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La escritura del guión
Atrapados por el incidente: los personajes
Haciendo que se produzca el incidente: el diseño de la película
La escritura del guión
e la mano del director M. Night Shyamalan (El sexto sentido, Señales) llega un thriller conspirativo, vertiginoso y adrenalínico sobre una familia que huye de un inexplicable y arrollador fenómeno que amenaza no sólo a la humanidad… sino también al más básico de los instintos humanos: el instinto de supervivencia.
El guionista y director M. Night Shyamalan se ha convertido en uno de los más preeminentes narradores de historias contemporáneos, con una sucesión de exitosas películas multidimensionales que presentan su singular mezcla de suspense, drama, humor y la emoción más sentida. Desde que hiciera su debut en la gran pantalla con su sonada historia sobrenatural de El sexto sentido, ha continuado elaborando una serie de absorbentes filmes modernos que exploran provocadores misterios humanos, habiendo recibido grandes elogios por parte de la crítica y obtenido grandes éxitos de taquilla con ellos.
Ahora, con El incidente, Shyamalan retorna a sus raíces con un thriller intenso, esencial y agobiante; una historia de hecatombe, de angustiosa huida y de la Naturaleza en conflicto mortal con la Humanidad. En su esencia, la historia es quizás la más inmediata y directa de todas las que ha realizado, pues se limita a seguir el camino de tres personas –un hombre, una mujer y una niña– mientras huyen de una catástrofe sin nombre ni cara. Pero es también una historia que ofrece de forma vigorosa una obsesionante visión de un Apocalipsis épico que no ha sido provocado directamente por el hombre sino por la Naturaleza; que se pregunta qué ocurre cuando el instinto primario del hombre de sobrevivir desaparece; y que explora cómo el amor y la ternura nos ayudan a mantenernos con vida en la era más oscura y aterradora.
La idea para El incidente se le ocurrió a Shyamalan mientras conducía a través de la campiña del estado de Nueva Jersey, viendo pasar velozmente a través del parabrisas un frondoso y verde mundo. “Iba de camino a Nueva York”, recuerda, “era un día precioso y los árboles sobresalían en la autopista, cuando de repente me dije a mí mismo: ‘¿Qué ocurriría si la Naturaleza se volviera un día contra nosotros?’. En ese momento, me surgió en la cabeza la estructura global del argumento para El incidente y los personajes de repente estuvieron perfectamente claros. Fue una sensación fantástica porque las películas son mucho más factibles cuando lo que predomina es la estructura”.
Incluso en esos primeros momentos de inspiración, antes de que se escribiera ni una sola palabra, Shyamalan sabía ya que quería dale un estilo muy concreto a la película. “Tenía muy claro que quería que la película fuese electrizante, dinámica e inmaculada”, señala.
El primer borrador del guión de Shyamalan era ya de por sí bastante intenso, pero cuando Twentieth Century Fox se unió al proyecto, el estudio le planteó a Shyamalan que podía llevar aún más lejos la historia, que podía hacer que se acercara a un filme clasificado R y llevarla a un extremo de tensión y terror al que hasta entonces nunca se había aventurado.
Shyamalan se quedó sorprendido, pero al mismo tiempo se sintió muy complacido con esa sugerencia de poder dejar volar su imaginación aún mucho más lejos. “Cuando lo pensé, me di cuenta de que era realmente la forma de construir esta historia, porque es ya una historia de tabúes. Quiero decir, si se hubiera tratado de hacer de El incidente una película para mayores de trece años, habría sido algo muy difícil de imaginar”, comenta.
El productor Barry Mendel lo cuenta así: “La gran idea de la película fue siempre llevar más allá el género de Night, y Fox sólo nos dijo que no había límites, que había que arremangarse y hacerlo, y eso fue lo que nosotros hicimos. El productor Sam Mercer añade: “El incidente lleva muchos elementos emocionales y sobrenaturales típicos de las películas de Night a un nuevo nivel. Y esta historia plantea una cuestión aún más intrigante: ¿Han ido los seres humanos demasiado lejos?”.
Shyamalan ideó dar un giro contemporáneo a los thrillers paranoicos de la Guerra Fría de los años cincuenta y sesenta; películas que entretenían y hacían crecer la ansiedad con una aterradora sensación de muerte inminente y que más aún, bajo su turbulenta superficie, cuestionaban de manera sutil la cordura del camino que estaba tomando la sociedad moderna.
Desde los vengativos cuervos de la película de Alfred Hitchcock, Los pájaros, al monstruo creado por las explosiones atómicas de Godzilla, pasando por los agresivos y suplantadores extraterrestres del filme de Don Siegel, La invasión de los ladrones de cuerpos, muchas de estas historias clásicas de suspense funcionaban como películas de terror, aunque también dejaban en los espectadores la idea de que podría existir un heroico nuevo mundo en el que la Tierra siguiera adelante sin que hubiera ya quizás presencia humana.
