa que me sorprendió. Al mes, me pidieron una cinta. Me llamaron a los dos días, fue de locos”.

Cuando el actor se unió al rodaje, el equipo ya llevaba casi un mes rodando en Carolina. Al principio, sólo disponía de los fines de semana y volaba cada lunes a Los Ángeles para acabar la temporada de la serie The Office. Tardó seis semanas en poder dedicarse plenamente a Ella es el partido.

El premiado actor galés Jonathan Pryce interpreta al representante de Carter, el elegante y astuto CC Frazier, un hombre interesado en las mujeres y en el poderoso dólar que, en cierto modo, actúa de mentor del impresionable joven.

El realizador, hablando de Jonathan Pryce, dice: “Con él todo es más fácil. Sabemos exactamente quién es en el momento que entra en un lugar. CC es más listo y tiene más mundo que el resto, igual que Jonathan. Es un profesional que sabe exactamente qué necesita la escena. Con un actor como él, es muy fácil dirigir”. Y añade, riendo: “Es violento actuar con él, pero es fácil dirigirle”.

Según Jonathan Pryce, el personaje de CC es “un tipo que sabe lo que quiere, va a por ello y lo consigue. También cree que gusta a Lexie, bueno, a todas”.

El actor reconoce que se inspiró en varios representantes de carne y hueso. “Tuve representantes en Estados Unidos que eran como CC, no podían entender que prefería hacer “Macbeth” para la Royal Shakespeare Company en vez de una película, daba igual que fuera mala”, dice. “Para ellos, el dinero era más importante. Por suerte, ya no trabajo con representantes así, pero fue muy divertido recordarlos para hacer de CC”.

Dado que la película gira alrededor del fútbol, era crítico encontrar a actores adecuados para interpretar a los Duluth Bulldogs y a sus contrincantes, sin olvidar a los entrenadores, árbitros, propietarios y periodistas. Los Bulldogs importantes en el equipo de Dodge y de Carter son Keith Loneker, en el papel del running back “Big Gus”; Malcolm Goodwin, como el receptor Bakes; Tommy Hinkley, como el lineman Hardleg; Matt Bushell, como Curly; Tim Griffin, como el lineman Ralph; Nick Paonessa, como Zoom; Robert Baker, como el lineman Stump; Nick Bourdages, como Bug, el aguador malhablado, y Rocky, un bulldog inglés, el favorito del director y la mascota más vaga que jamás existió.

El reparto principal también incluye a Jack Thompson en el papel de Harvey, el curtido jefe de Lexie en el Chicago Tribune; Peter Gerety, como Harkin, el comisario de fútbol de Chicago; Wayne Duvall, como el entrenador Ferguson, y Stephen Root, como Suds, el reportero borracho del equipo que se pasa la mayoría de la película durmiendo la mona mientras Dodge redacta sus artículos.

Antes de empezar el rodaje, George Clooney y los productores buscaron a los auténticos jugadores de fútbol y a los seguidores que llenarían las gradas. Cientos de extras se presentaron a las pruebas, muchos más de los necesarios. Los escogidos debieron aceptar cortarse el pelo al estilo de los años veinte y a menudo tuvieron que presentarse antes del amanecer para estar vestidos y maquillados para las escenas. Pero nunca perdieron el buen humor, incluso cuando en un solo día había viento, llovía, hacía frío, volvía el sol, hacía calor...

Muchos extras eran futbolistas de instituto a los que no hubiera hecho falta un gran esfuerzo para arrasar a George Clooney, Krasinski y a los chicos en el campo, pero el guión no lo permitía.

Aprendiendo a jugar: Los actores se visten

la hora de convertir a John Krasinski, a George Clooney y a los otros actores en jugadores de los Duluth Bulldogs, fueron necesarias serias y numerosas sesiones de entrenamiento. El nuevo equipo acabó preparándose en auténticos barrizales en Greenville, Carolina del Sur, vestidos con equipos de lana nada cómodos.

