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NOVEDAD
Bizancio
Esta fascinante obra redescubre el Imperio bizantino a través de episodios y temas tan atractivos como la construcción de Santa Sofía, la iconoclasia, el papel de los eunucos o las Cruzadas.
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"El cuarto mandamiento" (1942), de Orson Welles |
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El cuarto mandamiento (1942)
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nspirada en una novela original de Booth Tarkington, galardonada con el premio Pulitzer en 1919, El cuarto mandamiento no es la primera versión de dicha obra. El texto ya había sido llevado al cine con anterioridad, seis años después de la concesión del premio. El autor de esa adaptación, David Smith, la tituló Pampered Youth.
Welles se planteó su versión como un recorrido por la sociedad y la economía de una época que terminaba, y que por lo tanto, alumbraba el nacimiento de un nuevo período.
El cineasta, lector cuidadoso y de amplia cultura, era un buen conocedor de la obra de Tarkington, autor de títulos como El caballero de Indiana (1899), Monsieur Beaucaire (1900), Cherry (1903), El huésped de Quesnay (1908) y Alice Adams (1921).
l rodaje de El cuarto mandamiento (The Magnificent Ambersons), también conocida como La ambición de los Amberson, comenzó en octubre de 1941, y se prolongó por espacio de tres meses.
Orson Welles vivía por aquel entonces uno de sus momentos creativos más intensos; ¡no se podía pedir más de un autor que acababa de dar sus primeros pasos!
Por imperativos institucionales, el director tuvo que volar a Suramérica –su principal escala fue Brasil– para completar un proyecto de cooperación cinematográfica que, a decir verdad, estaba vinculado al esfuerzo propagandístico de Estados Unidos en la región. Los vientos de guerra justificaban esta labor que, por otro lado, distrajó al realizador del lugar donde él deseaba estar: la sala de montaje de El cuarto mandamiento.
La manipulación ejercida sobre la película es recordada por el propio Welles: “algo más de cinco rollos de El cuarto mandamiento se mantienen tal y como los monté antes de partir para Sudamérica, con la excepción de un solo corte en medio de un travelling muy largo (…) También monté toda la parte final, aunque fue totalmente rehecha tras un preestreno. Fueron suprimidos cerca de cuarenta y cinco minutos –en realidad, todo el núcleo principal de la película– en función de los cuales había elaborado la primera parte. La secuencia final en el hospital fue escrita y dirigida por otro. Esa historia no tiene nada que ver con mi guión”.
l final, Robert Wise monta el material rodado y obtiene una duración de 131 minutos, un metraje un tanto excesivo para una película que nada tiene que ver con la filosofía propia de las superproducciones. Más bien sucede al contrario.
Los desastrosos preestrenos exigen a la RKO una reestructuración de la película. Quedan, tras el último montaje, solamente 88 minutos.
La película de Welles no obtiene el éxito esperado. ¿Las razones? Quizá tuvieran que ver con su carácter intimista. Acaso el público medio no estuviese dispuesto a disfrutar de ese análisis psicológico, puntualizado por una meditada puesta en escena.
En todo caso, y a pesar de los recortes, la creación de ambientes y la composición de escenas consiguen una atmósfera única, propia de una obra sumamente original.
Quizá El cuarto mandamiento no sea una pieza tan ágil y chispeante como Ciudadano Kane, pero su carácter reflexivo es el idóneo para retratar las pasiones internas de los personajes, en constante duelo con las inquietudes vitales que afirman a unos y corrompen a otros.
(© Emilio C. García Fernández).
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ugene Morgan (Joseph Cotten) está enamorado de Isabel Amberson (Dolores Costello), quien, sin embargo, contrae matrimonio con Wilbur Minafer (Don Dillaway). Juntos tienen un hijo, George (Tim Holt).
Eugene, un emprendedor diseñador y fabricante de automóviles, también se casa, y tiene una hija, Lucy (Ann Baxter), con la que va a la recepción de los Amberson. Las familias inician una interesante relación. George y Lucy vuelven a reencontrarse. No en vano, Isabel nunca ha dejado de querer a Eugene.
La vida entre ellos continúa en armonía: paseos, excursiones por la nieve… El padre de George cuenta a éste cómo Eugene siempre estuvo interesado por su madre.
A la muerte de su marido, Isabel se dedica por entero a su hijo, quien, sin embargo, hace todo lo posible para que su madre no se vea con Eugene, prohibiéndole la entrada en su casa cierto día.
Isabel visita la fábrica. George, viendo todo lo que se avecina entre ellos, programa un viaje por Europa con su madre, para así alejarla de la ciudad.
ucy siente mucho esta partida. Los Morgan, después de mucho tiempo, se enteran de que Isabel está muy enferma. Cuando regresan de su viaje, van a visitarla a su casa.
Isabel muere muy pronto y, al poco tiempo, lo hace el mayor Amberson (Richard Bennett). Son dos desgracias que hacen que la familia se desmorone.
Cada uno de los Amberson ha de encontrar un sentido a su vida, y un trabajo con el que mantener esa mansión que, finalmente, se ven obligados a vender.
Los Morgan observan todo desde la distancia. George sufre diversos contratiempos. Un accidente final le lleva a recapacitar. Es entonces cuando pide perdón a Eugene, quien no duda en comprenderlo.
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Copyright de las imágenes © Mercury Productions, RKO Radio Pictures, Turner Classic Movies. Reservados todos los derechos.
Copyright del comentario y la sinopsis © Emilio C. García Fernández. Los textos originales del autor en los que se basa este artículo fueron publicados en El Diario de Ávila, en la revista Todo Pantallas, en la Enciclopedia Universal Multimedia (Micronet) y en los libros Historia Universal del Cine (Planeta, 1982), Guía histórica del cine (en colaboración con Santiago Sánchez González, Film Ideal, 1997; Editorial Complutense, 2002), Historia General de la Imagen (Universidad Europea-CEES, 2000) y La cultura de la imagen (Fragua, 2006). Cortesía de Emilio C. García Fernández. Reservados todos los derechos.
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