Shyamalan sabía que, como en todas esas películas, la fuerza impulsora de El incidente iba a ser una sensación de miedo e incertidumbre siempre omnipresente. Pero fue un paso más allá para poner de relieve la más impensable clase de desaparición para la raza humana. “Creo que lo realmente aterrador de El incidente es que la gente empieza a comportarse de manera diametralmente opuesta a como se supone que lo haría. Los comportamientos inexplicables son siempre muy perturbadores y hay un comportamiento contra natura en esta historia.”, explica. “Después de todo, la única cosa que hace a una especie seguir adelante es el instinto de estar lo más lejos posible de las cosas dañinas, para protegernos a nosotros mismos y a los demás. Pero ¿qué sucede si ese instinto desaparece? Las cosas se ponen realmente feas muy, muy rápidamente”.
El guionista y director apretó aún más las tuercas al misterio de la historia alejándose de cualquier explicación detallada y convincente de las causas por las que se produce “El incidente”, limitándose únicamente a insinuar que un colapso medioambiental ha afectado gravemente a la mente humana. “La película hace un examen consciente pero sólo en cierto sentido; creo que los espectadores pondrán las respuestas y que no necesitábamos decir al cien por cien lo que va a pasar en la película”, comenta. “Hay personajes que hablan de lo que realmente pasa, pero éstos se ven desmentidos y cuestionados por otras personas. Con todo, creo que la responsabilidad humana en lo que está pasando se ve mucho en la película, así como la idea de que se está en el día del juicio final”.
Shyamalan disfrutó del efecto liberador de romper con algo por lo que se ha hecho archifamoso: los finales tramposos, con truco. Siempre vio El incidente transcurriendo en sólo treinta y seis horas, subiendo desde los primeros atisbos del desastre hasta el singular clímax, sin ningún rodeo, logrando de este modo dejar a los espectadores sin respiración.
“El género catastrófico del fin del mundo me reportaba una sensación agradable porque, si escribo algo que parece como si fuera una partida de ajedrez con la audiencia, ellos esperarán que lo haga aunque en realidad no sea así.”, se ríe “Pero a veces una historia es sólo una historia. En el caso de El incidente se trata de una familia tratando de sobrevivir y aprendiendo a quererse los unos a los otros y eso era lo que más me atraía de todo. Mi objetivo era hacer una película vertiginosa con la que te entrara la paranoia por determinadas cosas que ocurren en el mundo y que nunca antes se te habían pasado por la cabeza”.
Aunque El incidente es en cierto modo un nuevo camino para Shyamalan, al igual que sus otros filmes el Apocalipsis a gran escala de la historia también se convertía en una forma de explorar, a un nivel muy íntimo, a dos personas en medio de una crisis personal. En el corazón de la historia se encuentra una pareja (formada por el profesor de ciencias Elliot y la terapeuta Alma) que incluso en un mundo que se está cayendo a pedazos y desmoronando a su alrededor están lidiando con cuestiones como el cuidado y la protección mutuos en su vida doméstica.
“Para mí, las ideas del argumento son siempre catalíticos para que los personajes conversen sobre la fe, sobre el amor, la vida humana y se revelen espiritual y emocionalmente”, comenta Shyamalan. “La relación de Elliot y Alma dice mucho sobre la forma en la que funciona el amor, sobre cómo somos en una relación, sobre lo que significa en una relación ser el que conquista o el conquistado, y sobre lo que decimos al otro cuando pensamos que estamos manteniendo nuestra última conversación. Lo que me interesaba de Elliot es que tiene una gran confianza en que su mujer se salvará”.
Inesperadamente, a medida que se suceden los acontecimientos, Elliot y Alma se ven formando un nuevo núcleo familiar, uno que nace en unos momentos terribles pero que, pese a ello, está imbuido de una vacilante sensación de esperanza que les da la suficiente luz para continuar adelante en medio de tanta oscuridad que se cierne sobre ellos. “Espero que la nueva familia que ellos crean sirva como una metáfora para la humanidad, para nuestra capacidad de ser positivos, de tener esperanza y seguir adelante y, al mismo tiempo, espero que la película te deje la sensación de que quizás no tengamos esa oportunidad si no empezamos ya a cambiar algunas cosas”, concluye Shyamalan.
Atrapados por el incidente: los personajes
uando las primeras señales de “El incidente” llegan a las noticias de la tele, el profesor de ciencias Elliot Moore se encuentra ya intranquilo por los recientes signos de que la Naturaleza está cambiando sus reglas, especialmente la inexplicable (y real) desaparición masiva de las abejas en todas partes del mundo, algo de lo que trata de hablar con sus estudiantes en clase. Su vida familiar no está menos tranquila, pues parece que su relación con su adorada mujer Alma se está yendo a pique sin que Elliot sea capaz de entender del todo el porqué. Una vez que se empieza a extender el reguero de terribles muertes, Elliot cambia de chip y se convierte en un hombre decidido que huye, obligado a explorar rápidamente lo que es, pese a que los retazos de su pasado parecen estar unidos a las soluciones para lograr sobrevivir.