Durante las dos semanas de “instrucción” aprendieron a jugar al fútbol y a realizar jugadas tan cómicas como atléticas. TJ Troup, un erudito de la época, ex defensor y entrenador en universidades e institutos, se encargó de dirigir los duros entrenamientos.

TJ Troup afirma que George Clooney es historiador además de cineasta: “George y yo teníamos la misma idea de cómo debían desarrollarse los partidos. Grant y él se habían documentado acerca del fútbol de la época. Querían que las jugadas fueran auténticas porque el juego era muy diferente del actual”.

En los años veinte, las reglas del juego estaban poco definidas y los partidos acababan en auténticas grescas. El asesor dice: “El campo tenía las mismas dimensiones, pero la filosofía y las reglas eran diferentes. Si un jugador te empujaba fuera del terreno de juego en 1925, la pelota se colocaba a una yarda de la banda. Tenían todo el campo a izquierda y derecha. Además, los entrenadores de la época consideraban que no era de hombres ganar un partido pasándose el balón. Las jugadas acababan en auténticas melés en el centro del campo donde se repartían golpes y patadas”.

Y así fue para los Bulldogs. El entrenador Wayne Duvall explica: “En aquella época, el entrenador era más bien el representante del equipo. No le estaba permitido indicar jugadas a su equipo desde la banda. Si lo hacía, eran penalizados. Los jugadores se sabían las jugadas. En este caso, Dodge se encargaba de la estrategia”.

Durante la dura “instrucción” a la que les sometió Troup, surgió un compañerismo que sería muy útil durante el rodaje. George Clooney había trabajado con algunos de los actores anteriormente, en concreto con Tommy Hinkley en Confesiones de una mente peligrosa y con Keith Loneker en Out of Sight/Un romance muy peligroso. Pero no es más llevadero ser placado por un conocido, y el director también recibió codazos y patadas.

De todos los actores, el único que ha jugado al fútbol profesionalmente es Keith Loneker, que interpreta a una fuerza de la naturaleza llamada Big Gus. Jugó para la Universidad de Kansas antes de fichar por los Rams de Los Ángeles (actualmente de Saint Louis) y los Atlanta Falcons. Su mayor problema fue “desaprender” a jugar como en el siglo XXI.

“Todo es diferente, no se bloquea igual, no se lleva la pelota como ahora”, dice el actor. “Cuando jugaba, lo hacía en la banda, pero siempre soñé con jugar de running back, y por fin lo he conseguido”. Pero George Clooney tenía otros planes y le usó como pared para detener a cualquiera que se le acera, árbitro incluido. Keith Loneker dice, riendo: “Nunca llegué a tocar el balón”.

John Krasinski, debido al rodaje de The Office, fue el último en llegar al campamento, pero le recibieron con los brazos abiertos. Con una sonrisa, recuerda: “Tenía la sensación de ser la oveja negra, de haber llegado tarde, pero los chicos eran muy abiertos, como sus personajes”.

Lo peor llegó cuando hubo que rodar el partido final, para lo que fue necesario trabajar una semana en un campo convertido en un auténtico barrizal. Cada día, los Bulldogs se vestían con equipos cubiertos de barro y se lanzaban a un mar de lodo. Varios miembros del equipo de maquillaje esperaban en las bandas con cubos llenos de barro, preparados para ir corriendo a retocar una cara, un brazo o una pierna para los primeros planos.

Los decorados y el diseño

l rodaje empezó en Carolina del Sur en febrero de 2007. El equipo se trasladó a Carolina del Norte a principios de abril, para rodar otras secuencias. La base de Ella es el partido estaba en Greenville, Carolina del Sur, hogar del circuito de pruebas de BMW. Un enorme almacén que había pertenecido a BMW fue reconvertido para instalar la oficina de producción, el departamento de maquillaje, el departamento artístico e incluso platós. Varias ciudades pequeñas de los alrededores sirvieron de decorados naturales. En Carolina del Norte, el equipo se movió mucho más, empezando en Charlotte, pasando por Winston-Salem y acabando en Statesville, en el transcurso de un mes y medio.