Para interpretar a Elliot, M. Night Shyamalan siempre tuvo en mente al actor Mark Wahlberg, quien empezó su carrera en el mundo de la música, para saltar luego al cine en una serie de impredecibles e inolvidables personajes en películas como Tres reyes, Boogie Nights y La tormenta perfecta. Demostró sus credenciales artísticas con sendas nominaciones al Oscar® y al Globo de Oro® en la categoría de Mejor Actor de Reparto con la película de Martin Scorsese, Infiltrados, convirtiéndose además en un solicitado héroe de acción tras protagonizar largometrajes tan exitosos como Invencible y Shooter: El tirador. Pese a ello, Elliot no se parece a ninguno de los personajes interpretados antes por Wahlberg, quien cuenta con un extenso bagaje de tipos duros, pues es un sensible y tranquilo profesor que es puesto al límite en tan sólo unas horas por hechos ciertamente inexplicables.
Con todo, Shyamalan estaba convencido de que el papel le sentaba como anillo al dedo a Wahlberg. “Conozco a Mark y siempre lo he visto como esa clase de tío”, dice el guionista y director. “No conozco al tipo duro de Boston que se mete en todo tipo de broncas, conozco a otra persona. Y cuando he visto trozos de actuaciones de Mark interpretando esta clase de personajes, por ejemplo en Tres reyes en la escena en la que está llamando a su mujer desde Irak, me ha encantado; y siempre he querido hacer una película completa en la que fuera así desde el principio al final de la cinta”.
Continúa: “También pienso que Mark es una de las personas más simpáticas de Hollywood y eso le hacía el contrapunto perfecto frente a toda esa oscuridad, y todas las prohibiciones y tabúes que surgen alrededor de Elliot. De haber tenido a un personaje protagonista más sombrío en esta película el resultado hubiera sido demasiado contundente; pero Mark aporta cierta luz a esa oscuridad”.
Se da además la circunstancia de que Wahlberg había estado esperando la oportunidad de trabajar con Shyamalan. “Había trabajado con mi hermano y con Joaquin Phoenix y siempre me había sentido celoso de ellos por eso”, confiesa, “así que cuando me dijo que había pensado en concreto en mí para este personaje, me sentí muy emocionado”.
Shyamalan llevó a Wahlberg a una gran cena de sushi para hablar en profundidad sobre el personaje. “Me di cuenta de que Night conocía al dedillo todo lo concerniente al personaje en la historia”, recuerda Wahlberg. “Le preguntara lo que le preguntara, tenía una respuesta, una además que parecía haber sido el fruto de toda una tarde de reflexión”.
Pese a lo seductor que era el relato de Shyamalan, Wahlberg sabía que encarnar al personaje de Elliot iba a ser uno de los retos más difíciles de su carrera como actor en constante expansión. “Me gustan los retos, pero éste era de largo el papel más complicado que había interpretado hasta la fecha”, afirma. “Night parecía muy convencido de que podía meterme en la piel de esta persona tan inocente, aunque no hay duda de que yo no soy tan inocente como Elliot. He tenido mis roces con la ley y las he pasado canutas, pero creo que Night vio que mis intenciones fueron siempre loables. Con todo, tuve que estudiar un montón y gran parte de lo que tomé a la hora de interpretar a Elliot lo cogí del tiempo pasado al lado de Night”.
El productor Sam Mercer piensa que Wahlberg era la elección que encajaba a la perfección con el estilo narrativo de Shyamalan. “Siempre hay un algo de persona común y corriente en las películas de Night, y Mark tiene una personalidad con la que cualquiera se puede identificar”, dice. “Creo que los espectadores se van a identificar de verdad con él y con lo que le está sucediendo en la vida en el momento en que se produce esa hecatombe”.
Cuanto más sabía de Elliot, más conmovedor le resultaba a Wahlberg. “Se trata de una persona muy positiva y optimista”, comenta el actor. “Siempre cree que las cosas se solucionarán mientras que su mujer es precisamente todo lo contrario. Ella se toma las cosas muy seriamente. Pero lo interesante es que a través de esos terribles acontecimientos, ambos se ven obligados a reajustar todo lo relacionado con su vida, y de ese modo descubren que se entienden ahora mejor y conectan de nuevo”.
Wahlberg estaba especialmente satisfecho de vivir toda esa experiencia intensamente emocional con Zooey Deschanel, con la que de inmediato conectó. “Me sentí emocionalmente muy cercano a ella”, señala. “Tenia la sensación de que el momento era siempre el adecuado y de que éramos capaces de expresar mucho sin palabras. La relación entre Elliot y Alma tenía que funcionar de verdad, porque para mí, eso es lo que diferencia este filme de otras películas de desastres o de terror. Y Zooey es muy simpática, y eso hacía todo aún más fácil. Creo que con otra actriz el personaje de Alma se podría haber percibido como el de una persona malvada; pero con Zooey ves que realmente se quieren el uno al otro. Es únicamente que las relaciones son difíciles, ya sabes. Con Zooey, pase lo que pase, la química siempre estaba allí”.
Shyamalan también se había sentido atraído por la cariñosa y vigorosa personalidad de Deschanel, que se ha podido ver en películas que va de Casi famosos a Elf pasando por Guía del autoestopista galáctico.
“El personaje de Zooey muestra cierta pesadumbre en la película, pero no quería tener a una actriz pensativa ahí”, declara. “Quería a alguien que gustara al instante a los espectadores y también a alguien con el que Elliot te gustara que estuviera casado. Zooey y Mark resultan juntos en pantalla tan vulnerables y encantadores que estás deseando que sobrevivan a todo eso”.
Deschanel se quedó muy intrigada cuando Shyamalan le explicó el enfoque que quería para el personaje. “Hablamos un montón sobre cómo asegurarnos de que resultase compasiva y la gente se pudiera identificar con ella y sobre cómo la relación entre Alma y Elliot supone un contrapunto a los temas tan importantes que están en juego para la humanidad”, recuerda la actriz. “Fue muy apasionante”.
Esa emoción continuó cuando empezó a trabajar en el set de rodaje con Mark Wahlberg. “Mark me lo puso muy fácil porque es muy generoso, como persona y como actor”, afirma. “Creo que logramos mostrar que Alma y Elliot son como muchas otras parejas que existen en el mundo; ambos se aman pero necesitan coger cierta perspectiva para recordar por qué están juntos. Es también muy fascinante ver cómo su relación se asocia con este inminente y más grande desastre de ver cómo la gente está olvidando su conexión con el planeta”.
A la actriz también le atrajo la complejidad psicológica de Alma. “Creo que Alma supone para mí un crecimiento como actriz, y creo que Alma también está creciendo, así que es una sensación agradable que mi trabajo coincida con mi vida real en ese sentido. También me gusta que sea tan lista y que emplee el sentido del humor para quitar hierro a las cosas. Tiene una gran energía nerviosa, que era un aspecto interesante de explorar”.
Trabajar con Shyamalan le ayudó a Deschanel a dar más matices a Alma. “Es un director fuera de lo común porque tiene en su cabeza la visión de toda la película antes incluso de que hayas empezado a rodar. Tiene una visión muy potente, pero es también una persona muy sensible y perspicaz que está deseoso de explorar cada línea del guión de la película”, señala. “Es un regalo trabajar con él como actriz porque siempre está bromeando y resulta una experiencia muy divertida, pero al mismo tiempo, es una experiencia muy estimulante desde el punto de vista intelectual”.
Dando un toque cómico y conmovedor a la historia de El incidente se encuentra el polifacético actor ganador de un Emmy, John Leguizamo, el cual interpreta el papel de Julian, el expansivo mejor amigo de Elliot y compañero suyo como profesor, que se enfrenta a su propio y penoso dilema personal mientras lucha por la supervivencia de su familia.
“Para Julian, buscaba una interpretación heroica y conmovedora teñida de algunos momentos de comedia que pudieran encajar al lado de Mark, y ésa es la razón por la que elegí a John Leguizamo para el papel”, explica Shyamalan. “Creo que el de Julian es un personaje muy fascinante porque tiene que tomar esa terrible decisión de elegir entre intentar proteger a su esposa o proteger a su hija. Y John hizo una prueba asombrosa en la que quedó claro que era el complemento perfecto para Mark”.
A Leguizamo, que es también conocido por sus espectáculos cómicos como monologuista y sus múltiples y memorables interpretaciones en la gran pantalla, le gustó el papel desde que leyera por primera vez el guión. “Creo que me identifico a la perfección con ese tipo de miedo paterno en tiempos apocalípticos, especialmente porque estaba en Nueva York cuando sucedieron los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre”, afirma. “Creo que todos vivimos con el miedo de que ocurra algo terrible en cualquier momento, así que considero que una película como ésta nos ayuda a exorcizar de alguna manera ese miedo. Me encanta la forma en la que Night crea esas imaginativas pesadillas que te ayudan a soltar todo ese lastre”.
También le gustaba la idea de interpretar a un hombre común y corriente obligado a realizar actos extraordinarios en medio de una crisis nacional. Dice Leguizamo: “Julian es un profesor de instituto, un tipo inteligente con una buena mujer, pero llega un momento como éste en el que sale a relucir tu verdadero temple, cuando respondes a la pregunta de qué clase de persona eres realmente y hasta dónde estarías dispuesto a llegar por aquéllos a los que quieres”.