Carolina ofrecía muchos atractivos, uno de los más importantes era no morirse de frío durante el rodaje. El productor Grant Heslov explica: “La película transcurre en el medio oeste, y la temporada de fútbol empieza en otoño y sigue en invierno, por lo que necesitábamos luz invernal. Si hubiéramos rodado en el medio oeste en febrero, nos habríamos congelado. El clima es mucho más suave en las Carolinas, aunque también puede hacer frío”.

Pero el tiempo no fue el único factor. “Necesitábamos trenes de época y estaciones”, sigue diciendo. “Era el medio de transporte del equipo, y hay muchos trenes antiguos en las dos Carolinas. También buscamos campos que no parecieran actuales. Encontramos varios estadios que apenas habían cambiado y con espacio suficiente para los vehículos de producción y las caravanas. Por último, ambos estados ofrecen incentivos a los rodajes. Era perfecto”.

Las pequeñas ciudades participaron con entusiasmo en el rodaje. El pueblo de Greer, que apenas ha cambiado desde los años veinte, no tuvo problemas en que se redecoraran las fachadas e incluso ofreció una de sus tiendas como decorado. El rodaje duró varias noches, paralizando al pueblo, pero a nadie parecía importarle. En Statesville, Carolina del Norte, donde acabó el rodaje, el departamento artístico redecoró el histórico Vance Hotel, construido en 1921. Incluso se reescribió una escena para usar la piscina subterránea del hotel.

Al otro lado de la calle, el imponente edificio de estilo neorrománico diseñado por Richardson sirvió de decorado para varias escenas. Algunas secuencias debían rodarse bajo la lluvia; para ello, el departamento de efectos especiales usó “torres de lluvia”, sorprendiendo a los curiosos que cada día se agolpaban para seguir el rodaje.

A pesar de haber encontrado varios estadios construidos en los años veinte, había que llenarlos de público. A medida que aumentaba la popularidad del deporte, los estadios se iban llenando cada vez más, por lo que fue necesario usar efectos especiales de posproducción. Aunque el fútbol digital representaba un auténtico reto, el elaborado storyboard encargado por George Clooney fue de gran ayuda para todo el equipo.

El diseñador de producción Jim Bissell y la diseñadora de vestuario Louise Frogley, dos colaboradores habituales del realizador, volvieron a poner el listón muy alto, lo que se hace patente en las escenas rodadas en el hotel Dalhoun, en Carolina del Sur. Construido en los años veinte, el hotel iba a ser transformado en apartamentos. Los productores debieron convencer a la empresa constructora para que detuviera la obra hasta después del rodaje. Aquí es donde se conocen los cuatro protagonistas.

Jim Bissell se inclinó por tonos apagados, muebles de caoba y decoraciones murales basadas en las ilustraciones de John Matthew, que se convirtieron en el telón de fondo perfecto para la entrada de Lexie vestida con un espectacular vestido rojo. La diseñadora Louise Frogley se esforzó en que el vestuario fuera lo más fiel posible a la época, hasta el punto de no aceptar telas que entonces no existían.

El diseñador de producción Jim Bissell dice: “Buscamos la estética de la comedia clásica, y nos alejamos del realismo puro y duro, por lo que debimos controlar cuidadosamente la paleta de colores. Sin embargo, siempre intentamos usar objetos y muebles de época”.

Todos los decorados, aunque generalmente de tonos apagados, tenían detalles de colores. Al filmarse la película en interpositivo digital, George Clooney pudo refinar el contraste de colores entre decorados y vestuario en la posproducción.

René Zellweger alaba el trabajo de la diseñadora de vestuario: “Louise se ha sumido en una época histórica de Estados Unidos que no suele verse en el cine. Se cree que los años veinte eran grises, tristes, llenos de desesperación, pero Louise se dejó llevar por los ‘locos veinte’, cuando la gente estaba llena de vida y amaba la cultura americana”.