Para prepararse para el papel, Leguizamo refrescó sus conocimientos de matemáticas y se metió en algunos blogs de profesores para imbuirse del espíritu colegial. Pero sobre todo, pasó tiempo con Mark Wahlberg, construyendo un sentimiento muy real de estrecha amistad que surgió naturalmente entre los dos.
A Wahlberg le encantó el buen entendimiento que había entre ambos. “Lo que me gusta es que no hay mierda entre estos tipos y que su relación es muy abierta. A Elliot ni se le pasa por la cabeza tener que morderse la lengua en lo que dice y en lo que piensa”, señala. “Y para mí, tener en el papel a un tipo como John, que es tan divertido e inteligente, hacía que todo fuera aún más sublime. Había química entre nosotros y nuestra amistad resultaba siempre natural y sincera”.
Al igual que el resto del reparto, ninguno de los cuales había trabajado antes con Shyamalan, Leguizamo se sintió inspirado por la atmósfera que el director creó en el set de rodaje. “Es de largo el director más amable y gentil que me haya encontrado nunca”, afirma Leguizamo. “Pero también observa a los actores de una manera que sabe siempre si estás siendo honesto, si estás en tu sitio o no. Y no importa lo que esté pasando en sus películas, siempre hay peripecias vitales y relaciones. Siempre tienes varios géneros juntos”.
Mientras Leguizamo aportaba el sentido del humor y las agallas al personaje de Julian, Shyamalan sabía que necesitaba a una joven actriz que pudiera estar a la altura con su propia y fascinante inocencia casi infantil como la hija de Julian, Jess. Siempre cautivado por la creatividad, el misterio y la imaginación propios de la infancia, Shyamalan cuenta con un amplio currículum trabajando con jóvenes actores en papeles importantes y tiene sus propias y peculiares ideas cuando se trata de escoger niños. “Creo que cuando se trata de encontrar la clase adecuada de especiales características en una edad joven, escojo a alguien que sea él mismo”, explica. “No estoy buscando necesariamente a un Daniel Day Lewis de un metro de alto porque no quiero que se alejen demasiado de lo que son, sino que al contrario, pretendo que salga a la luz esa inocencia natural que tienen dentro”.
La búsqueda de una joven que pudiera mostrar eso en Jess llevó a emprender un casting nacional para encontrar a una joven actriz que tuviera esa especie de brillo natural que Shyamalan estaba buscando. Tras buscarla por todos los Estados Unidos, al final los cineastas encontraron a su Jess muy cerca de casa, en la joven de Los Ángeles, Ashlyn Sanchez, que hizo su debut en el cine interpretando a la hija de Michael Pena en la oscarizada película Crash, pero que nunca había tenido un papel tan protagonista en la pantalla.
Cuando los cineastas vieron la prueba de Sanchez, se dieron cuenta de inmediato de que estaban delante de alguien muy especial. “Tan pronto como Night la vio, dijo: ‘Es ella’”, recuerda el coproductor Jose Rodriguez. “Tenía algo que no se puede describir, era como magia surgiendo de sus ojos… y tuvimos mucha suerte al encontrarla ¡porque si no todavía la estaríamos buscando!”.
“Necesitábamos una fuerza casi angelical que fuera capaz de hacer que Elliot y Alma se partieran el alma por protegerla”, señala, “y ésa era Ashlyn”.
Rodriguez añade: “Lo más maravilloso del personaje que Ashlyn interpreta es que ella se convierte en la razón por la que Elliot y Alma han de crecer y hacerse personas más responsables, la razón por la que tiene que hacer lo que deben. Ella juega un papel crucial, porque es la metáfora real del futuro en la película”.
Interpretando otro papel clave en El incidente se encuentra la actriz premiada en los Tony®, Betty Buckley, quien hizo su debut en la gran pantalla como profesora de gimnasia en el clásico de terror Carrie, dando vida esta vez a la Sra. Jones, la excéntrica y desconfiada vieja granjera que ofrece un extraño refugio a Elliot, a Alma y a Jesse justo cuando parece perdido para ellos cualquier rayo de esperanza. Buckley iba a hacer la prueba para M. Night Shyamalan por medio de un DVD, pero como no fue capaz de pasar la cinta a un disco, se rindió y le mandó al director directamente la cámara.
“No iba a perder esa oportunidad”, declara. “Considero que Night es un poeta y su interés por explorar la espiritualidad y crear universos alternativos en la pantalla me intrigaba. Creo que sus películas siempre incluyen interesantes comentarios sobre la sociedad. Y además me gusta cualquier buen thriller; creo que soy una persona que necesita un buen subidón de adrenalina”.
A Shyamalan le resultó algo divertido recibir una videocámara por correo, pero se quedó impresionado con lo que vio en la cámara y le ofreció a Buckley el papel. Ella señala que pese a que la Sra. Jones es una persona amarga y solitaria, llena de rarezas, se lo pasó en grande interpretándola. “Mi modelos a imitar han sido siempre actrices como Kim Stanley, Geraldine Page y Gena Rowlands y me gustan los personajes auténticos y que resultan realistas. Me encanta que en este papel no se trate de ser glamouroso o resultar agradable sino de no tener miedo de mostrar delante de la cámara tu propia personalidad”.
Completando el reparto se encuentran Jared y Josh, los dos jóvenes que se unen a Elliot y Alma en su viaje, y que son interpretados por los actores jóvenes Spencer Breslin y Robert Bailey. Breslin y Bailey dicen que su generación se siente atraída por los temas apocalípticos. “Creo que la historia nos resulta sumamente emocionante porque siempre hay ese tipo de miedos escondidos en nuestra cabeza, como ¿y si fuera el último día en la Tierra? ¿Y que pasaría si de repente te encontraras en una situación en la que lo único que tienes que hacer es sobrevivir? Nos llega porque todos nos preguntamos cuándo sucederá algo tan terrible como eso”, señala Bailey.
Breslin añade: “Lo que creo que era interesante de esta historia es que ha habido un montón de películas en el pasado sobre experimentos científicos que han salido mal, sobre escapes radioactivos y desastres provocados por la acción del hombre; pero esta película se pregunta qué ocurriría si la Naturaleza se vuelve contra nosotros. Y creo que era un modo realmente original de abordar el fin del mundo”.
Haciendo que se produzca el incidente: el diseño de la película
omo en cada una de sus películas, M. Night Shyamalan tenía una idea muy clara de cómo quería que fuera el aspecto visual y operativo de El incidente mucho antes de llegar al set de rodaje. Rodeado de un grupo de artistas, con muchos de los cuales ya había trabajado con anterioridad (entre los que cabe destacar al director de fotografía Tak Fujimoto, a la diseñadora de vestuario Betty Heimann y al compositor James Newton Howard) así como también de nuevas caras, incluyendo a la premiada diseñadora de producción Jeanine Claudia Oppewall, creó las normas creativas básicas: convertir el terror y la ansiedad en algo de extraña belleza mantenido las cosas simples y llanas.
“Quería hacer un tipo de thriller muy naturalista, muy limpio, casi como de la vieja escuela, volviendo al momento anterior a todos esos artilugios y ordenadores de que disponemos ahora, cuando se trataba únicamente de una narración directa y resonante”, señala. “Hablamos de estudiar cómo habríamos hecho la película de no tener todas esas nuevas herramientas y cómo hacer que pareciera una versión de 2008 de una película de paranoia de los años cincuenta”.
Aunque en El incidente es la naturaleza la que se queda drásticamente fuera de control y se vuelve contra la humanidad, la producción llegó a confiar ciegamente en ayudar a la misma. Una semana antes de que comenzara el rodaje Shyamalan reunió a todo el equipo de producción y les dijo: “Ésta va a ser un tipo de experiencia cinematográfica distinta para todos nosotros; una road movie en cierto sentido. El ochenta y cinco por ciento de nuestras localizaciones son exteriores y para completar la película vamos a necesitar la cooperación de la Madre Naturaleza. Nos encontramos a merced de los elementos”.
Y así fue. El equipo de realización trabajó en sintonía con las condiciones climáticas y los paisajes, los cuales tuvieron una gran influencia en el diseño global de la película. La diseñadora de producción Jeanine Oppewall, nominada al Oscar® en múltiples ocasiones, y que estudió en Pennsylvania, señala: “Creo que muchos de nosotros teníamos una comprensión tácita de cómo la tierra y los exteriores ayudarían a contar la historia y lo importante que iba a ser crear escenarios de rodaje reales por los que Elliot y Alma se movieran en su camino desde Filadelfia hasta la campiña. Para mí, éste era el paisaje de mi juventud, con el que me siento muy identificada, al igual que creo que le pasa a Night que también creció allí”.
El rodaje comenzó el 6 de agosto de 2007, justo nueve años después de que empezara la producción de El sexto sentido. Rodada secuencialmente, los cuarenta y cuatro días de rodaje transcurrieron a una velocidad de vértigo, siempre en movimiento, cambiando de localización cada unos pocos días, las cuales pasaron de la ciudad a pequeños pueblos, siguiendo la trayectoria de Elliot y Alma mientras que van en camino, esperando lograr escapar. La idea era mantener siempre viva en la cabeza de todos los que trabajaban en la película la sensación de gente huyendo.