Louise Frogley empieza vistiendo a George Clooney con ropa poco presentable  y acaba con trajes de lana clásicos cuando la fortuna le trata mejor. John Krasinski tiene un estilo menos formal, con telas más ligeras.

El vestuario y el diseño de producción volvieron a darse la mano en el campo. Durante una fría tarde de invierno, los únicos toques de color proceden de los equipos de lana, sobre todo del emblema azul y dorado de los Bulldogs, y de la publicidad colocada en el estadio. Pero la fama de Carter atrae más público y llena las arcas, la publicidad crece en tamaño y pasa de local a nacional, con colores cada vez más chillones.

Posiblemente el mayor reto para el departamento artístico fue construir el interior del tren que recorría el país con Dodge, Carter, la periodista Lexie y los demás jugadores. Jim Bissell diseñó un vagón colocado sobre plataformas que oscilaban para imitar el movimiento de un tren. Las paredes se quitaban y ponían para adaptarse a las diferentes tomas. Hacia el final del rodaje, se filmaron varios interiores clave en trenes de la época en movimiento prestados por el Museo de Trenes de Carolina del Norte.

Vamos a jugar duro: La cámara, el sonido y el fútbol

l director, George Clooney, había preparado una exhaustiva lista de tomas y storyboards muy detallados, es un director que no pierde el tiempo. En general, se empezaba a trabajar a las 7:30 de la mañana y se terminaba a las 5:30 de la tarde. Se trabajaba deprisa, sin tensión, y a menudo el realizador conseguía rodar una impresionante cantidad de tomas en un día.

El rodaje de esta película sobre fútbol necesitó cámaras normales, una Steadicam y muchos travellings. Fue posible filmar gran parte de la acción gracias a auténticos “ingenios” mecánicos, inventados en el momento por Herb Ault, el segundo ayudante de cámara.

Por muy complicado que fuera rodar una escena, no se podían usar grandes medios técnicos porque debía encajar con el tono de la película. Según el director de fotografía Newton Thomas Sigel: “Es un homenaje a las clásicas comedias de los años cuarenta de Howard Hawks y Preston Sturges. George quería apoyarse en la ‘gramática’ de estas películas, pero sin copiarlas. Por eso la cámara es bastante estática, con encuadres muy estudiados y travellings laterales. No hay grandes movimientos de cámara desde grúas, ni perspectivas que no sean las de los actores. Nada de ángulos oblicuos”

Sigue diciendo: “Actualmente se dispone de medios suficientes para filmar un partido de fútbol, cámaras en los cascos de los jugadores, cámaras montadas en cables para seguir la acción, se puede hacer mucho. Pero optamos por rodar los partidos del mismo modo que el resto de la película. Usamos muchas cámaras fijas, casi como si se rodase para un noticiario de la época. La única excepción es cuando seguimos a un jugador de cerca, sobre todo a Carter o a Dodge. Y en estos casos usamos una Steadicam montada en un coche. En aquella época, también montaban cámaras en la parte trasera de camiones. En general, todo está rodado desde la perspectiva de los personajes”.

Jim Bissell no sólo diseñó los decorados teniendo en cuenta la cámara, sino también al mezclador de sonido Edward Tise, que se enfrentó a grandes dificultades para captar el sonido. No siempre pudo contar con métodos tradicionales para grabar el sonido directo. Por suerte, tuvo aliados de importancia, dado que los productores y el director prefieren no tener que doblar escenas en posproducción.

“El problema a la hora de filmar cualquier deporte de contacto es la imposibilidad de usar micrófonos inalámbricos que suelen esconderse en la ropa del actor”, explica Edward Tise. “Sólo podíamos contar con micros en jirafas, pero su colocación se veía limitada porque proyectan una sombra y porque pueden colarse en la imagen. El equipo de sonido se vio multiplicado por diez”.