“Cada localización era una nueva aventura”, dice José Rodríguez. “Era como una exposición itinerante y cuando empezábamos a saber dónde estábamos teníamos que levantar el campamento e irnos a otro lugar. Creo que esto generaba una gran energía porque todo el mundo tenía que seguir el juego. No había tiempo para acostumbrarse a un sitio o a bajar el ritmo, lo cual ayudaba a mantener a los actores y al equipo de realización sumergidos en medio de este intenso viaje en todo momento. Así al menos lo sentimos todos y creo que los espectadores también lo sentirán”.
Entre los pocos y más importantes interiores de la película estaba la representativa estación de tren de la Calle 30 de Filadelfia, un gran nudo de transporte ferroviario entre la ciudad de Nueva York y Washington, D.C., donde Elliot, Alma, Julian y Jess empiezan su viaje para escapar de la ciudad, junto a cientos de personas más. La compañía Amtrak otorgó a la producción el raro privilegio de tener acceso a los pasillos y vestíbulos siempre y cuando pudieran seguir operando los trenes, de modo que la producción estuvo encantada de tener la oportunidad de moverse por la segunda estación de tren con mayor tráfico de los Estados Unidos y poder captar la grandeza marmórea de la estación estilo art decó de los años treinta. “Es uno de esos edificios en los que entras y dices: ‘Guau, es un edificio precioso’”, comenta Rodriguez.
En la estación de tren, como en el resto de la película, los extras eran una parte importante del filme. De hecho, los extras eran tan importantes para la visión global de la película de Shyamalan que se hizo un casting para escoger individualmente a todas y cada una de las personas que salen en las escenas de masas. Quería que en la película prevaleciera la sensación de que esta calamidad podría afectar a cualquier clase social, de modo que necesitaba a una amplia variedad de gente, desde abuelas a ejecutivos de negocios pasando por granjeros, que fueran presa de este terrible síndrome. “Con los extras, Night quería que pareciera como si en cualquier momento de la película se pudiese seguir la historia de cualquiera de las personas que conformaban esa multitud, que todos fuesen gente interesante, y que todas los diferentes razas y tipos de personas se vieran igualmente amenazados”, señala Mercer.
En la escena del tren, empieza a dispararse una tensión sobrecogedora a medida que se extienden los rumores como un reguero de pólvora a través de los vagones. Los hechos alcanzan su punto más álgido cuando inesperadamente un tren se para en mitad de ninguna parte, dejando abandonados a su soledad a los pasajeros. Para rodar la escena, la producción alquiló cuatro vagones de tren en colaboración con la autoridad ferroviaria de South Eastern Pennsylvania.
Otro importante interior fue el restaurante G-Lodge en la diminuta Phoenixville, Pennsylvania, a casi cincuenta kilómetros de Filadelfia, que se empleó para el infortunado refugio del Filbert’s Diner, en el que personas del campo y la ciudad se mezclan esperando escapar del invisible asesino que les rodea. “Estábamos buscando esa clase de lugar, cruce de caminos y de reunión, que estuviera perdido de la mano de Dios, como el sitio que es punto de referencia en un pueblo pequeño e insignificante y al final encontramos ese viejo albergue de carretera de los años veinte o treinta en Phoenixville que tenía toda la vida y animación que necesitábamos”, recuerda Mercer.
La mayor parte de la película, sin embargo, transcurre en exteriores, con amplias vistas en las que nada resulta parecer una amenaza, aunque el caos total se pueda desencadenar en cualquier momento. La mayor parte de las escenas exteriores de la película se rodaron en la granja Walker en Unionville, Pennsylvania, donde sus más de 640 frondosas hectáreas proporcionaban los campos cubiertos de hierba y las colinas necesarias para el revelador acto final de El incidente.
Aquí la producción se enfrentaba al reto de controlar de verdad algunas de las fuerzas de la naturaleza, en particular el viento, que se convierte en un importante referente simbólico en la película, como compendio del furor desatado de los elementos naturales de la Tierra. “El viento es en realidad un personaje más de la película y era fundamental que tuviera presencia en la misma”, explica Sam Mercer. “Tuvimos que controlar la fuerza del viento y que batiera con diversas intensidades; unas veces soplaba flojo y otras lo hacía con inusitada violencia”.
El viento también era clave en el intento de Shyamalan de destilar todas las monstruosas fuerzas del Cosmos que podrían caer sobre la humanidad en una forma simple y elemental. La parte inicial de la tarea cayó sobre el equipo de efectos especiales de Steven Cremin, que buscaba una forma de representar ese viento en una amplia variedad de personas, desde una suave y oscilante brisa a ráfagas huracanadas. A la postre, Cremin tuvo la idea de colocar unos grandes ventiladores móviles, algunos de más de seis metros de diámetro, que eran alimentados por motores de coches de carreras de la NASCAR, de manera que podía obtener un resultado más impresionante y manejable que con las típicas máquinas de viento. Posteriormente, el supervisor de efectos visuales Ed Hirsch añadiría retoques digitales para dar mayor intensidad a las escenas, y el mezclador de sonido Tod Maitland recogería insustituibles grabaciones del viento soplando a través de los árboles, crujiendo entre la hierba y ululando a través de las ventanas para realzar de esta forma ingeniosa la sensación visceral de los espectadores de sentirse amenazados por el mismísimo viento.
“El realismo del viento del equipo de efectos ayudó verdaderamente a los actores a sentirse atrapados en el medio de inusuales acontecimientos y ayudó también a inspirar las interpretaciones de los actores”, señala Rodriguez.
La granja de la Sra. Jones, donde esta excéntrica señora ha vivido durante años en la soledad más absoluta y alejada del mundanal ruido, era el set de rodaje final y el que supuso el mayor de los retos. Jeannine Oppewall empleó una granja de 200 años de antigüedad en los terrenos del Ridley Creek State Park – a casi sólo 26 kilómetros de distancia del centro de Filadelfia, pero un oasis de bosques y prados preservados, que transformó en un mundo alejado del tiempo. Su equipo enterró las líneas eléctricas, construyó porches, añadió persianas envejecidas y borró cualquier huella de vida moderna. También plantaron un exuberante huerto con frutas y verduras que pudieran alimentar a una única mujer durante años y trajeron partidas de conejos y gallinas. El interior de la casa se decoró con enigmáticas antigüedades encontradas en diversas tiendas de los alrededores, desde una cama con dosel a un surtido de faroles antihuracanes que proporcionaban la única fuente de luz para iluminar la casa.
El sonido en El incidente era para Shyamalan tan importante como el aspecto visual de la cinta, y trabajó estrechamente con el mezclador de sonido Tod Maitland para asegurarse de que cada crujido y cada silbido impactaran a los espectadores. “M. Night Shyamalan es un cineasta fuera de lo común; es en todo momento consciente del sonido”, afirma Maitland. “Incluso en sus guiones, hay una gran cantidad de detalles respecto al sonido y en esta película en concreto el sonido natural ayuda realmente a crear momentos de tensión y casi termina por convertirse en otro personaje”.
Shyamalan prestó igualmente atención a la banda sonora de la película, para la cual volvió a trabajar con su veterano colaborador James Newton Howard, cuyas composiciones – incluyendo la del filme de Shyamalan, El bosque (The Village) y la de la reciente Michael Clayton – han sido nominadas en siete ocasiones a los Oscar®.
“Con James, siempre vivo el mismo proceso; le doy el guión y hablo luego con él sobre las ideas, de modo que él escribe la música inicialmente sobre ideas y temas más que sobre la película ya terminada”, señala Shyamalan. “Ese proceso ha sido algo realmente natural y vivo para nosotros, así que siempre partimos del mismo punto creativo”.
El guionista y director continúa: “Para El incidente, hablamos de unos pocos conceptos para la música. Uno era tener una especie de sensación de ‘bolero’, en el que la música creciera y siguiera creciendo y creciendo, y luego atrapara a todos como una ola que cae sobre la globalidad de la película. El otro era crear una sensación extraña y disonante mediante la percusión, como la que se tiene en la película original de El planeta de los simios; el tipo de sonido que crea una sensación de pánico y refleja todos los cambiantes comportamientos que se suceden. Al final, James escribió una música hermosa que mueve realmente la película. También creó un tema de violonchelo de lo más hechizante que representa la lucha de la humanidad”.
Tras el rodaje, Shyamalan dedicó todas sus fuerzas a trabajar con el editor Conrad Buff, que previamente había ganado el Oscar® por Titanic, en el montaje de la película. Juntos, los dos trabajaron para hacer realidad la visión original de Shyamalan: dejar la película en el armazón, conservando su ritmo y su esencia. “No hacía más que decirle: La invasión de los ladrones de cuerpos original duraba 81 minutos, ¡sólo 81 minutos!, recuerda. “Ésa era nuestra inspiración”.
Parece que, desde el momento en el que estando en la carretera se la ocurrió a Shyamalan la idea para El incidente, la velocidad adrenalínica y la inspiración fueron siempre parte esencial de la historia.
“En conjunto, ésta es la película más fácil que he hecho nunca”, reconoce Shyamalan, “y creo que es porque cuenta con una estructura y unos temas muy sólidos desde el mismo instante en que me vino a la cabeza, y esa estructura y esos temas dictaban todo desde el principio hasta el fin. Las pregunta principal después de esto era siempre saber dónde estábamos en la escala de 1 a 10 en términos de terror y pánico, y nos limitábamos a modularla e intensificarla”
Sinopsis, imágenes y notas de producción © Twentieth Century Fox, 2008. Cortesía de Hispano Foxfilm. Reservados todos los derechos.
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