Además, Edward Tise y su equipo debían moverse rápidamente. En vez de una mesa poco manejable que suele preferir la gente de sonido, se inclinó por un aparato que había puesto a punto en una película anterior. Se trata de la grabadora-mezcladora Aaton Cantar. Aproximadamente del tamaño de un ordenador portátil, se instala en un trípode con ruedas, lo que permite moverse por un campo de fútbol a gran velocidad.

El himno del equipo: La música de Ella es el partido

no de los grandes momentos fue el rodaje de una escena en un speakeasy (los bares ilegales durante la Prohibición) ubicado en el sótano de un edificio administrativo en Winston-Salem, Carolina del Norte. Se decoró con arañas, estatuas de bronce e incluso alguna cabeza de ciervo, según las fotografías de locales de la época.

Si añadimos un piano y un pequeño escenario, es muy probable que Ledisi Young, una joven cantante de R & B, pensara que había viajado en el tiempo hasta los “locos años veinte”. Al igual que en Buenas noches y buena suerte, George Clooney rodó a la cantante en directo.

El piano estaba reservado para el legendario Randy Newman, que interpreta a un pianista de la época. Su misión era tocar piezas de ragtime mientras a su alrededor se desataba una pelea campal en la que participaba ocasionalmente rompiendo una botella en la cabeza de algún bruto. El compositor estaba encantado con el encargo: “La música de esta época es de mis favoritas”.

George Clooney siempre está dispuesto a incluir momentos inesperados, como cuando Matt Bushell, borracho perdido, canta con mucha emoción “Over There”, el popular himno de la I Guerra Mundial. “Nos pusimos a cantar entre toma y toma”, explica el actor. “George nos oyó y preguntó quién cantaba mejor. Uno de los chicos dijo que yo. No soy un cantante profesional, pero no se me da mal”.

El resultado es un solo que capta a la perfección el momento y el compañerismo que une a los miembros del equipo. El director recuerda: “Se me ocurrió decirle a Randy que podríamos ir quitando todas las voces y dejar sólo a uno cantando. Bastó con una toma, fue increíble. Se oye la última nota de Randy y sólo queda la magnífica voz de Bushell que acaba la canción: ‘Allá vamos y no volveremos hasta que acabe. Allá vamos...” De pronto, da la sensación de que esos chicos han luchado juntos. Incluso se oye a Randy decir: ‘Qué maravilla’. Es un gran momento que surge porque hubo un compañerismo realmente maravilloso”.

Una vez acabado el rodaje, a pesar de los cardenales y de los golpes, los cineastas estaban convencidos de que el esfuerzo que supuso filmar Ella es el partido había valido la pena. Por muy preparados mentalmente que estuvieran antes del rodaje para aguantar cientos de litros de barro y la fatiga física, no podían imaginar lo que les esperaba. George Clooney dice, haciéndose eco del sentimiento de los actores, todos entre 30 y 40 años, que interpretan a los Duluth Bulldogs: “No hay forma de prepararse para el placaje de un jugador de 21 años. No se puede hacer nada, excepto decir: ‘Eso duele mucho’”.

Universal Pictures presenta una producción de Smokehouse Pictures/Casey Silver, Ella es el partido, protagonizada por George Clooney y Renée Zellweger, con John Krasinski y Jonathan Pryce. Casting, Ellen Chenoweth. Música, Randy Newman. Vestuario, Louise Frogley. Montaje, Stephen Mirrione, ACE. Diseño de producción, Jim Bissell. Director de fotografía, Newton Thomas Sigel, ASC. Productores ejecutivos, Barbara A. Hall, Jeffrey Silver, Bobby Newmyer y Sydney Pollack. Productores, Grant Heslov y Casey Silver. Guionistas, Duncan Brantley y Rick Reilly. Director, George Clooney.

Copyright de la imagen superior © Melinda Sue Gordon, Universal Studios, 2008. Copyright de la sinopsis y las notas de producción © Universal Studios, 2008. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.



 

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